La familia de Jon Anza pide transparencia y descalifica las tesis oficiales sobre su muerte

EFEPARÍS.

Los abogados de la familia de Jon Anza, respaldados por la Liga de Derechos Humanos (LDH), reclamaron ayer «transparencia» en las pesquisas sobre el caso y, sin aportar ningún elemento preciso de prueba, denunciaron una «razón de Estado» ante el «cúmulo de disfunciones» en la investigación.

«No se puede descartar ninguna hipótesis» sobre la desaparición del fallecido Anza el 18 de abril del pasado año tras tomar un tren en Bayona en dirección a Toulouse, dijo la letrada Xantiana Cachenaut en una conferencia de prensa en la sede de la LDH en París, en la que no se aportó ningún elemento nuevo con relación a los que se han ido filtrando a los medios de comunicación.

Cachenaut, abogada habitual de etarras ante los tribunales franceses, aludió únicamente a una posibilidad que no descartan, que es la de alguna eventual relación con el extravío de Anza de los guardia civiles que supuestamente estaban en fechas próximas a esa desaparición en un hotel de Toulouse que abandonaron olvidando algún arma.

A la pregunta de cuáles son los elementos que podrían vincular a esos guardias civiles con Anza, una vez que han tenido acceso a la instrucción judicial que se lleva a cabo en Toulouse, el otro abogado de la familia, Julien Brel, reconoció que sólo los que publicó un diario en marzo, es decir, la presencia en la ciudad y que dejaran «precipitadamente» el hotel.

Brel y Cachenaut confirmaron que la autopsia al cadáver del veterano etarra, que falleció el 11 de mayo de 2009 en un hospital de Toulouse, donde había ingresado el 30 de abril sin sentido y sin que se conociera su identidad, había dado como resultado una «muerte natural a causa de su enfermedad».

Los letrados aseguraron no tener nuevos elementos, ni a partir de la instrucción ni a partir del entorno de Anza, sobre las circunstancias de su desaparición, en particular sobre la cantidad de dinero que llevaba encima cuando subió al tren en Bayona -ETA ha dicho que era muy elevada- ni a quién se lo iba a entregar. Sin embargo, sí se extendieron en afirmar que las tesis oficiales de que hubo errores en la investigación «no son creíbles».