Zapatero augura que costará cinco años superar los efectos de la crisis

El presidente del Gobierno y Rajoy sellan en el Congreso una tregua para realizar una defensa del euro

PAULA DE LAS HERASMADRID.
El presidente Zapatero atiende los comentarios de Alfonso Guerra. ::
                             EFE/
El presidente Zapatero atiende los comentarios de Alfonso Guerra. :: EFE

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy protagonizaron ayer el pleno del Congreso más conciliador de la legislatura. El presidente acudió para explicar las decisiones adoptadas en el último Consejo Europeo para salvaguardar al euro y, por primera vez en mucho tiempo, encontró al líder de la oposición dispuesto a hacer hincapié en «lo mucho» que une a los partidos mayoritarios y no tanto en lo «bastante» que los separa. No hubo acuerdos concretos, pero sí una oferta cruzada de colaboración durante un debate en el que Zapatero advirtió de que serán necesarios «al menos cinco años» para corregir los desequilibrios estructurales de la economía española.

«En la antigüedad clásica, cuando se celebraban los Juegos en Olimpia -reflexionó Rajoy-, los pueblos griegos, aficionados a enzarzarse en disputas sin fin, dejaban a un lado sus querellas para disputar sólo en las pistas; en estas fechas, cuando el año ya toca su fin he querido rememorar aquella costumbre». Esta vez, pues, no hubo reproches. Tampoco un reconocimiento al trabajo hecho, pero sí una mano tendida para fijar la posición de España en la elaboración de los próximos presupuestos comunitarios.

El buen tono del líder del PP animó al presidente a proponer un acuerdo más amplio. Con el mismo discurso realista que ya adoptó ante la Cámara en el último pleno económico, eludió los análisis triunfalistas de antaño sobre una pronta recuperación y afirmó que, pese a estos dos últimos años de «lucha contra la crisis», serán necesarios aún otros cinco «para corregir los desequilibrios estructurales» del país. «Y ésta no es una tarea sólo de un Gobierno, tenga el color que tenga, es una tarea colectiva».

El marco fijado por Zapatero tiene más importancia simbólica que real. Fuentes de la Vicepresidencia económica afirman que no hay ningún dato técnico que avale la afirmación de que hará falta un lustro para consolidar las reformas. Se trataba, según apuntan, de implicar al PP y de recordarle que no es descartable que dentro de año y medio tenga que tomar las riendas del país y desarrollar algunos de los cambios del sistema productivo que ahora se pongan en marcha.

El jefe del Ejecutivo defendió, de hecho, que tanto los gobiernos de Aznar como los socialistas son responsables de la «gran brecha» de productividad y de competitividad que se ha abierto entre España y los países más desarrollados porque cerraron los ojos ante la evidencia de que el crecimiento de antaño se logró gracias a financiación externa.

Lenguaje común

«Adoptemos una óptica que nos permita sumar esfuerzos y llegar a acuerdos; hay un poderoso hilo colectivo que nos une, que es Europa y el euro», reclamó Zapatero. Recogía el guante que previamente había lanzado su rival. Porque Rajoy defendió que la unión monetaria sólo funcionará si se aplican «rigurosamente» las reglas de disciplina fiscal y si se abordan reformas que permitan hacer las economías más flexibles y competitivas.

El presidente, que recordó que el Banco de España dará en enero «datos pormenorizados» sobre el grado de exposición de las entidades financieras al ladrillo, afirmó que la UE camina hacia la armonización fiscal y laboral y, por eso, defendió la importancia del consenso tanto en lo que respecta a los cambios del mercado de trabajo como en la reforma del sistema de pensiones, «que sabemos -acotó- que es el que se lleva la mayor parte del gasto público».

Tanto en las filas del PSOE como en las del PP existe cierto escepticismo frente a la posibilidad de llegar a un entendimiento. De hecho, no hay previsto ningún encuentro entre Zapatero y Rajoy, que no se reúnen desde abril. Los populares advierten que la mano tendida de Rajoy se centra en la negociación del marco financiero de la UE para 2014-2020. España pasará de ser receptor a contribuyente neto debido a la incorporación, sobre todo, de los países del Este. Y el PP defiende que es necesario empezar a mover los hilos ya, antes de que la Comisión marque las directrices, para ganar capacidad de convicción.