El Grand 'Deva'

EUSEBIO GARRITXATEGI

En un día como hoy, 3 de agosto, festividad de San Esteban, pero hace exactamente cien años, nació en la calle Osio de la preciosa localidad guipuzcoana de Deba, -sin ningún género de dudas-, uno de sus futbolistas más laureados, sin menosprecio de los demás convecinos que han despuntado en la élite del balompié estatal. Nos estamos refiriendo a Esteban Arrizabalo Echevarría 'Deva', quien vio su primera luz en la citada fecha del año 1910 y que llevó por todos los campos de la geografía española, con brillantez y gallardía, como apodo la actual nominación de la antigua Monreal.

'Deva', defensa contundente y aguerrido, tras jugar en la Real Sociedad (1929-30), Deportivo Alavés (31-32), Sevilla (34-36) y Real Zaragoza (1939-41) pasó al Real Club Celta de Vigo, donde defendió su elástica, a capa y espada (nunca mejor dicho), entre las temporadas 1941-47. Esteban, -casado, padre de dos hijas y que llegó a ser entrenador-jugador del Club Deportivo Sporting Guardés, de La Guardia (Pontevedra)-, tuvo una carrera deportiva muy longeva y plagada de anécdotas, triunfos y, cómo no, sinsabores. Debutó en Primera División con la Real Sociedad, en Barcelona, con derrota por 3-0 ante el F.C. Barcelona y retirándose en 1947 por la puerta grande con la entidad de Balaídos.

Del conjunto aragonés llegaría el bravo tarín (simpático motejo de los habitantes de Deba) en el verano de 1941 a un equipo que había detutado en Primera tras la Guerra Civil y luchaba por mantener la categoría. Y este futbolista guipuzcoano, que echó raíces en Galicia y que falleció octogenario, jugó su primer partido oficial con el Celta el 28 de septiembre de 1941 (festividad de San Miguel) en Granada, en un encuentro que acabó 1-1, terminando la Liga en quinto lugar, disputando el bueno de Esteban 24 de los 26 partidos del campeonato liguero y marcaba curiosamente su único gol con el Celta, de penalty, el 5 de abril de 1942 ante la Real Sociedad, de San Sebastián, en el desaparecido y llorado Atotxa.

Esa misma temporada tuvo el honor de jugar el primer derbi Celta-Deportivo de La Coruña, en Primera División, el 19 de octubre de 1941 en Balaídos (2-1), permaneciendo 'Deva' seis temporadas la ciudad olívica (Vigo), cinco de ellas en la élite. A lo largo de su extensa carrera en el mundo del fútbol, Esteban Arrizabalo, nacido hoy hace precisamente un siglo, disputó 187 choques en Primera, anotando dos goles, uno el citado con el Celta, club de sus amores, y otro con el Real Zaragoza. Su último partido con el Celta lo disputó el 20 de octubre de 1946 en Murcia con victoria visitante (0-2).

Antes de dar oficialmente por concluida la temporada 1946-47, Balaídos sería escenario de un homenaje a 'Deva', un defensa que se caracterizó, sobre todo, por su honradez, entrega y fuerza física. Por cierto, no hubo apenas colaboración por parte de algunos clubes gallegos a la hora de ceder jugadores con el objeto de que el primer equipo céltico pudiese enfrentarse aun combinado céltico. Así que se midieron dos conjuntos de jugadores, la mayoría componentes de la plantilla celeste, homenaje al que se sumaron el ciclismo y el balonmano. Intervinieron los hermanos Pastor y Manolo Rodríguez y los equipos del Alerta y SEU de Madrid, respectivamente.

El público, en aquella ocasión, respondió, como no podía ser de otra manera, y lo pasó entretenido. Esteban recibió emocionado el aplauso de los aficionados y algunos regalos.Y abundando en su fenomenal trayectoria deportiva, decir que 'Deva', entre otro sinfín de éxitos, en la temporada 1935-36, militando en el Sevilla coincidió con su convecino y tres años mayor que él, el excelente medio debarra Epelde (José Rodríguez Epelde), derrotaron en el estadio Nervión nada menos que al Real Madrid del polifacético técnico Paco Bru, once 'merengue' que formó con: Alberty; Ciriaco, Quincoces, P. Regueiro, Bonet, Leoncito, Eugenio, L. Regueiro, Sañudo, Lecue y Emilín, en tanto que los andaluces del míster Ramón Encinas Dios lo hicieron con: Guillermo Eizaguirre; Joaquín, Deva, Epelde, Duarte, Núñez, López, Tejada, Julio Campanal, Tache y Bracero.

El choque fue arbitrado por Orduña, siendo el genial Campanal y Tejada los autores de los tantos locales y Lecue el de los visitantes.

El hoy protagonista y centenario, recordado en el mundillo balompédico de Sevilla y Vigo, también formó parte de la exultante victoria del Celta sobre el Real Madrid (3-0) el 20 de diciembre de 1945 en el campo de Balaídos.

Bajo las órdenes, ni más ni menos, del legendario mundialista Jacinto Quincoces los gallegos alinearon con: Simón; Mesa, Deva, Fuertes, Ortiz, Yayo, Retamar, Hermida, Pahíño, Areitio y Roig, siendo Areitio, Roig y Pahíños los goleadores.

Y en la temporada 1946-47, por obras en el Estadio Chamartín, el Real Madrid jugó todos sus encuentros de casa en el Metropolitano, dándose la circunstancia de que el Celta, contra pronóstico, empató a tres, siendo el entrenador local el inefable eibarrés Baltasar Albéniz que sacó esa jornada a estos: Marín; Querejeta, Corona, Pont, Ipiña, Terán II, Alsúa, Barinaga, Pruden, Belmar y Vidal. El encuentro de vuelta, igualado al máximo también, se decantó a favor de los madridistas (3-4).

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