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'Ama Kandida' ya es santa

RELIGIÓN

'Ama Kandida' ya es santa

El Papa canonizó a la primera santa guipuzcoana en una multitudinaria celebración en San Pedro. La religiosa nacida en Andoain subió a los altares ayer junto a otros cinco santos

18.10.10 - 02:10 -
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Benedicto XVI dio ayer a la Iglesia vasca su segunda santa, la guipuzcoana Candida María de Jesús Cipitria y Barriola, natural d Andoain y conocida familiarmente como 'Ama Kandida' o 'Madre Cándida' en su orden, las Hijas de Jesús, las jesuitinas.
Hacia las once menos cuarto de la mañana, el Papa pronunció en latín la fórmula de canonización en la plaza de San Pedro del Vaticano: «Tras haber reflexionado largamente, invocado varias veces la ayuda divina y escuchado el parecer de muchos hermanos del episcopado, declaramos y definimos santos...». Luego enumeró a los seis beatos que ayer subían a los altares, un total de seis. 'Madre Cándida' es la segunda santa vasca, tras la vitoriana Josefa Sancho Guerra, fundadora de las Siervas de Jesús y canonizada por Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000. De este modo queda establecido el culto a su figura dentro de toda la Iglesia. Es la primera guipuzcoana que alcanza la santidad, después de San Ignacio de Loyola, San Martín de la Asunción, Santo Domingo de Erkizia y San Miguel de Aozaraza.
Es el asombroso final de un largo camino para esta mujer de origen humilde, nacida en el caserío de Berrospe, y que no sabía leer ni escribir. Pero acabó dando vida a una red de colegios presente en toda España y otros 16 países de los cinco continentes. Prueba de ello es la presencia ayer de unos 4.000 españoles en la ceremonia (entre ellos más de dos centenares de guipuzcoanos), procedentes de ciudades de la península, como Madrid, Salamanca -ciudad en la que fundó la orden y donde falleció-, Burgos, Málaga, Almería, Valladolid, Segovia, Pamplona...
Casi todos eran grupos organizados de centros de la orden, con escolares, antiguas alumnas y profesores, aunque también había particulares que viajaron por su cuenta. Se calcula que asistieron a la misa unas 50.000 personas, aunque lo cierto es que la plaza estaba sólo ocupada hasta la mitad por las zonas con sillas. El tiempo empezó fresco, con amenaza de lluvia, pero mejoró.
La ceremonia, que se alargó más de dos horas, fue concelebrada por cinco cardenales, 10 arzobispos, 13 obispos y 20 sacerdotes. Entre ellos, los seis obispos de las diócesis que han llevado las respectivas causas de canonización. En el caso español, Carlos López Hernández, de Salamanca. También acudió el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, y los de Madrid, Toledo, Valladolid y Málaga. Por parte oficial, la delegación estaba formada por el secretario de Estado de Justicia, Juan Carlos Campo Moreno, y el subsecretario de Asuntos Exteriores, Antonio López.
Elogio de la nueva santa
Benedicto XVI, con aspecto un tanto alicaído, dijo en su homilía que la lección esencial de la ceremonia, a través del ejemplo de los seis nuevos santos, es «la necesidad de rezar siempre, sin descanso». Luego dedicó unas palabras a cada uno de los canonizados. En el turno de la santa guipuzcoana tuvo palabras elogiosas. «Cuando el Hijo del Hombre venga para hacer justicia a los elegidos, ¿encontrará fe en la Tierra? Hoy podemos decir que sí, con alivio y firmeza, al contemplar figuras como la Madre Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola».
Destacó su origen sencillo, la ayuda de sus mentores jesuitas y su decisión de vivir «sólo para Dios». «Vivió para llegar a todos, llevarles a todos la esperanza que no vacila, y especialmente a quienes más lo necesitan», resumió. Luego animó a su orden a proseguir «una misión apasionante».
El Papa dijo todo esto en castellano. Volvió a usar esta lengua al final, en el saludo del Ángelus, para pedir «que los nuevos santos sirvan de modelo al pueblo cristiano, particularmente a los jóvenes». Sin embargo, en ningún momento utilizó el euskera, algo que sí había hecho Juan Pablo II en 2000 en la canonización de la primera santa vasca. No sólo eso, sino que entonces Wojtyla se refirió expresamente a la situación del País Vasco: «Que el ejemplo y la intercesión de Santa María Josefa del Corazón de Jesús ayuden al pueblo vasco a desterrar para siempre la violencia, y Euskadi sea una tierra bendita y un lugar de fraterna convivencia, donde se respeten los derechos de todas las personas y no se derrame sangre inocente».
Fallecida en 1912, la canonización de 'Madre Cándida' ha llevado casi un siglo. La beatificación, primer peldaño hacia la categoría de santo que requiere la comprobación de un milagro, fue en 1996. La santidad requiere un segundo milagro y en este caso el proceso ha sido rápido para los tiempos de la Iglesia. El milagro certificado es el de una monja que ahora cuenta 87 años y estaba ayer presente en la ceremonia, la monja jesuitina María del Carmen del Val. Según la comisión médica vaticana, se curó sin explicación lógica tras permanecer en coma durante doce días por una enfermedad cerebral.
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