El 'panorama desolador' de un lugar de bonito nombre

1960 Sin urbanizar, llena de porquería y sin luces, la amaratarra plaza del Sauce daba verdadera pena

MIKEL G. GURPEGUI
La plaza recibió su nombre por el sauce que creció allí espontáneamente. ::
                             KUTXA FOTOTEKA/
La plaza recibió su nombre por el sauce que creció allí espontáneamente. :: KUTXA FOTOTEKA

Sucia y sin pavimentar. Así estaba la plaza del Sauce, en Amara Berri, hace medio siglo. Lo leemos en un ejemplar de EL DIARIO VASCO de julio de 1960.

«Volvemos al tema de la Plaza del Sauce, en el Ensanche de Amara, de la que hemos recibido varias quejas de sus vecinos. Dicho lugar, en estos momentos, nada tiene que ver con ese poético nombre. Todos sabemos que está sin pavimentar y que requiere una urbanización».

Por cierto, que entonces hacía menos de cuatro meses que el Ayuntamiento donostiarra había aprobado denominar plaza del Sauce a este lugar en el que hubo un campo deportivo y en el que había crecido espontáneamente un árbol.

Seguimos leyendo. Estábamos en que la plaza de bello nombre estaba sin urbanizar. «Pero también entendemos que esto, mientras llegue, no impide el que se someta dicho recinto a una limpieza a fondo. No está lo uno reñido con lo otro, máxime cuando a dicha plaza dan los balcones y ventanas de 3.000 vecinos, y cuando también en sus porches, domingos y festivos de precepto, se celebra la Santa Misa con asistencia de numerosos fieles, y existen unos magníficos comercios que piden una entrada más decorosa de la que ahora disfrutan».

A uno se le hace exagerado el cálculo de 3.000 vecinos asomados a la plaza. Que algún lector matemático o con buen tino para el cálculo nos saque de dudas. En todo caso, en el número que fuera, los habitantes de la plaza del Sauce veían un panorama desolador. Bueno, de noche casi no lo veían, porque también había deficiencias en la iluminación.

«Y por si esto no es suficiente, diremos que la Plaza del Sauce necesita de unas luces provisionales y de cierta vigilancia. Durante las noches, la Plaza del Sauce da hasta cobijó a gentes inmorales que no se recatan de nada. Para terminar con esto basta que se lleva a efecto la desaparición de la gran cantidad de porquería que allí existe y se coloquen unas luces».

«La parte inmunda»

El artículo de DV, publicado en la sección 'Cosas de la ciudad', insistía en lo penoso de la situación. «Somos los primeros en lamentar el hecho de consignar una queja de esta naturaleza, pero responde a una realidad y no creemos sea muy costoso el proceder a la limpieza de aquel lugar, que será un día no lejano uno de los rincones más bonitos de San Sebastián, para que, por lo menos, desaparezca la parte inmunda que tanto la afea y la hace impracticable, perjudica al comercio y a cuantos tienen que transitar por la misma, perjudica a los centenares de niños que tratan de jugar allí. Basta, pues, con una buena mano de limpieza, unas luces y una pequeña vigilancia».

Este periódico prestó atención a la plaza después de que se supiera que el Ayuntamiento tenía en proyecto mejorar el parque de Amara y crear en la plaza del Sauce «un gran parque infantil, con grandes detalles, para recreo de los niños».

A uno le suena que la reivindicación se prolongó y que tardó en meterse mano a este olvidado lugar que nunca tuvo un gran parque infantil y que acaso jamás será uno de los rincones más bonitos de la ciudad.

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