El PSE saca adelante el presupuesto sin apoyos y con una mayoría circunstancial

Irun es uno de los primeros municipios guipuzcoanos que aprueba las cuentas para 2011

IÑIGO MORONDOIRUN.
Mayoría absoluta puntual. El último edil que renunció al cargo y no ha podido ser suplido aún dejó al Gobierno del PSE en mayoría para el Pleno de ayer. ::
                             F. DE LA HERA/
Mayoría absoluta puntual. El último edil que renunció al cargo y no ha podido ser suplido aún dejó al Gobierno del PSE en mayoría para el Pleno de ayer. :: F. DE LA HERA

El Ayuntamiento de Irun dio ayer la aprobación plenaria al presupuesto de 2011. 69,3 millones de euros, 600.000 bajo la previsión de 2010. Al finalizar la sesión, el alcalde, José Antonio Santano, destacaba que «la gran noticia es que Irun ya tiene presupuesto para el año próximo. Seguramente, el primer municipio guipuzcoano que lo consigue. Es un mérito de conjunto». Dada la situación económica, la imprescindible reducción de los gastos, la voluntad de seguir invirtiendo y la necesidad de apoyar a esa creciente parte de la sociedad que afronta tantas dificultades, razón no le faltaba en que es una gran noticia y en que disponer de cuentas aprobadas es meritorio. Pero se equivocaba en dos cosas. Ni Irun es el primero en Gipuzkoa (Beasain ya había aprobado sus cuentas) ni el mérito es conjunto.

EL PSE tuvo que recurrir a la mayoría absoluta de la que, por circunstancias, disfrutaba ayer en el Pleno. Facilitada sólo porque a ANV,ya ilegalizada, la Junta Electoral Central no le dejó en su día suplir la renuncia de Victoria Mendoza y porque en la coalición Ezker Batua-Aralar, Aritz Lekuona renunció el pasado día 15, con tan poco margen que no hubo forma de sustituirlo para ayer. Así, los doce ediles del PSE fueron suficientes para que las cuentas se aprobaran pese a los votos contrarios de PP (4), PNV (4), Ezker Batua-Berdeak-Aralar (1) y los dos ediles no adscritos de la izquierda abertzale.

Presupuesto muy medido

Goizane Álvarez, delegada de Hacienda, expuso las líneas generales del borrador del Gobierno. Una de las claves es que no habrá «más recortes a entidades sociales, deportivas y culturales» respecto a lo que se redujo el año anterior.

Con los impuestos congelados y un aumento en las tasas por debajo de la previsión del IPC, Álvarez advirtió que «hemos perdido poder adquisitivo en las arcas municipales. Pero estos son unos presupuestos pensados para las personas, con el objetivo claro de que los servicios que presta el Ayuntamiento no se vean mermados de ninguna forma». Conseguirlo ha sido, según el portavoz socialista, Miguel Ángel Páez, «un gran trabajo de la delegada y del equipo de Hacienda, porque han sabido optimizar cada partida y mantener la calidad de los servicios, todo ajustado a las posibilidades que ofrece la realidad financiera que nos toca». No lo vieron con tan buenos ojos Ezker Batua-Berdeak-Aralar y EAJ-PNV, que presentaron sendas enmiendas a la totalidad. La primera, defendida por Manuel Millán, se fundamentaba en un gasto que «se reduce en la promoción de empleo (Bidasoa activa, Plan de Empleo) y en Bienestar Social, se fomenta empleo precario desde el Ayuntamiento, se transfieren 1,4 millones a Ficoba, se redactan un montón de planes que luego no se ejecutan...». Terminó rechazando la congelación salarial funcionarial. «Este Ayuntamiento la ha aplicado con más contundencia que el propio Gobierno de Zapatero».

El PNV presentó su enmienda porque «no vemos que vayamos a una mayor reducción del gasto como nos pidió el Plan Financiero», explicó su portavoz, María Eugenia Iparragirre. Arremetió también contra lo poco aceptado «de las propuestas vecinales» y criticó que pese a la publicitación que el Gobierno hace, algunos proyectos, como los centros cívicos, «están donde están».

Debate extraño

Ambas enmiendas fueron apoyadas por los ediles no adscritos de la izquierda abertzale. El PP se abstuvo en las dos y EB en la de PNV y viceversa. Los votos en contra del PSE hicieron que ninguna prosperara. Antes de llegar a estas votaciones hubo un intenso debate. En realidad, se discutió tanto de las propias cuentas como de la inseguridad, los proyectos estratégicos, el rendimiento de Ficoba, la VPO, el Irun 2020... Es decir, cuestiones que no eran el objeto de la convocatoria plenaria, pero que al menos sirvieron para darle vida a una sesión que, a pesar de todo, resultó descafeinada para lo que había en juego.

Quizá hubo demasiadas miradas de reojo al mayo próximo, mes electoral. De eso, de electoralista, le acusaron al portavoz del PSE, que repasó prácticamente todo el programa de Gobierno de este mandato para concluir que «pese al brusco cambio económico que ha habido en medio, hemos cumplido con lo que elaboramos en 2007». Y no se limitó a eso. Atacó a la oposición «que hoy pierde otra oportunidad de dar a conocer su propio proyecto de ciudad, si lo tiene. Presentan enmiendas a la totalidad que no aportan nada y tras oír las justificaciones, casi casi menos». Y fue especialmente duro con el PNV, cuya actividad calificó de «frustrante, errática, sin rumbo; ensimismados en sus cuitas internas más que en la marcha de la ciudad».

No sentó bien la crudeza de sus palabras, ni tampoco su tono. Protestó Juana de Bengoechea (PP), aunque era la menos aludida en las críticas socialistas. «El señor Páez ya está en campaña», advirtió. «Su desprecio no ayuda a que apoyemos los presupuestos. Pero a pesar de Páez, de sus desprecios, su rabia y sus juicios, estamos para servir a Irun», añadió para comprometerse en una labor de oposición seria. «Crea crispación echando la bronca a la oposición, ensañándose. Pero éste es un Gobierno en minoría, y el mandato no ha ido tan mal. No puede quejarse de esta oposición, pues han podido sacar cosas adelante con unos y con otros». Millán e Iparragirre mostraron su asombro porque el discurso de Páez «parece más el de alguien en la oposición, como si fuera el PNV quien gobierna», coincidían. Entre todo esto, alguna frase se colaba en los discursos relativa al presupuesto, pero se parecía más a ese debate del Estado de la Ciudad que, según se supo ayer, todos están deseando celebrar.