El precio de la supervivencia

El Gobierno negocia con el PNV un paquete de inversiones a cambio del aval al Presupuesto

A. CHICO SAN SEBASTIÁN.
El precio de la supervivencia

La negociación presupuestaria entre el Gobierno central y el PNV se ha intensificado y las partes ya están poniendo sobre la mesa asuntos concretos. El Gobierno central, de hecho, trabaja con los nacionalistas vascos una oferta tangible: un paquete que incluye un compromiso de que la crisis, como anunció el ministro Blanco, no afectará a la inversión y despliegue del Tren de Alta Velocidad en Euskadi; el desarrollo, a través de Fomento, de proyectos en municipios donde gobiernan los jeltzales; y, singularmente, la promesa del presidente Zapatero de que salvará del tijeretazo económico la financiación del I+D+i para el País Vasco, según explicaron a este periódico fuentes socialistas conocedoras de la negociación.

El Ejecutivo del PSOE quiere poner toda la carne en el asador con el PNV, aun a costa de infligir un serio perjuicio al PSE-EE y al lehendakari. El botín serían los votos jeltzales para aprobar el Presupuesto del Estado y, todavía más importante, garantizar al presidente del Gobierno que podrá prolongar la legislatura y evitar el temido adelanto electoral. Aunque las conversaciones se encuentran en un momento inicial, de escenificación de posturas, ambas partes están interesadas en un principio de acuerdo rápido, antes de que previsiblemente el día 24 el Consejo de Ministros apruebe su propuesta de proyecto de ley presupuestaria. Un entendimiento pronto, en las dos próximas semanas, también neutralizaría la eventual interferencia del 'factor CiU' una vez que pasen las elecciones catalanas de otoño.

Los grupos parlamentarios de PSOE y PNV están ya negociando sobre este paquete de medidas que Zapatero ofrece al PNV, y que permitiría a los nacionalistas vascos -que sólo lograron sacar adelante en julio sus propuestas de resolución referidas a la máquina-herramienta y la fuente de espalación de neutrones- 'vender' en el País Vasco una lista de logros más amplia, con cifras económicas concretas. No obstante, los jeltzales insisten en que la primera condición para avanzar es traspasar a Euskadi unas políticas activas completas, valoradas en unos 480 millones, y no en los 327 que ha conseguido negociar el Gobierno Vasco.

Los socialistas confían en que este órdago jeltzale no pase de ser una pose, pero lo cierto es que nunca Zapatero había mostrado de forma tan clara sus cartas negociadoras. Su debilidad política por la crisis y la impopularidad de sus medidas le han puesto en contra del PP, como es lógico, pero también de los sindicatos y de sus habituales aliados en el Congreso. Sólo le queda mirar al PNV, y no ha tenido ningún reparo en confirmar desde China que le dará trato «preferente».

Aunque los socialistas parten de que al PNV también le interesa pactar, el escenario es propicio para que los jeltzales tomen la iniciativa en Euskadi. Y lo hacen por delante de un lehendakari que, escaldado por lo ocurrido el pasado año, esta vez ha podido por lo menos preparar una respuesta, que explicitó el martes en el consejo de Gobierno de Miramar. Pese a que en sus charlas telefónicas con Zapatero el jefe del Ejecutivo Vasco se ha mostrado comprensivo hacia las prioridades del presidente, en su círculo íntimo no ha ocultado su malestar por el modo en que se gestiona el apoyo del PNV.

Ante esta situación, los socialistas vascos han cerrado filas con su líder. En este contexto se enmarca el encuentro de sus cargos el día 17 en Donostia. Una cita que, a ojos del PNV, resulta contraproducente para los socialistas vascos ante un Zapatero al que creen que deben parte de su presencia en el Congreso y en el Senado. Consciente de su debilidad ante la negociación PSOE-PNV, el Gobierno Vasco ha querido subrayar esta semana su papel protagonista en la firma final de las transferencias en el marco de la Comisión Mixta, lo que obligará al jefe del Ejecutivo central a engrasar, al menos formalmente, sus intereses con los de Ajuria Enea.

Los motivos jeltzales

La apuesta de Zapatero por el PNV es clara. Pero los socialistas también se escudan en que los jeltzales tienen razones de peso para dar su aval a los Presupuestos. Para empezar, el PSOE considera que al partido de Iñigo Urkullu no le interesa ser identificado como el responsable de la caída de Zapatero y de la llegada a La Moncloa del líder del PP, Mariano Rajoy. Junto a ello, los socialistas subrayan que el pacto favorecería la gestión del PNV en las diputaciones forales de unos presupuestos sometidos a ajuste. Y, añaden las fuentes consultadas no sin resignación, la dependencia que año tras año manifiesta Zapatero está permitiendo al PNV dar la sensación de que gobiernan Euskadi desde la oposición, desgastando así a Patxi López y creando, de paso, una brecha entre socialistas y populares vascos.

Las negociaciones presupuestarias en Madrid siempre han sido complicadas, también en tiempos de Aznar, aunque en la mayor parte de los casos se han saldado positivamente. En 2008 se vivió una gran polémica a cuenta de si la transferencia de I+D+i era exclusiva, como sostenía el PNV, o concurrente, como explicaba el PSE. Pero el mayor enfrentamiento se vivió el pasado año cuando Zapatero pactó, a espaldas del Gobierno Vasco, las Cuentas con el PNV pero otorgándole derecho de veto sobre las políticas activas de empleo. Los jeltzales también pactaron que se blindara el Concierto.

Es en este contexto donde cobran sentido las palabras del presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, cuando plantea a Rajoy la posibilidad de empezar a trabajar acuerdos de Estado con Zapatero, en temas como los Presupuestos, para rebajar la influencia de los nacionalistas. Pero de momento, Basagoiti, al igual que López, también se encuentra con los obstáculos del interés de su partido en Madrid.