Le piden un año por abandonar a su hija en el coche en Donostia

Acudió a un bar y cuando la niña, de 5 años, se despertó, salió del vehículo y comenzó a deambular por la calle llamando a su madre

J. P.SAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía de la Audiencia de Gipuzkoa solicita una pena de doce meses de prisión para una madre que dejó a su hija de cinco años dentro de un coche y se fue a un bar con su pareja.

Los hechos, según se hace constar en el escrito de calificación del ministerio público, tuvieron lugar sobre las dos de la madrugada del pasado 15 de mayo cuando la mujer dejó a su hija en el interior de un vehículo estacionado en la calle Ametzagaña, en el barrio donostiarra de Egia. El escrito de la acusación pública precisa que en cuanto la mujer hubo aparcado, la progenitora, acompañada por su pareja, se dirigió a un bar cercano.

El ministerio público relata que en un momento determinado la niña se despertó, abrió la puerta del coche y salió a la calle, por la que estuvo deambulando «temblando de frío, asustada y desorientada», se indica en el escrito acusatorio.

La menor, precisa la Fiscalía, llamaba a gritos a su madre hasta que fue socorrida por una vecina que puso los hechos en conocimiento del servicio de urgencias.

El ministerio público indica que la madre acudió «cuando menos media hora después de haber dejado a la niña en el coche».

Los hechos son, a juicio de la fiscal, constitutivos de un delito de abandono de menores, por el que solicita doce meses de prisión.

Otros casos

No es el único de caso por abandono de menor que actualmente está siendo tramitado en juzgados de Gipuzkoa. En Donostia se instruye un procedimiento contra una madre que tras dejar a su hijo en el coche se fue a La Perla. Este caso tuvo lugar el pasado mes de junio, sobre las nueve de la noche cuando una llamada efectuada por un particular a las dependencias policiales alertó de la presencia de un bebé en el interior de un vehículo que se hallaba estacionado en el paseo de La Fe de la capital. Efectivos de la Guardia urbana comprobaron que el bebé, de unos seis meses de edad, se encontraba llorando en el interior del vehículo, cuyas puertas permanecían cerradas.

La Policía Municipal, mediante la numeración de la matrícula, pudo determinar la identidad del titular del automóvil y gracias a este dato logró contactar con familiares de la madre del niño, que les dijeron que la progenitora se encontraba en la talasoterapia de La Perla, un establecimiento distante poco más de un centenar de metros del lugar en el que se encontraba estacionado el coche.

Mientras una patrulla se dirigía al centro talaso-sport, otros agentes desplazados a la zona solicitaron la presencia de efectivos del cuerpo de bomberos, que procedieron a la apertura del vehículo y rescataron al bebé de su interior.

También en junio, una mujer fue detenida por la Policía Municipal de Irun acusada de abandonar durante casi 12 horas a su hija de once años en el interior de un coche de matrícula francesa mientras ella se iba «de copas» por establecimientos de la ciudad.

Esta vez, los hechos sucedieron en la madrugada de un domingo cuando, sobre las 04.00 horas, una patrulla policial que hacía una ronda por una calle de bares de Irun observó que en el interior de un vehículo de matrícula francesa había una niña sin acompañante.

Los agentes averiguaron que la menor había llegado a Irun con su madre a las 18.00 horas del día anterior, y que llevaba toda la tarde y noche sola en el interior del coche, mientras su progenitora estaba «tomando copas». La niña, quien dijo que no había cenado, fue trasladada a dependencias policiales para ser puesta a disposición de los servicios sociales de urgencia de la Diputación de Gipuzkoa, que se hicieron cargo de la menor.

Deja al niño y se va de copas. La Guardia Civil detuvo ayer en Arcos de Jalón a un padre de 28 años acusado de abandonar a su hijo de dos años en la vivienda familiar e irse a tomar copas por bares de esta localidad soriana. El detenido, cuya identidad corresponde a las iniciales G.G.A., se había quedado al cargo de su hijo de dos años y once meses, tras acudir su madre a su puesto de trabajo. El caso fue descubierto porque el niño llevaba varias horas llorando y sin ser atendido.