De Sepultura, a la magia de Sevilla

Iñigo Cuesta va a participar a los 41 años de edad en su decimoséptima Vuelta a España

BENITO URRABURU ENVIADO ESPECIALSEVILLA.
Incombustible. Iñigo Cuesta sigue al pie del cañón. ::
                             LUIS FORRA/
Incombustible. Iñigo Cuesta sigue al pie del cañón. :: LUIS FORRA

Debe de ser el frío que hace en Villarcayo durante la época invernal, o quizá una genética privilegiada, aderezado todo ello con una forma de ser muy especial, una tranquilidad que en muchos momentos puede llegar a resultar desesperante, pero la realidad sólo es una y dice que Iñigo Cuesta (41 años, Villarcayo) se ha convertido en un todo un fenómeno del ciclismo a nivel mundial.

A una edad en la que normalmente las facultades físicas han desaparecido, en la que el deporte se utiliza como una práctica saludable, Cuesta tiene licencia de ciclista profesional y va a correr su decimoséptima vuelta. Desde 1994 hasta 2010 no ha fallado nunca.

La ha corrido con los equipos Euskadi, ONCE, Cofidis, Saunier Duval, CSC y Cervélo, con quien repite en esta edición: «Sólo hay un corredor a nivel mundial que lleva más tiempo que yo en el mundo profesional, José Luis Arrieta, porque 'Chente' García Acosta llegó en 1995», explica este burgalés que se hizo ciclista en Vizcaya.

«Del primer equipo con el que corrí la Vuelta, Euskadi, no queda nadie corriendo. Ni tampoco están los directores, Perurena y Laca. Esa prueba es uno de los mejores recuerdos de mi carrera. Es algo que no se me olvidará nunca. Íbamos a trabajar para Pello Ruiz Cabestany, pero las cosas no le fueron bien y al final tuvimos libertad para hacer cada uno nuestra carrera».

Cuesta, que entonces lucía un pelo mucho más largo que el que lleva ahora, atronaba a su director y a sus compañeros cada vez que tenían que viajar en coche con música de un grupo que se llamaba Sepultura: «A mí me gustaban ése y otros grupos de música y a Perurena le horrorizaban, pero lo aguantaba». Ha tenido muchos directores en los 17 años de profesional que acumula y no quiere alabar más a unos que a otros: «De los que mejor recuerdo guardo son de Perurena, de Manuel Saiz, de Matxin y de Bjarne Rijs. De todos aprendí cosas; me enseñaron. Me marcaron por diversos motivos. Cada uno de ellos tenía algo especial».

El paso del tiempo le ha permitido llegar a un curioso estado físico y mental: «Me cuesta menos acabar la Vuelta ahora que cuando empecé a correrla. Sé lo que supone cada sensación que tienes, sabes cómo correr, donde forzar, cuándo parar y por qué te pasan las cosas. Todo se repite con el paso del tiempo y sabes cómo responder».

Impresionantes números

Los números de su carrera son espectaculares: ha corrido diecisiete vueltas a España, tres Giros de Italia y siete Tours. «Cada temporada suelo hacer una media de 30.000 kilómetros. En total habré hecho cerca de 600.000. Normalmente me salen una media de 90 días de competición por temporada; es decir, 90 hoteles, sin contar las concentraciones. Ni sé en los miles de hoteles que he estado».

Lo dice tranquilo. Cuesta se quedó una temporada colgado, con un equipo inglés que decían que iba a patrocinar la línea de productos que llevaba la mujer de Paul McCartney, Linda: «Tuvimos que adelantar el dinero del viaje y no lo recuperamos», comenta sin levantar la voz. Sus mejores recuerdos deportivos tienen dos nombres, «la primera Vuelta a España que corrí y la Vuelta al País Vasco que gané».

Ha estado con cientos de compañeros, a la mayoría de los cuales no ha vuelto a ver: «De mi primera época como ciclista tenía buena relación con Mikel Zarrabeitia. Con Roberto Laiseka corrí desde que era cadete. Somos del mismo año».

Su vida no ha cambiado desde hace 24 años, cuando comenzó a andar en bicicleta, aunque él dice que es menos tiempo: «En cadetes y juveniles no se entrenaba tanto. ¿Si me cuesta salir a entrenar? Para nada. Me divierto haciéndolo. Me gusta mi deporte, me gusta la competición y quiero disfrutar».

No tiene dudas al hablar del mejor corredor que ha conocido, aunque da varios nombres: «El mejor ha sido Indurain y luego Armstrong, por lo que ha hecho en el Tour. El compañero de más clase con el que he corrido ha sido Alex Zulle. Le he visto hacer cosas en la carretera que no eran normales. Un fenómeno».

Hay algunas cosas en su carrera que no ha podido conseguir, «como poder entrar en los Campos Elíseos cuando Carlos Sastre ganó el Tour. Sé lo que es ganar un Giro con Basso, una Vuelta con Zulle, varios Mundiales con Igor Astarloa y Óscar Freire, pero no en los Campos Elíseos. Yo considero esos triunfos como míos, de todos los que corrimos esas pruebas».

Tentaciones

Estuvo tentado de dejar el ciclismo, «pero Matxin me recuperó. El ciclismo francés es distinto. No es que sea malo o bueno, sino diferente. Aquí se corre de otra forma. Sin darme cuenta, Matxin me devolvió la ilusión al ciclismo».

Dice que «los líderes normalmente siempre te dan las gracias después de trabajar, aunque no tienen por qué hacerlo. Es tu trabajo. Alguna vez se le ha olvidado a alguno, pero más que nada porque estaban reventados o pensando en otra cosa». Si le preguntas qué le gustaría ganar afirma que «una etapa en las tres grandes, aunque ya no creo que lo consiga. ¿Seguir un año más? Cuando acabe la Vuelta veremos».