Hallan el cadáver del ertzaina desaparecido

José Félix sufrió un accidente con su quad en una zona boscosa de muy difícil acceso en Barrio. Tras seis días de búsqueda el cuerpo apareció en un hayedo en avanzado estado de descomposición

DAVID GONZÁLEZVALDEGOVÍA.
La Ertzaintza acordonó la zona del bosque donde apareció el cadáver de José Félix Chasco ayer a última hora de la tarde. ::                             RAFA GUTIÉRREZ/
La Ertzaintza acordonó la zona del bosque donde apareció el cadáver de José Félix Chasco ayer a última hora de la tarde. :: RAFA GUTIÉRREZ

Se cumplieron los peores pronósticos. Tras seis días de intensa búsqueda, el cadáver del ertzaina José Félix Chasco apareció a media tarde de ayer en una zona boscosa y de muy difícil acceso en las proximidades del pueblo de Barrio (cerca de Nograro, en Valdegovía). El hombre, de 47 años, sufrió un accidente con el quad en el que viajaba por una pista forestal en las estribaciones del pico La Mota. El cuerpo apareció en avanzado estado de descomposición en un hayedo, por lo que se sospecha que el fallecimiento se produjo de manera instantánea. Según fuentes policiales, José Félix se precipitó por un cortado (un pequeño barranco) y su cuerpo apareció bajo el quad que conducía rodeado de una frondosa vegetación.

Un hombre que de manera voluntaria participaba en la búsqueda fue quien dio con el cadáver. El intenso operativo se había mantenido activo desde el pasado miércoles -tanto de manera oficial como extraoficial-, cuando José Félix salió de su casa en la localidad de Tuesta, de donde era natural su madre y en cuya casa pasaba las vacaciones con sus dos hijos adolescentes y su mujer. Como cada día, este agente destinado en la comisaría del municipio vizcaíno de Muskiz salió con su quad por unos montes que conocía perfectamente. Al no regresar por la noche a la casa, su familia llamó a SOS Deiak para comenzar la búsqueda esa misma noche.

No fue posible localizar el cuerpo hasta ayer debido a la escarpada orografía del terreno en el que José Félix sufrió el fatal accidente y también por la frondosidad de la vegetación. El lugar se encuentra en la sierra de Arcena, donde están los picos más altos de la comarca. La Mota es uno de ellos, con 1.309 metros de altura, sólo superado por el pico Cueto (1.367). La zona, muy próxima a la cumbre, ya había sido peinada con anterioridad sin éxito porque se suponía que por ahí discurría la ruta de regreso hacia su casa en Tuesta.

Sendero angosto

Sin embargo, no se dio con el cuerpo hasta ayer porque el agente autonómico se había salido de la pista principal, de unos cuatro metros de anchura, y había avanzado unos cientos de metros por un angosto sendero, según explicaron a DV fuentes policiales. Helechos y hayas flanquean el recorrido, lo que hacía muy difícil su localización, que se convertía en imposible para el helicóptero que participó en las intensas labores de rastreo durante la pasada semana.

El trágico desenlace se produjo sobre las siete y media de la tarde y fue uno de los particulares que participaba en el operativo -toda la comarca se movilizó desde el pasado jueves- quien dio con el cuerpo. El lugar se encuentra a unos cuatro kilómetros de la localidad de Nograro y pasadas las nueve de la noche ya estaban en el lugar una furgoneta de la Ertzaintza en la que se había desplazado el médico forense, el vehículo particular de la persona que dio con el cadáver y un coche camuflado de la comisaría de Llodio, que tiene jurisdicción en la zona. La Policía vasca había abierto el lunes una investigación policial debido al largo tiempo por el que se estaba prolongando la desaparición.

Sin embargo, ayer pasadas las cinco y media un hombre de la zona halló el cuerpo. Llamó inmediatamente al 112 y lo hizo hasta en dos ocasiones, pero a los agentes les fue imposible localizar el lugar que les había sido indicado. De ese modo, regresaron a Nograro, donde pidieron la colaboración de algún vecino que conociese la zona.

Fue Urko Martínez, de 22 años, quien les acompañó al lugar donde les estaba esperando el voluntario que había dado con el cuerpo. «Es una zona con mucho desnivel», explicó a DV este joven, «y no suele haber nadie por allí».

A partir de ese momento la noticia corrió como la pólvora. Los cientos de personas que participaban en el operativo de rescate regresaron a sus casas sin haber sido testigos del milagro que todos estaban esperando.

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