Gorka Izagirre, profeta en su tierra

Se llevó la Clásica de Ordizia tras atacar a seis kilómetros de meta. El de Ormaiztegi, que entró por delante de Ortega y Lastras, sumó su segundo triunfo de la temporada

MIKEL MADINABEITIAORDIZIA.
Categoría. Gorka Izagirre entra con unos metros de ventaja en la línea de meta de Ordizia. El de Ormaiztegi fue el mejor. ::                             MIKEL FRAILE/
Categoría. Gorka Izagirre entra con unos metros de ventaja en la línea de meta de Ordizia. El de Ormaiztegi fue el mejor. :: MIKEL FRAILE

Gorka Izagirre (Ormaiztegi, 1987) fue el más listo de la clase, esperó su momento y se llevó con raza la LXXXVII edición de la Clásica de Ordizia. El de Ormaiztegi obtiene así su segundo triunfo de la temporada, tras el del mes pasado en la Vuelta a Luxemburgo, y otorga a Euskaltel la primera victoria en esta prueba clásica del Goierri. Fue profeta en su tierra.

La carrera fue de menos a más. Comenzó suave, pero Euskaltel y Caja Rural pasaron después a tirar con fuerza. Llevaron el peso. Ambos conjuntos se retaron ya que confiaban en sus bazas. Pero al final los naranjas se llevaron el gato al agua. Izagirre jugaba en casa, se conocía el recorrido al dedillo y apostó fuerte en el último descenso. Atacó a seis kilómetros de meta, justo después del cruce de Gaintza, y la apuesta no le pudo salir mejor. Arriesgó y ganó.

El recorrido fue exigente y el ritmo, más todavía. Un dato esclarecedor. Fue la carrera con el promedio horario más alto de toda la historia: 43,551 km/h. Pasaron cinco veces por el alto de Abaltzisketa y dos por el de Altzo.

El primer paso por Abaltzisketa, de lejos el rincón con más ambiente, fue el que marcó algunas diferencias. Allí probaron fortuna Luis Pasamontes (Caisse d'Epargne), Romain Sicard (Euskaltel), Javier Moreno (Andalucía), Guillermo Lana (Caja Rural) y Noel Martín (Orbea). Enseguida cogieron una pequeña renta que administraron hasta el primer paso por meta.

Sicard, el más combativo, Moreno y Martín se escaparon después y llegaron con diez segundos de ventaja al segundo paso por Larraitz. Por detrás, el ritmo fue in crescendo y no estaban por la labor de que el terceto fructificara.

Vuelta a empezar

Así que el pelotón neutralizó rápidamente la fuga. Nuevas estrategias. Más intentos de escapada. Vuelta a empezar. Fue el turno de Sicard y Egoitz García (Caja Rural), que se marcharon juntos en la cuarta vuelta. Por detrás, José de Segovia (Xacobeo) hacía el tira y afloja con el pelotón, que se alejaba a más de un minuto. Podía parecer la escapada buena tras tanto intento frustrado, pero tampoco salió adelante. Parecía que iba a ser el día de Sicard, se le había visto muy motivado, pero Euskaltel tenía otra carta. Y muy bien guardada.

Paco Mancebo (Heraklion) lideró el grupo camino del segundo y último paso por Altzo. Quedaban veinte kilómetros y el pelotón venía agrupado. Ninguno lo intentó en ese tramo. Todos guardaban fuerzas. Sabían que la clave vendría en Larraitz y el posterior descenso.

Y así fue. Izagirre pegó un demarraje junto a David Arroyo (Caisse d'Epargne) y Rubén Reig (Caja Rural). La intentona fue eso, un aviso. Todo volvió a la normalidad, Caja Rural llevó la manija y José Herrada (Caja Rural), Mancebo y Lana pasaron en cabeza por Abaltzisketa.

A ellos se unieron Izagirre y Sergio Pardilla (Carmiooro) camino de Larraitz. Era el grupo bueno. De ahí saldría el ganador. El ormaiztegiarra se fue con Pardilla y Lana. Mancebo y Herrada venían a cinco segundos y el pelotón, a dieciocho.

Bajaron volando los últimos diez kilómetros. Hasta el punto de que los cinco escapados volvieron a unirse. El pelotón achuchaba, pero la suerte ya estaba echada. Venía el arreón decisivo.

El definitivo

Izagirre se escapó después de pasar el cruce de Gaintza. «Éste es mi momento», debió pensar. Y no le pudo salir mejor. Tomó una distancia de seguridad cercana a los diez segundos. La reguló con inteligencia. Y con fuerza, claro. No hay otra manera. Entró victorioso en la recta final, más larga de lo que parece, y saboreó su triunfo. Manuel Ortega (Andalucía) y Pablo Lastras (Caisse d'Epargne) coparon el podio.

El de Ormaiztegi se marcha ahora a la Vuelta a Polonia. Seguro que le tentaría más la posibilidad de correr la Clásica de San Sebastián e incluso la Vuelta a España. Condiciones tiene, desde luego, para hacer algo importante. Deberá esperar otra oportunidad.