Calles con nombre de mujer

Prudencia Arbide y Juncal Labandibar son las únicas irunesas que figuran en el callejero de la ciudad. Irungo Bilgune Feminista presentó una propuesta con seis nombres femeninos para futuros viales

MARÍA JOSÉ ATIENZAIRUN.
Sumando. A las calles Prudencia Arbide y Mª Juncal Labandibar se unirá la de Dolores Salís. ::
                             F. DE LA 
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Sumando. A las calles Prudencia Arbide y Mª Juncal Labandibar se unirá la de Dolores Salís. :: F. DE LA HERA

Hagan la prueba. Pregunten entre sus allegados por Dolores Salís. La mayoría no dará con ella, aunque reconozca que le suena el apellido. Unos pocos sabrán de quién se trata. Dirán (dependiendo de la edad) que fue «la mujer de 'Luis de Uranzu'», o «la hermana de Luis Salís» o «la madre de Luis Rodríguez Salís». Todo eso es cierto y seguro que ella llevó atados con orgullo los lazos familiares. Pero también es verdad que Dolores Salís fue una reconocida artista: escultora, esmaltista y escritora, además de una trabajadora incansable.

Recientemente, la ciudad de Irun, a través del Pleno municipal, ha reconocido sus méritos concediéndole una calle. Los letreros con el nombre de Dolores Salís se colocarán en el vial -actualmente en construcción- que unirá San José Obrero con Santa Elena y que discurrirá en paralelo al canal de Dunboa. Junto con la poetisa María Juncal Labandibar y la fundadora del colegio El Pilar, Prudencia Arbide, Dolores Salís será la tercera mujer que sin ser Vírgen, ni santa, ni infanta, ni reina, tendrá una calle en Irun.

Nombres propios y colectivos

Exceptuando con ellas a las Lavanderas e Hilanderas, que dan nombre a dos viales del barrio de Belaskoenea, la presencia femenina en el callejero irunés es prácticamente nula. Sólo una decena de las alrededor de 350 calles que dibujan el entramado urbano de este municipio tienen nombre de mujer. Tal ausencia, que no es original, sino común a la mayoría de las ciudades del mundo, llevó al colectivo Irungo Bilgune Feminista a presentar al Ayuntamiento una propuesta, con una lista formada por dos nombres propios y cuatro colectivos: «Dolores Salís; Maritxu Anatol Arístegui; Cerilleras; Nodrizas; Modistas y Estraperlistas».

La iniciativa tenía por objetivo que la comisión de calles, formada por el concejal de presidencia, un representante de cada grupo político, otro de la Federación de Asociaciones de Vecinos y otro de Luis de Uranzu Kultur Taldea, elevaron al Pleno, en la primera ocasión que se presentó, alguno de estos nombres. Y eso sucedió el pasado 28 de julio, con el primero de ellos, Dolores Salís, que fue aprobado por unanimidad.

«Estamos muy contentas», dice Ainara López, miembro de Irungo Bilgune Feminista. «Todo empezó el año pasado. Hicimos este trabajo de las calles, dentro de una campaña para conocer a las mujeres sobre las que estábamos barajando. Apenas hay nombres de mujeres en el callejero de Irun y uno de los pocos que hay se dice mal, porque mucha gente habla de 'Prudencio' Arbide. Pensamos que ir al Archivo y ver qué mujeres irunesas habían tenido relevancia en la historia de la ciudad sería una tarea bonita. Empezamos a trabajar y, con la ayuda de la historiadora Merche Tranche, fuimos elaborando la propuesta. Después, hicimos una ronda con los grupos políticos y recibieron la iniciativa con mucho interés. Sabemos que Lukt está trabajando también en esta misma línea».

La lista de Irungo Bilgune Feminista «es un primer paso», añade Miren Lanz. «Decidimos presentarla porque este era un buen momento, ya que se están haciendo obras de las que van a salir calles nuevas. Seguro que ha habido muchas más mujeres irunesas que podrían dar nombre a una calle, pero cuya labor ha permanecido invisible. Por eso, hacemos un llamamiento a la gente que sepa de la historia de alguna de estas mujeres y que quiera hacer su aportación, para que la haga pública o se ponga en contacto con nosotras en la dirección de correo irunbf@gmail.com».

«Es importante que en el imaginario colectivo figuren todas esas mujeres que han hecho aportaciones a la historia de la ciudad y que han estado ocultas», añade Ainara López. «Creemos que es positivo, tanto para nosotras como para las generaciones futuras, tener referencias femeninas».