Un toque mediterráneo para el río Urumea

Se inicia la colocación del pavimento cerámico de colores en la acera sur del quinto puente. Los encuentros de la barandilla con el muro de encauzamiento del Urumea se realizarán en trencadís, un mosaico típico de la arquitectura modernista

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.
Un toque mediterráneo para el río Urumea

El quinto puente va a tener un aire mediterráneo. Su color blanco, la transparente barandilla de cristal, y el empleo de cerámica en los encuentros con el muro de encauzamiento del río y en el pavimento de una de las aceras recordarán la arquitectura modernista, incluso la obra de creadores más recientes como Calatrava.

El puente Lehendakari José Antonio Aguirre entra la fase final de su ejecución. El pasado sábado se inició la colocación del pavimento cerámico de la acera aguas arriba, una idea del artista Manu Muniategiandikoetxea para la ingeniería LKS que se adjudicó el diseño del puente. Ayer los trabajos avanzaban con rapidez por el buen tiempo, aunque si llueve se ha improvisado una especie de toldo para que los operarios continúen colocando el mosaico ajenos a las inclemencias meteorológicas. Será un pavimento singular, con piezas hexagonales de ocho colores distintos, que visto en la perspectiva del viandante, pretende evocar la imagen de una marisma fluvial. Los tonos verdosos y los azulados se intercalan con los blancos y los grises.

El artista bergarés vigila in situ la colocación de las piezas, un laborioso trabajo que exige poner una especie de pinza entre hexágono y hexágono para dejar una junta de 5 milímetros que será rellenada posteriormente con un cemento especial de color grisáceo. Está previsto que las 41.000 baldosas -400 m2- estén colocadas en tres semanas. Por tanto, para la primera semana de diciembre, si antes no diluvia, ya se podrá contemplar todo el pavimento. Manu Muniategiandikoetxea se inspiró en la espectacular cubierta del mercado de Santa Caterina en Barcelona -diseñada por los arquitectos Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, y realizada por Toni Comella- para idear el suelo del puente Lehendakari Aguirre.

Este aire modernista tiene su explicación, según nos comentó ayer en la obra Sergio Saiz, el ingeniero que diseñó el puente para LKS. Este cántabro, que trabajó 5 años en San Sebastián para la empresa Sestra, explicó que quiso darle un toque mediterráneo. «En el norte tenemos pocos días de sol y por eso pensé que el blanco debía ser el color que predominase en todo el puente, aporta luz, claridad. El color sólo estará presente en el pavimento de una de las aceras». Pero además del color hay otras características que hacen de la nueva pasarela un mirador perfecto del río. «Es mucho más liso que el puente de Mundaiz cuya curvatura impide ver el río desde algunos puntos. El quinto puente será transparente, la barandilla de cristal permitirá una visión completa del Urumea». Y en los encuentros del puente con el pretil del Urumea habrá un nuevo guiño al modernismo con el empleo del trencadís, un mosaico, en este caso blanco, que se puede contemplar desde la obra de Antoni Gaudí a la del contemporáneo arquitecto valenciano Santiago Calatrava.

Otro detalle que pudimos conocer ayer es que las péndolas que sujetan el forjado sobre los arcos del puente son unas piezas muy especiales, realizadas en Alemania con un «acero inoxidable macizo dúplex de hasta 60 mm de grosor».

En la actualidad se están colocando también las 52 'costillas' que serán la base del pavimento de madera de la acera norte. Este suelo es similar al del sexto puente y el del mirador del Náutico, pero de color gris. Entre la tarima y las 'costillas' se ha colocado un emparrillado metálico llamado tramex que dará rigidez a este suelo para cuando pasen las máquinas de la limpieza. Cada 'costilla' es unida al cuerpo del puente gracias a unos andamios sobre los que trabajan los soldadores. Esta estructura provisional, ubicada entre el tablero del puente y el río, fue destruida la semana pasada por el temporal. El ingeniero de LKS Mikel Oteiza expresó su perplejidad de que, a dos kilómetros de distancia del litoral, llegarán una serie de olas que echaron abajo este andamio.

Por lo demás, hay que estar tranquilos sobre la resistencia de la estructura. «Se ha diseñado para aguantar crecidas del río que se producen una vez cada 500 años», aseguró el ingeniero Saiz. El puente se inaugurará a finales de diciembre... si una ola no acaba antes con él.