Una acogida con múltiples objetivos

Los niños que irán a vivir al centro de Matxaria serán aquellos

que tienen bajas posibilidades de desarrollarse normalmente e integrarse funcionalmente a la sociedad, dadas ciertas condiciones desfavorables familiares y sociales, asociadas a la extrema pobreza o a un amplio número de problemáticas sociales. Entre estos factores que motivan la apertura de estos centros están los relacionados con ambientes de inestabilidad familiar y violencia intrafamiliar, maltratos físicos y psicológicos, consumo de drogas, abandono escolar y trabajo prematuro. De hecho los expertos hablan que «la importancia de invertir en programas preventivos, detectando tempranamente a los niños en riesgo, antes de que manifiesten actitudes violentas o se involucren en actos delictivos». Por ello, se establece la figura de la tutela como la situación jurídica en la que se coloca a determinada persona bajo la guarda y potestad de otra, como ocurrirá en Matxaria. Esta es una institución concebida para personas que no pueden valerse por sí mismas (incapaces) y aplicable a los menores no sujetos a patria potestad. La tutela administrativa de los menores desamparados es automática. Otra figura es la guarda de un menor que supone para quien ejerce la obligación de velar por él, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y procurarle una atención y formación integral. No obstante, esta es la que más futuro cuenta y que permitirá al menor que después de unos días o semanas en Matxatia pueda pasar a convivir con una familia de la comarca.

También se dan casos de desamparo o alguna situación que se produce a causa del incumplimiento del ejercicio de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda de los menores.