Mucho más que una parroquia

Rafael Moneo y el obispo Munilla visitaron las obras de la iglesia de Riberas de Loiola. El templo vanguardista del arquitecto navarro abrirá sus puertas a finales de octubre

ELISA LÓPEZSAN SEBASTIÁN.
Mucho más que una parroquia

Lo primero que se le pasó por la cabeza a Rafael Moneo al pensar en una iglesia para Riberas de Loiola fue la manera en cómo se relaciona una parroquia con su barrio, y no le costó mucho imaginarlo al encontrarse de frente con su futuro párroco, Jesús Mari Zabaleta. «Un barrio que nacía con vocación residencial y al que había que darle un contenido y un lugar para el encuentro de sus gentes con una persona tan buena como Zabaleta. Una iglesia que será generosa en sus espacios y modesta en sus materiales», afirmó ayer el prestigioso arquitecto navarro que, junto al párroco y al obispo Munilla, protagonizó una visita guiada por las obras de la nueva iglesia Iesu -nombre de Jesús en griego y como era llamado en Galilea-, que probablemente abrirá sus puertas a finales de octubre.

Tras el encuentro entre el arquitecto y el obispo, comenzó una visita por las obras que marchan al ritmo previsto. Moneo, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, explicó a Munilla con todo lujo de detalles y con los planos en la mano la estructura de un templo monumental y vanguardista, de unos 900 metros cuadrados, con muros de hormigón revestidos de estuco blanco y lleno de luz, que contará con elementos poco comunes en la arquitectura de una iglesia como son un supermercado o un parking. «Esta parroquia no sería hoy la realidad que es si no hubiéramos descubierto que su sótano tenía un gran potencial. Los promotores pensaron en algo tan afortunado como un supermercado que viniera con un pan debajo del brazo», confesó el arquitecto. De hecho la venta del supermercado, que tendrá un acceso independiente de la iglesia, servirá para financiar el 75% de la obra, cuyo presupuesto asciende a los 10 millones de euros.

El templo tiene varias alturas, la mayor de 28 metros, y dispone de aperturas que dejan entrar la luz. «Una luz que invita a mirar al cielo, que resume lo nuclear del evangelio, organiza el espacio y viene de lo más alto en forma de cruz que ilumina, y dinamiza la realidad de forma positiva», desveló el artista galardonado con el Pritzker en 1996, premio norteamericano conocido como el Nobel de la arquitectura.

Moneo también destacó la planta del templo en «cruz quebrada» y su condición «no estrictamente simétrica con la que quiero reflejar las tensiones del mundo de hoy, así como su juego entre los espacios cerrados y abiertos. Esta iglesia se resiste a ser visualizada a través de una percepción perspectiva, que es la que ha dominado el pensamiento arquitectónico de los templos de hace cinco o seis siglos», indicó el artista, aunque también confesó que hay «algo del espíritu gótico en este templo, el que lleva la mirada al cielo, aunque aquí no haya nervaduras y bóvedas».

Una arquitectura pura

Jesús Mari Zabaleta, actual párroco del barrio de Loiola, amigo personal de Moneo y uno de los grandes promotores del proyecto, se mostró feliz durante toda la visita a la que será su segunda parroquia y no escatimó en elogios a Moneo. A su juicio, «esta obra es la síntesis del trabajo y de la trayectoria de Moneo. Una arquitectura pura, de muro y de luz. Él nos ha propuesto el mejor Rafael Moneo. Nuestra iglesia es un regalo de su historia intelectual y de su práctica para la ciudad. Un proyecto que conjuga armoniosamente su reflexión más íntima y su opción intelectual más depurada». Un Moneo humilde y casi sonrojado respondió a tanto halago dando las gracias por «seguir viniendo a esta ciudad. Hice las casas del Urumea y luego los cubos del Kursaal. Y ahora me encanta intentarlo otra vez».

Moneo sostuvo ante el gran número de periodistas, fotógrafos y televisiones que acudieron a la cita que «su experiencia en el trabajo de la catedral de Los Ángeles me ha servido de mucho para esta nueva creación religiosa». Aseguró además que «esta iglesia tiene algo de deuda con Jorge Oteiza y quiero rendir un homenaje a este escultor, cuyas cajas están transformadas en estas capillas así como al racionalismo de San Sebastián y Gipuzkoa».

El obispo Munilla anunció por su parte que la consagración de la iglesia, que tendrá capacidad para 400 feligreses, tendrá lugar a finales de noviembre y se mostró impresionado «con este edificio cuyos espacios evocan al misterio. Quiero que la gente se sienta bien aquí». El obispo espera que los que se acerquen a la parroquia «disfruten de este oasis de encuentro con Dios en medio de la ciudad». Munilla destacó que en la construcción de este templo ha primado la relación del párroco Zabaleta con Moneo, una relación de amistad y de entendimiento. «Nosotros sólo le pedimos al arquitecto los elementos litúrgicos que debe haber en todo templo, y todo lo demás quedó en sus manos. Y el resultado es magnífico».

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