«En la izquierda abertzale hay vértigo; no es fácil romper con 50 años»

Iñaki Aldekoa Histórico de HB y fundador de Aralar

M. V.
Iñaki Aldekoa. ::
                             LOBO ALTUNA/
Iñaki Aldekoa. :: LOBO ALTUNA

«Los estatutos que ha presentado la izquierda abertzale son una gran satisfacción para quienes fundamos Aralar hace diez años. De hecho, me atrevería a decir que Aralar nació precisamente para contribuir a ese paso». Iñaki Aldekoa, histórico dirigente de Herri Batasuna y uno de los fundadores de Aralar, destaca que el rechazo expreso a la violencia de ETA por parte de la izquierda abertzale tradicional es un «salto definitivo» que puede abrir las puertas a una nueva etapa política.

Está convencido de que «el movimiento político es irreversible», pero se muestra expectante sobre cuál será «la posición de ETA al respecto». «Se me escapa el nivel de acuerdo que pueda haber detrás o la disposición de ETA a aceptar este salto. La impresión que tengo es que desde algunos sectores puede haber cierta resistencia, aunque no sé qué fuerza tendrán».

Aldekoa conoce bien la dificultad que entraña dar pasos de calado en el mundo de la izquierda abertzale. «Los que en su día creamos Aralar por rechazar la violencia lo hemos vivido en nuestras propias carnes en los últimos diez años. Y ahora es un salto aún más grande porque la línea oficial habla de ruptura con el pasado. Iruin pronunció la palabra ruptura dos o tres veces al presentar los estatutos. Y ante esa ruptura, ante esa creación de un paradigma nuevo, es inevitable que surjan vértigos. Es un salto enorme y a mucha gente le costará asumirlo, quizá por una lealtad histórica mal entendida. Son 50 años de trayectoria, que ha englobado a dos o tres generaciones. Muchas veces la razón llega a unas conclusiones, pero si entra en contradicción con los sentimientos, todo se complica».

El juntero por Álava apunta que «entre los presos de la línea ortodoxa ahora mismo hay incredulidad porque, mientras a ellos no se les permite acogerse a beneficios porque ello implicaría su rechazo a la lucha armada y pedir perdón a las víctimas, ahora ven con estupor que todo eso aparece en los estatutos de Sortu. El vértigo ahora mismo es tremendo en ese mundo».

Aldekoa destaca que «lo más relevante del paso dado esta semana es que da la impresión de que es la expresión política de la izquierda abertzale la que lidera los movimientos. Hasta ahora ETA siempre se autodenominaba la vanguardia de este movimiento, y en muchos casos ha marcado la pauta, pero ahora, tras cerca de un año y medio de debates internos, parece que es la expresión política la que toma las riendas del proceso. Ahora habrá que ver hacia dónde tira ETA, pero ya tiene el pie muy forzado».

Lamenta que se haya tardado tanto en dar algunos pasos, «aunque más vale tarde que nunca». «Aralar dio este paso hace ya una década. Curiosamente, los estatutos de Sortu dicen prácticamente todo aquello que nosotros propugnábamos entonces. Pero han tenido que pasar diez años de plomo, en los que ha habido muchos muertos y muchos amenazados, y nada de ello ha contribuido a fortalecer la línea independentista, sino todo lo contrario».

Aldekoa expone una teoría: «La ilegalización de Batasuna en 2002, en lugar de contribuir a la crisis de la izquierda abertzale histórica, crisis que ya se estaba larvando desde años antes, hizo que ese mundo cerrase filas y aglutinase a personas que estaban a punto de abandonar esa línea».

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