El vial que cambió Beasainmendi

Dinamita, pico y pala fueron vitales para completar los 2.793 metros de carretera. Hace 60 años se inauguró la carretera que une el casco urbano y Erauskin

JUANTXO UNANUALOCALIDAD.
En Basarteazpikoa. Juan Lasa del caserio Basarte azpikoa señalando la carretera que vio su ejecución hace 60 años. ::                             JUANTXO UNANUA/
En Basarteazpikoa. Juan Lasa del caserio Basarte azpikoa señalando la carretera que vio su ejecución hace 60 años. :: JUANTXO UNANUA

Hoy, 20 de julio, se cumplen 60 años de la inauguración de la carretera que partiendo del mismo casco urbano, junto al desaparecido caserío Urbi, llegó al corazón del barrio de Erauskin, a los 'cuatro caseríos', apodo con el que muchos conocen el barrio, aunque en realidad son cinco los que lo componen: 'Loitzenea', 'Salete', 'Ferminenea', 'Bideaurre', y 'Zelaieder'.

El acto estuvo presidido por el entonces presidente de la Diputación y la Corporación Municipal con el alcalde Miguel Cerrajería, al frente.

Fue carretera que como decía uno de los baserritarras que ahora se beneficia de ella «dio vida a los caseríos».

Era un empeño municipal cuya construcción se alargó a lo largo de 4 años, desde 1946 en que estaba Martín Esnaola de alcalde y no se iniciaron las obras hasta 1950. Fue una gran obra que también tuvo sus más y sus menos, con interrupciones en el proceso de construcción, etcétera. Eran tiempos en los que el herramental principal eran el pico y la pala.

Era además, un proyecto que en su recorrido se topaba con muchas zonas de roca, pizarra y en cuya obra hubo de emplearse mucha dinamita.

Ya el Beasain Festivo de 1947 describía el proyecto como «esa carretera que se realiza en el lado derecho del arroyo Muruerreka cruzando diversos afluentes del mismo y desenvolviéndose en zigzag en gran parte de su recorrido hasta alcanzar la cota de 338,30 metros en el barrio de Erauskin. La longitud de la misma, según señala el proyecto, es de 2.793 metros con un ancho de explanación de 5 metros». La descripción de la misma ya veía los efectos positivos que a no muy largo plazo traería. «Servirá este camino de acceso cómodo al hospital y en su recorrido pasa por los caseríos Arizmendi, Basarte azpikoa, Basartegoikoa, Muruazpi ,Murugoena e Imiategi hasta llegar a la plazoleta de Erauskin. Su utilidad será grande ante los ricos terrenos de labranza que cruza, y además puede servir para el transporte de su riqueza para la venta en el casco urbano y turísticamente ofrece un paseo espléndido», señalaba la revista beasaindarra.

Una de las personas, memoria viva de Beasainmendi, que vio y vivió su construcción, es Juan Lasa del casería Basarteazpikoa, que este año será homenajeado en las fiestas de Beasainmendi. «Fue una obra sobre la que en principio estábamos en contra, ya que la carretera atravesaba los mejores terrenos de varios caseríos. Pero nosotros nada podíamos hacer porque entonces el caserío no era nuestro». Pero ahora reconoce que «de no construirse la carretera la vida en los caseríos estaría muerta».

Juanito recuerda que la obra se inició en varios tramos distintos a la vez, «hasta entonces cada caserío tenía su propio camino». Al respecto, el etnógrafo Josetxo Zufiaurre indica que a esos caminos se les denominaba «eliz bidea o gorputz bidea (por donde se bajaba al muerto al funeral en la iglesia)».

Fue una obra, la de la carretera a Erauskin, financiada en gran parte por la Diputación de Gipuzkoa en la que colaboró el Ayuntamiento.

«Se alargó mucho en el tiempo toda la obra, ya que para traer y llevar los materiales se utilizaba un solo camión que lo conducía Juan José Oyarbide Igartetxe», comenteba Lasa.

Eran los últimos años de la década de los 40 del siglo pasado, entonces no había maquinaria pesada «todo era a base de pico y pala y la dinamita para las detonaciones». Hubo puntos más difíciles que otros, con más roca como en la curva anterior al caserío Arizmendi o en la que está encima del caserío Goikoetxea. Fue una obra nada fácil en la que «trabajaron muchos beasaindarras como los Valero y otros, que a decir verdad a la larga nos benefició», reconocía.

El primer carro y el seat 600

Una vez ejecutada la carretera, todavía el utilitario era un desconocido. «Los primeros que trajeron un carro tipo calesa fueron los de Imiategi, pero al tiempo llegaron los primeros vehículos, el primero lo compró Ramón Etxeberria de Bideaurre y a partir de entonces el Seat 600 llegó a muchos caseríos, a Salete e Imiategi, también tuvieron uno Martin 'txapelas' de Muruazpi, Miguel Goitia de Mune.

En definitiva, fue una carretera que alivió a la hora de bajar al pueblo a vender la leche, a las ferias a vender los productos de la huerta de cada caserío y que, a la postre,sirvió para que los caseríos se adaptaran los nuevos tiempos.

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