La Diputación y la UE impulsan la protección de los bosques trasmochos

Se restaurará y creará este tipo de arbolado y se formará a personas para esta poda

CRISTINA TURRAUSAN SEBASTIÁN.
Un haya trasmocha. ::                             LOBO ALTUNA/
Un haya trasmocha. :: LOBO ALTUNA

La Diputación comprará 300 hectáreas de hayedo en lugares de interés comunitario, formará nuevas generaciones de trasmochadores y recopilará técnicas tradicionales y modernas sobre trasmocheo para su publicación en una guía de buenas prácticas. Son acciones previstas dentro de la política de protección de árboles trasmochos, que incluye restauración, mantenimiento y creación de este tipo de arbolado. El diputado de Desarrollo del Medio Rural, Rafael Uribarren; el director de Montes y Medio Natural, Asier Arrese y Valentin Mugarza, responsable del proyecto Life + Biodiversidad y Trasmochos, explicaron ayer las acciones que van a emprenderse y el valor como garantía de biodiversidad de estos árboles intensamente podados.

«Queremos garantizar un estado favorable de conservación a largo plazo de poblaciones de distintas especies de insectos saproxílicos, cuya protección es considerada de interés comunitario por la UE», dijo Rafael Uribarren. «Los árboles trasmochos constituyen el elemento más valioso para el hábitat de estas especies».

Fondos europeos

Bajo el nombre completo de 'Manejo y conservación de los hábitats de Osmoderma eremita, Rosalía alpina y otros saproxílicos de interés comunitario en Gipuzkoa', el proyecto se integra en 'Life +', un programa con fondos europeos para políticas de medio ambiente y conservación de la naturaleza. «En Gipuzkoa los bosques presentan una elevada intervención humana, pero distintos estudios indican que albergan una comunidad de saproxílicos de notable interés, lo que indica un elevado índice de biodiversidad y un buen estado de conservación del mazizo forestal».

Los árboles trasmochos han contribuido a esta diversidad, ya que con las intensas podas se generan cavidades y pudriciones en la madera necesarias para el desarrollo de las poblaciones de insectos.

La población de trasmochos en Gipuzkoa es más amplia que en otros lugares. La preservación se hizo, en un inicio, por las características estéticas de estos árboles. Después se conoció su valor ecológico. «La población se ha mantenido de forma sorprendente para un territorio tan humanizado como el que tenemos», explicó Asier Arrese. En Gipuzkoa hay 150.000 ejemplares de trasmochos, frente a las 82.000 de Álava o los 58.000 de Vizcaya. En Inglaterra hay entre 10.000 y 15.000 unidades. «Y eso que nos llevan ventaja en la toma de conciencia de la importancia de este arbolado para la biodiversidad».

Dentro de su política de protección, la Diputación viene realizando compensaciones económicas a los propietarios que no cortan este tipo de árboles. Se han salvaguardado así 164 hectáreas. Pero el periodo por el que se compensa la 'no tala' de árboles es de 20 años y las primeras concesiones empiezan a expirar. Aquí se inserta el nuevo programa, que se desarrollará en Peñas de Aia, Aizkorri-Aratz, Aralar, Ernio-Gatzume y Pagoeta.

En el proyecto, coordinado por la dirección general de Montes y Medio Natural de la Diputación, participan como socios la dirección de Biodiversidad y Participación Ambiental del Gobierno Vasco, Basoa Fundazioa, Sociedad de Ciencias Aranzadi, Itsasmendikoi e IKT. Lo apoyan los ayuntamientos de Oñati, Oiartzun y Ataun y asociaciones internacionales como Ancient Tree Forum (Reino Unido) y Pro Natura (Suecia).

El proyecto se desarrollará hasta diciembre de 2012 con un presupuesto de 3 millones de euros, de los que el 50% están subvencionados por la Comisión Europea.