El Lagun Aro GBC se olvidó de su identidad

Lagun Aro firma el peor partido de la temporada y pierde con justicia ante el Alicante. Cayó en el ritmo lento de su rival, se quedó sin ideas y le faltó intensidad para lograr la victoria

BORJA SANTAMARÍASAN SEBASTIÁN.
Baron y Salgado se retiran cabizbajos a vestuarios tras la derrota de ayer. ::                             MICHELENA/
Baron y Salgado se retiran cabizbajos a vestuarios tras la derrota de ayer. :: MICHELENA

El Lagun Aro sufrió ayer su primer patinazo grave de la temporada. Todas las derrotas duelen, pero más si cabe una como la de ayer. Duele porque fue en casa, con la mejor entrada de la temporada -sin contar el derbi-, contra el colista y, sobre todo, porque no se le puede poner ni un pero a la justicia del resultado.

Un jarro de agua gélida porque durante los cuarenta minutos, exceptuando el inicio del tercer cuarto, el Lagun Aro se olvidó de la identidad y los argumentos que le habían colocado en una situación más que ilusionante. Se dejó contagiar por el ritmo lento del Alicante, le faltaron ideas e intensidad para mover el balón, no supo encontrar buenos tiros ni acierto y se despistó, sobre todo en el primer tiempo ante los constantes tiros abiertos de Doellman, en defensa.

Vamos, que firmó el peor partido de la temporada en un momento muy poco oportuno. No tuvo alegría, sangre, ante un equipo al que, muy probablemente, hubiese superado jugando al nivel que ha demostrado que puede jugar.

Los cinco primeros minutos del tercer cuarto lo demuestran. Lagun Aro llegó al descanso 24-32 por debajo. En la reanudación, Miralles puso la casta que un encuentro tan atascado requería.

Primero pescó un rebote ofensivo y lo convirtió en canasta. Después, en una continuación y tras recibir un golpe, se rehizo para, de alguna manera, sacar el balón y sumar dos puntos más.

Baron recogió el testigo con dos triplazos. Empate a 34. De nuevo Miralles, tras cazar su propio rebote, puso por delante al Lagun Aro.

En cinco minutos el GBC había reparado, en lo que al marcador se refiere, un primer tiempo de suspenso, como hacía tiempo que no se veía en Donostia Arena. Veinte minutos en los que el Lagun Aro no pudo encontrar una vía clara de anotación. Sumaba en acciones aisladas, algunas con cierto dosis de fortuna, pero nada que invitase a la esperanza.

Por delante

De hecho, los de Laso vivieron, durante la fase final del segundo cuarto, de los tiros libres, gracias a que el Alicante ya había superado las cuatro faltas de equipo. Sus últimos siete puntos antes del descanso llegaron de ese modo.

Los porcentajes era bajos, el juego, flojo, pero cinco minutos de inspiración después, los guipuzcoanos estaban por delante. Incluso llegaron a estar tres arriba (41-38). Ya llovía menos.

Pero el partido se volvió a enfriar. Regresó al guión que quería el Alicante. Una de las grandes virtudes, quizás la principal, del Lagun Aro en este inicio de campaña había sido la variedad de formas y de nombres para sumar puntos. Ayer, Baron y Miralles se encontraron muy solos.

Con veinte y quince puntos, respectivamente, fueron los únicos en pasar de cinco puntos. Entre el resto, anotaron cuatro tiros de campo. Dos canastas de Uriz, una de Doblas y un triple de Lorbek.

Un bagaje muy corto. Entre tres de los pilares ofensivos del Lagun Aro, Panko, Doblas y Salgado, se quedaron en ocho puntos.

Se echó en falta que alguno de ellos se uniese a la cruzada del catalán y el de Rhode Island. Pero no ocurrió. En los primeros quince minutos del segundo tiempo, sólo Baron y Miralles habían anotado, exceptuando un tiro libre de Panko.

Sin munición

Así, el Alicante pudo, poco a poco, recomponerse y recuperar el mando, mientras el Lagun Aro volvía a caer en la trampa. Ritmo lento y partido frío daban, de nuevo, como resultado la inconsistencia ofensiva. Las individualidades parecían el único arma con el que poder meter mano a la defensa visitante, pero ayer, la mayoría, no tenía munición.

Como ya ocurriera tres días antes en Málaga, Baron parecía ser la única esperanza. Una situación que no debería ocurrirle a un equipo como éste. El de Rhode Island estaba respondiendo hasta que le alcanzaron las fuerzas. A seis minutos para el final del partido pidió el cambio. El Lagun Aro perdía 45-48.

Volvió a pista a falta de dos minutos y 38 segundos, con 49-57 en el marcador. Cuatro tiros libres de Panko eran el bagaje ofensivo del GBC en ese tiempo. Probablemente, demasiado tiempo.

Sobre todo porque cuando volvió Baron, anotó cinco puntos en un minuto. Pero ya era tarde. Una canasta de Stojic y dos tiros libres finales de Doellman finiquitaron el choque.

El Lagun Aro mostró su peor versión de la temporada antes de afrontar un tramo de calendario complicado. Tiene victorias para no caer en el alarmismo, pero la derrota de ayer trae consigo otras connotaciones. Era un día para no fallar, uno de esos días en los que el GBC estaba dando el do de pecho. Es lo que le había colocado en la situación en la que estaba. Pero ayer, resbaló.