El eterno regreso del méxicano Raúl Alcalá

A los 46 años ha conseguido el campeonato de su país de contrarreloj individual

B. URRABURUSAN SEBASTIÁN.
Retorno. Raúl Alcalá, en su última visita a San Sebastián. ::                             USOZ/
Retorno. Raúl Alcalá, en su última visita a San Sebastián. :: USOZ

Ha sido su tercer intento de regresar al ciclismo de competición, pero no parece que sea el definitivo, ni tan siquiera que esa circunstancia vuelva a producirse. Raúl Alcalá (Monterrey, 3 de marzo de 1964) se ha proclamado campeón de México de contrarreloj individual en una prueba disputada en el estado de Sonora.

A los 46 años, uno de los mejores corredores del pelotón mundial en los años 90 se mete de nuevo en la piel de una vida que conoció hace tanto tiempo. Las nuevas generaciones no saben ni de quién hablamos. Su triunfo en esa contrarreloj no deja en muy buen lugar el nivel del ciclismo en México. El de Sonora, el del título conseguido contrarreloj, es el tercer intento de Raúl Alcalá por volver a la competición.

Este mismo año intentó correr la Vuelta a México. Se movió buscando apoyos económicos para encontrar un equipo, pero finalmente desistió. En octubre de 2008, a los 44 años, tomó la salida en la Vuelta a Chihuahua, en la que aguantó dos etapas.

Decía que se había preparado en condiciones, que estaba en forma. Pero a la hora de la verdad, en la carretera, se le vio fuera de forma, pasado de peso, lejos de lo que se supone que debe de ser un deportista de alta competición.

Con el triunfo de ayer, Alcalá intentará volver a disputar la Vuelta a Chihuahua, en el mes de octubre, y luego en Cancún. Puede que lo consiga, pero lo que nunca logrará es volver a una competición más o menos estable. Con 46 años, a pesar del nivel que puede encontrarse en su país, Alcalá no tiene nada que ver con el ciclista que rivalizó con Eric Breukink, Miguel Indurain y Gianni Bugno, e incluso con Claudio Chiappucci, que era un año mayor que ellos. Formaron parte de la generación de 1964.

Alcalá residió durante varios años en San Sebastián -vivió un tiempo en Aiete junto a su familia- y ganó, entre otras muchas carreras, la Clásica de San Sebastián de 1992, bajo una tormenta impresionante. Una Clásica que más que por su ganador, que también, pasó a la posteridad porque el último corredor que llegó a la meta se llamaba Lance Armstrong. Cuando apareció en una meta desierta, bajo un cielo negro, con una lluvia torrencial, dijo unas palabras que resultaron proféticas: «Algún día ganaré esta carrera». Y la ganó.

Vencedor de dos etapas en el Tour, en los años 1989 y 1990, terminó octavo en la general en esas dos ediciones. Fue el primer mexicano que participó en el Tour de Francia y ha sido el mejor corredor de la historia en su país. Conocido como 'El Duende de Monterrey', cuando volvió a vestirse de corto en Chihuahua hacía diez años que Alcalá no se ponía un dorsal. Dos años después lo ha vuelto a intentar. Quiere alargar un tiempo ya terminado.

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