«Quizá sea más complicado ser pianista que director de orquesta»

Christian Zacharias Pianista y director

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.
Consagrado. Zacharias es uno de los mejores pianistas del mundo y un reconocido director al frente de la Orquesta de Lausanne./
Consagrado. Zacharias es uno de los mejores pianistas del mundo y un reconocido director al frente de la Orquesta de Lausanne.

Christian Zacharias (Jamshedpur, India, 1950) ha estado tantas veces en Donostia que se ha convertido en uno de los artistas más cercanos y queridos por el público. Sin embargo, contar con su presencia no es tan sencillo. Es uno de los mejores pianistas del mundo y un consagrado director que triunfa al frente de la Orquesta de Cámara de Lausanne. Con ella vuelve al Kursaal para interpretar obras de Ravel, Mozart y Bizet.

- Se ha convertido en un artista habitual en San Sebastián. De hecho, incluso realizó las integrales de los Conciertos para piano de Mozart y Beethoven para Quincena Musical (desde 2000 hasta 2005). ¿Cómo se siente cuando vuelve a nuestra ciudad?

- Es como volver a casa. La última vez que actué fue en 2008, en un concierto de música de cámara en el teatro Victoria Eugenia junto al violinista Frank Peter Zimmermann y el violoncellista Heinrich Schiff. Tengo muchos amigos en San Sebastián y volveré el año que viene. Es muy agradable volver allí.

- Ha actuado tanto en el Teatro Victoria Eugenia como en el Kursaal. ¿Cuál prefiere y por qué?

- Desde la reforma del Victoria Eugenia, el teatro se ha convertido en una gran sala, muy adecuada para pequeños grupos y recitales. El Kursaal, por su parte, es una sala maravillosa y muy moderna. Sois muy afortunados de poder tener un sitio así. El auditorio es excelente.

- Esta vez vuelve a actuar en su doble faceta de pianista y director. ¿Prefiere dirigir desde el teclado o coger la batuta? ¿No le resulta complicado combinar las dos funciones, de solista y director?

- Es difícil de explicar. Quizás sea más complicado ser pianista. Para ello necesitas tener más técnica, es más difícil controlar todas las teclas y necesitas una mayor preparación. Pero eso no significa que ser director no sea complicado.

- Usted es director de la Orquesta de Cámara de Lausanne desde 2000. ¿Qué destacaría de esta agrupación?

- Lo que más destacaría es que suena como una orquesta de cámara de época, de la de Beethoven, Brahms o Schumann. Creo que hemos conseguido un sonido como el de esa época. También destacaría su carácter centro europeo. Entre sus miembros hay músicos de Suiza, Alemania, Italia, Francia. es una mezcla muy buena de gente de Europa. He trabajado con ella durante los últimos diez años y hemos desarrollado una relación muy buena, con buenos resultados. Es un placer trabajar así.

- Esta vez interpretará un programa con obras de Ravel, Mozart y Bizet. ¿Por qué ha escogido este repertorio?

- Es un repertorio que forma parte de nuestro carácter. Nosotros vivimos en la zona francesa de Suiza, por lo que hay un fuerte vínculo con Francia. Además, soy especialista en interpretaciones de conciertos de Mozart y estamos muy vinculados a los compositores franceses.

- ¿Qué destacaría de 'Le tombeau de Couperin' de Ravel y de la 'Sinfonía nº 1' de Bizet, que interpretan en San Sebastián?

- Simplemente, que son obras maravillosas. No le puedes decir a alguien que le gusta comer pescado que por qué le gusta, o qué destacaría de comerlo. Del mismo modo, estas obras son maravillosas y es un placer interpretarlas.

- ¿Hay alguna orquesta o intérprete con quien le gustaría compartir escenario?

- Mi próximo gran proyecto es interpretar la 'Misa Solemne' en Madrid, con maravillosos cantantes, pero no puedo escoger un solista, o un compañero que diga «este es». El mundo de la música es muy rico, es difícil elegir y además me queda mucho por descubrir. Por otro lado, apenas trabajo con otros directores. Tengo tanto trabajo como director y pianista, que no me queda opción de hacerlo. Cuando toco el piano apenas lo hago bajo la batuta de otros directores.

- Según creo, usted es también un enamorado del arte y de hecho, pidió en una Quincena Musical que le pagaran con una obra de Chillida. ¿Sabe que han cerrado Chillida-Leku? ¿Qué opina?

- Sí, lo sé y es una pena. Es un sitio maravilloso, pero quizás para la gente estaba algo distanciado de la ciudad. No sé mucho de la situación, así que cuando llegue hablaré con mis conocidos en San Sebastián para informarme.

- ¿Cómo es su día a día? ¿Es posible tener una estabilidad cuando se tiene un trabajo tan relacionado con el arte y que implica viajar constantemente?

- En realidad, eso depende del plan. Por ejemplo, si tengo que viajar no tengo mucho tiempo para hacer lo que realmente quiero. Pero por otro lado, mi profesión es lo que realmente me gusta. Pienso que soy muy afortunado de poder dedicarme exactamente a lo que me gusta. No es como ir a la oficina todos los días. Eso sí que no me gustaría.

- Después del concierto de San Sebastián, ¿qué proyectos tiene?

- Tenemos un maravilloso proyecto educativo. Trabajamos con los alumnos y creamos nuevos programas. Por ejemplo, hacemos con los alumnos obras como 'La mer' de Debussy o 'La Valse' de Ravel, que son piezas que normalmente no podemos tocar. Estos proyectos me encantan. Todo lo que sea trabajar con alumnos y desarrollar nuevos programas.