Un paralítico, primer paciente tratado con células madre embrionarias

JUAN PABLO NÓBREGANUEVA YORK.

Tras años de experimentos y también de fuertes discrepancias éticas sobre el uso de uno de procesos de curación más prometedores de la medicina, especialistas norteamericanos han comenzado a tratar al primer paciente con células madre embrionarias del mundo. El inicio del estudio clínico fue anunciado ayer por la firma de biotecnología Geron Corporation, que obtuvo la autorización de la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) en enero de 2009.

El protocolo aprobado en su día por la FDA es tan estricto que sólo permite este tipo de operaciones en personas con lesiones medulares muy recientes. Se trata de pacientes clasificados de 'grado A' (lesión completa) y deben recibir las inyecciones de células en un plazo de 14 días después de haber sufrido el daño. Las células utilizadas por Geron provienen de embriones humanos sobrantes de los tratamientos de fertilidad. La idea es que estas células viajen al punto clave de la lesión medular y ayuden a los nervios dañados a regenerarse.

Aunque no se han hecho públicos sus detalles personales, el primer paciente procede de la clínica Shepherd Center de Atlanta. El principal objetivo de la prueba es evaluar la seguridad y la tolerancia a estas células derivadas de células madre embrionarias en personas paralizadas tras una lesión en la médula espinal. El procedimiento consiste en inyectar en voluntarios paralíticos células derivadas de células madre embrionarias humanas con la esperanza de que puedan regenerar las células nerviosas dañadas y, eventualmente, permitir a la persona recuperar la sensibilidad y capacidad de movimiento.

«Cuando empezamos a trabajar con las células humanas embrionarias, en 1999, muchos predijeron que pasarían muchas décadas hasta que esta terapia pudiera usarse en un ensayo con humanos», señaló el presidente de Geron, el doctor Thomas Okarma.

Las células madre embrionarias son las únicas capaces de multiplicarse sin límite y de convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo, presentando por ello un enorme potencial para tratar, además de lesiones de médula espinal, enfermedades como el párkinson o la diabetes.

Pero su investigación y uso es controvertida, ya que son tomadas del embrión humano en el primer estadio de su desarrollo (blastocito), provocando su destrucción. Por ello, muchos grupos religiosos y políticos se han opuesto frontalmente a este tipo de terapias.