Una película recrea la represión...

'Izarren argia' muestra los castigos que sufrieron las mujeres en la cárcel de Saturrarán. Mikel Rueda, director del filme, afirma que «es un canto a la esperanza que mucha gente perdió»

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.
Una película recrea la represión...

La película 'Izarren argia' participará en la sección Zabaltegi-Nuevos realizadores de la próxima edición del Festival de cine. El documental 'Prohibido recordar' también lo hará, en el apartado dedicado al cine vasco. Pero los dos trabajos tienen algo en común, ambos narran, uno siguiendo una línea de ficción y otra con testimonios directos, un mismo tema: los castigos y humillaciones que sufrieron numerosas mujeres en la cárcel de Saturrarán durante y después de la guerra civil.

Los responsables de 'Izarren argia' o 'Estrellas que alcanzar' dicen que la película «no sólo es el relato de una época, ni siquiera lo es de una generación. Es un sentimiento, un canto a la esperanza, esa esperanza que mucha gente perdió y que era tan necesaria para seguir adelante. Una película que plantea de forma narrativa, una revisión a una época oscura, en la que mucha gente tuvo que callar para poder sobrevivir; y qtuvo que soñar para no perder la ilusión por vivir, especialmente y agravado por su condición de mujer».

En Saturrarán, anteriormente seminario, se vivieron algunos de los episodios más sombríos de la postguerra, entre los años 1938 y 1944. Alrededor de 5.000 mujeres fueron encarceladas sin causa alguna, y les privaron de total libertad, llegando a quitarles a sus propios hijos para darlos en adopción a las familias falangistas».

Mikel Rueda no había pensado que su primera película fuera histórica. Había vuelto de Nueva York, donde había estado estudiando y realizando cine con una beca del Gobierno Vasco. Presentó un guión a Baleuko. A la productora le gustó el texto, pero tenía otro proyecto entre manos que se lo ofrecieron. Era la historia de la cárcel de Saturrarán, custodiada por unas monjas mercedarias. Tras esas paredes se aplicaban las teorías del doctor Vallejo, que propugnaba que arrebatando a las comunistas sus hijos se terminaba con el comunismo. «Aquí se ha hablado mucho más de los niños desaparecidos durante la dictadura argentina que los desaparecidos aquí. Acabaron en familias del Régimen con los apellidos cambiados y sus madres no los podían reclamar», explica el director bilbaíno.

Documentación

Rueda afirma que «la historia me enganchó enseguida e hice mío el proyecto. Escribí el guión y lo dirigí. Es algo que ha pasado aquí al lado y muy poca gente ha querido hablar de ello durante muchos años». Tras realizar una complicada labor de documentación - «el silencio y el tiempo que ha pasado hacía más difícil encontrar testimonios»- optó porque sus personajes no fueran reales, sino que cada una de las mujeres fuera el conjunto de varias historias y vivencias. Además decidió que «aunque en la cárcel de Saturrarán se vivieron estas situaciones no aparece el nombre en ningún momento porque era algo bastante generalizado en las prisiones para mujeres». El rodaje tuvo lugar en Azpeitia y Guadalupe

En 'Izarren argia' aparece desde la que tenía una gran actividad política a otras que por una denuncia de un vecino acabaron en la cárcel. «Hablé con algunas de esas mujeres, que me transmitieron mucho positivismo, pero no quería mostrar hechos concretos ni lo anecdótico, sino el sentimiento de la verdad. Me parece que en los últimos años se han tocado casi todos los temas relacionados con la guerra civil, pero el papel de la mujer ha pasado casi desapercibido, sólo la película 'Trece rosas' y alguna más le han reconocido el protagonismo que tenía».

Barbara Goenaga es la protagonista, una maestra y viuda republicana que se rebela ante la injusticia. La donostiarra está rodeada por un elenco de actrices como Itziar Lazkano, Estíbaliz Gabilondo, Klara Badiola, Teresa Calo, Amaia Lizarralde, Garbiñe Insausti, Amagoia Lauzirika, Itziar Ituño... Mikel Rueda reconoce que «por mi desconocimiento del panorama artístico del País Vasco, tenía miedo de no encontrar actrices suficientes con talento para hacer estos papeles tan intensos y me tengo que tragar mis palabras. Estoy impresionado por el trabajo de todas ellas».

Una de las mayores dificultades que encontró Rueda al poner en marcha el proyecto es «no decantarte por una u otra postura. En Baleuko querían que la persona que se hiciera cargo del proyecto fuera joven, que no conociera y mucho menos hubiera vivido esa historia, para poder poner distancia. Hice un especial esfuerzo en ser objetivo y que fueran los propios personajes los que hicieran que el espectador sacara sus conclusiones».

Sobre la coincidencia temática con el documental 'Prohibido recordar', Rueda comenta que «me enteré de ese proyecto después de terminar de rodar y prefiero que fuera así porque igual hubiera sentido alguna presión. Ahora me parece perfecto porque es una historia que merece ser conocida y cuantas más maneras de llegar a la sociedad tenga, mejor que mejor».

Sobre su presencia en le certamen donostiarra señala: «Estoy encantado con ir a Zabaltegi. Profesionalmente es muy importante, pero también por la película. Es una manera de dar a conocer la historia a un público más amplio porque esos días la puede ir a ver gente de fuera. Hemos hecho un esfuerzo porque para ser una película histórica el presupuesto es modesto, ronda el millón y medio de euros. Pero dramáticamente no se resiente».

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