NaBai se desintegra

EA asegura que ha sido «expulsada» mientras Aralar y PNV alegan que no ha querido sumarse al pacto electoral. Horas después de la declaración del partido de Urizar, la coalición hace pública su plancha para el Parlamento foral sin integrantes de EA

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Nafarroa Bai se ha roto definitivamente. La extrema tensión generada después de que EA se negara a firmar el acuerdo electoral acordado por Aralar, PNV y los independientes por considerar que incluía condiciones «extra» ha desembocado en la separación definitiva. Ninguna de las partes lo quiere decir expresamente. Pero ayer, por un lado, el responsable de EA en Navarra, Maiorga Ramírez, confirmó que las últimas actuaciones de sus socios «consuman» la «expulsión» de su partido de NaBai, «en contra de nuestra voluntad». Y, por otra, sus hasta ahora socios ratificaron la desmembración, haciendo pública la candidatura de Nabai al Parlamento foral sin ningún integrante de EA.

Las posiciones de cada parte han sido inamovibles, después de que la formación de Pello Urizar se negara a firmar un acuerdo en el que sus socios le exigían «desligarse» del pacto estratégico que mantiene con la izquierda abertzale y de que se cerrara la puerta a la entrada de esta corriente en NaBai si finalmente era legalizada. Y el resultado final es que será imposible reeditar la coalición electoral a tres, con la que Nafarroa Bai tiene la aspiración de acercarse a la primera posición en la comunidad foral e incluso a sumar el suficiente apoyo para que Patxi Zabaleta se convierta en el próximo presidente navarro.

Las percepciones sobre esta ruptura distan tanto como la posibilidad de acuerdo. Aralar y el PNV consideran que EA «no ha querido estar en Nabai» por negarse a firmar lo que Maiorga Ramírez calificó ayer de «chantaje impuesto». Es decir, la formación de Pello Urizar, como ya anunció tras ratificarlo en asamblea, se negaba a suscribir un texto elaborado por sus socios en el que, según defendían, se establecían nuevas condiciones que pasaban por no mantener otros acuerdos paralelos con la izquierda aber-tzale. Pasadas unas semanas sin ningún acercamiento -del que se responsabilizan mutuamente-, lo cierto es que Aralar y el PNV han comenzado a configurar las listas de la coalición sin contar con EA, aunque los de Urizar habían solicitado que «no se iniciara el proceso electoral».

EA, en la línea que se pronunció tras su asamblea, defendía ayer que es ella la que mantiene el «espíritu fundacional» de la coalición que, según explica, se basa en la acumulación de fuerzas abertzales para plantar cara a la «derecha navarra». Y añadía que lo que queda ahora bajo las siglas de NaBai «es en realidad una coalición Aralar-PNV».

Desde esas siglas, registradas por Aralar, confirmaron por la tarde lo que ya se barruntaba desde hace semanas. Con la publicación de la candidatura foral liderada por Patxi Zabaleta, constataron que están elaborando las listas electorales sin la presencia de ningún militante de EA. Pero lo que realmente resquebrajó al final la coalición fue la decisión tomada el día anterior, la elección de Uxue Barkos (independiente) como aspirante a la Alcaldía de Pamplona, un nombre que hubiera correspondido designar a EA, según el acuerdo interno que han respetado los socios desde la fundación en 2003. El líder de EA en Navarra, Maiorga Ramírez, criticó no sólo a sus socios por este comportamiento sino que acusó a la candidata de «desdecirse» por aceptar la oferta cuando en su día afirmó que no optaría si no estaba EA.

«Esquizofrenia»

Fue el propio Ramírez, de hecho, el que ayer por la mañana afirmó que Aralar, PNV y los independientes habían «consumado» la «expulsión» de su partido de NaBai, y consideró «inexplicable» la actuación de sus hasta ahora socios. Especialmente, calificó de «esquizofrénico» el hecho de que Aralar ofreciera ayer -como se detalla junto a esta información- un diálogo para «iniciar una andadura junto» a la izquierda abertzale cuando no acepta su posible incorporación a Nabai. «Nos da la sensación de que Aralar no está siendo capaz de afrontar la situación histórica actual con solvencia», reprochó Ramírez, «y sus temores le llevan a hacer análisis exclusivamente partidistas». Aralar defiende, sin embargo, que esa corriente «nunca» ha pedido entrar en Nafarroa Bai y que su oferta de diálogo «no está en una mesa electoral, sino que es más profunda».

El dirigente de EA en Navarra, sin embargo, interpretó que a Aralar «no le parecen relevantes los acuerdos entre el PNV y Zapatero en materia presupuestaria y de recortes», pero sí los que mantiene EA con la izquierda abertzale. Unos acuerdos -en referencia a Euskal Herria Ezkerretik- que «es evidente los frutos tan importantes que están dando», defendió.

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