Moratinos vaticina un cercano final del bloqueo estadounidense a Cuba

El ministro de Exteriores español está convencido de que la liberación de presos políticos facilitará la derogación de la posición común de la UE

C. P.MADRID.

Estados Unidos robó ayer el protagonismo a la Iglesia católica y a España en sus gestiones con Cuba. Y fue gracias al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que vaticinó en el Congreso que la excarcelación masiva de presos políticos cubanos podría tener pronto «consecuencias» en la relaciones de la isla con EE UU y la Unión Europea. De esta manera, el canciller español dejó caer la posibilidad de que se produzca el levantamiento del bloqueo que Washington mantiene con la isla caribeña desde 1962 y que los Veintisiete deroguen la posición común en septiembre. El anuncio se produjo durante la sesión de control al Gobierno en el Parlamento, donde el titular de Exteriores aplaudió la decisión del Ejecutivo de La Habana de liberar a todos los presos de conciencia.

En un gesto para justificar sus declaraciones, Moratinos recordó que el régimen de los hermanos Castro liberará a todos los disidentes sin «crímenes de sangre», incluidos los que quieran quedarse en la isla, como comunicó el martes el presidente del Parlamento caribeño, Ricardo Alarcón. «Es una decisión importante y significativa para el futuro de Cuba y de los cubanos», argumentó.

Para el ministro, la iniciativa del Gobierno comunista no se quedará sólo en un «gesto humanitario» sino que impulsará una serie de reformas que podrían suponer un acercamiento entre las relaciones comerciales, económicas y financieras que mantienen La Habana y Washington, inexistentes desde hace casi medio siglo. Desde entonces sólo el presidente Obama minimizó un poco el bloqueo a la isla con el levantamiento de las restricciones a los viajes de los familiares y el envío de remesas, al poco de llegar a la Casa Blanca. Además, a finales de junio el Comité de Agricultura del Congreso norteamericano aprobó un proyecto de ley que suspende la prohibición a los estadounidenses de viajar a Cuba, así como las restricciones a las exportaciones agrícolas a la isla.

Moratinos también aprovechó para recordar que el paso dado por las autoridades castristas no es «fortuito», sino el fruto de seis años de trabajo con el Gobierno español desde «el diálogo, el respeto y el convencimiento de que es necesario liberar a los presos políticos».

EE UU pide «más esfuerzos»

Sin embargo, la Embajada estadounidense en Madrid aseguró que es «demasiado pronto» para afirmar que Washington levantará el bloqueo sobre la isla, aunque añadió que el país norteamericano «se alegra» de las excarcelaciones. «Aún estamos preocupados por la situación en Cuba», explicó una portavoz de la legación, que aclaró que «el país necesita hacer más esfuerzos. La Administración de Obama siempre ha seguido la evolución de Cuba, pero esto sólo es el principio».

Precisamente en la isla la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) ofreció refugio a los opositores que todavía no han sido excarcelados y que expresen su deseo de abandonar el país caribeño. Ya ayer los familiares de una docena de prisioneros de conciencia tuvieron entrevistas con funcionarios de la SINA, que les explicaron los trámites que deberán seguir para solicitar refugio en EE UU, al tiempo que se comprometieron a acortar los plazos para que su salida de Cuba sea más rápida.

Los disidentes no tendrán ningún trato preferencial en la solicitud de refugio y deberán someterse «al mismo procedimiento que todos los cubanos que lo han pedido». La ventaja es que sus familiares podrán adelantar las gestiones antes de que se concrete la excarcelación, «para que cuando salgan ya tengan todo adelantado».

Además, las autoridades comunistas otorgaron el permiso de salida a Ariel Sigler Amaya, el ex preso político en peor estado de salud, que podrá recibir atención médica especializada en territorio nortemericano. La Iglesia católica logró obtener la autorización de salida del opositor, aunque ésta es definitivo, por lo que no podrá regresar a su país y deberá resolver su situación legal en el estado que decida acogerle. De momento, Washington le concedió un permiso humanitario para ser tratado de sus enfermedades.