Eusko Ikaskuntza premia la trayectoria europeísta de Joxerramon Bengoetxea

El jurado destaca la brillantez de su carrera y el compromiso cultural. Es profesor de Derecho Europeo en la UPV y fue viceconsejero del Gobierno Vasco

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.
Joxerramon Bengoetxea./
Joxerramon Bengoetxea.

Joxerramon Bengoetxea Caballero (Irun, 1963) recibió con sorpresa la concesión del Premio Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales 2010 que se falló ayer. «Lo más bonito ha sido que la propia Sociedad de Estudios Vascos, de la que soy miembro desde 1983, es la que me ha propuesto. Sólo por ello, para mí el honor es enorme», señaló. Una hora después de habérsele comunicado la noticia, Bengoetxea dijo estar abrumado. «Me siento apoyado e impulsado en una carrera que es muy incipiente, pero que espero pueda consolidarse y dar más frutos aún», dijo.

Joxerramon Bengoetxea es profesor de Derecho Europeo y de Teoría Jurídica, Sociología y Filosofía del Derecho de la UPV. Está doctorado en Derecho por la Universidad de Edimburgo y entre 2005 y 2007 fue director científico del Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati. Asimismo, fue letrado del Tribunal de Justicia de la CE. Entre 1998 y 2001 desempeñó el cargo de viceconsejero de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco por EA.

El jurado, integrado por los rectores de las seis universidades del ámbito geográfico de actuación de Eusko Ikaskuntza, su presidente, José María Muñoa, y el director de Caja Laboral, Juan Manuel Sinde, dio ayer a conocer el nombre del premiado. El tribunal destacó de Bengoetxea su prolífica trayectoria investigadora y docente, la brillantez de su curriculum académico en asuntos europeos e internacionales, además del trabajo realizado desde su juventud y el compromiso con la cultura y las instituciones vascas.

La formación de Bengoetxea le permite analizar las corrientes que, en estos momentos de crisis, se registran en el Viejo Continente, algunas de las cuales empiezan a hablar de una posible fragmentación de la Unión. «Es el momento de aprovechar la oportunidad que se presenta. Elementos de fragmentación han existido siempre en la UE, pero como en los grandes momentos en los que ha avanzado, el proceso de integración se ha producido cuando ha habido una crisis seria que te hace replantear cuáles son tus fundamentos, tus formas de funcionar. Esta es una de ellas», afirma.

A juicio de Bengoetxea, la situación actual debería reforzar la unidad de los estados, «aunque tampoco estoy seguro de que vaya a ser así. De todas formas, es fundamental que haya una mayor integración, sobre todo en lo que se refiere a la política económica y monetaria. Tenemos una moneda común que ha de tener un entorno en el que pueda funcionar adecuadamente».

Retos de Europa

Joxerramon Bengoetxea cree que el reto al que se enfrenta la UE es doble. «Por un lado, ha de hacer frente a una crisis que comenzó siendo financiera y que ha pasado a ser una crisis económica global, con impactos sociales muy serios y riesgos importantes de pérdida de elementos que se habían consolidado en los estados del bienestar».

En segundo lugar, sostiene que Europa debe garantizar «que las conquistas sociales no se pierdan dentro de lo que es el modelo europeo, pero al mismo tiempo debe asegurar que sean sostenibles. Y para ello ha de dotarse de los instrumentos de decisión más adecuados, sin perder todos los valores democráticos y parlamentarios que caracterizan a Europa. Hay que hacer muchos equilibrios», reconoce.

Bengoetxea destaca que en esta coyuntura, Euskadi debe desempeñar el papel de «contribuir, en lo que buenamente pueda, a asegurar todos estos valores. Cuando se habla del control parlamentario se refiere también a la participación de la Cámara vasca y de las instituciones de Euskadi en el proceso europeo, una participación que sea acorde con la gran importancia que tiene Euskadi en la decisión de política fiscal y económica».

El jurado destacó el esfuerzo realizado por el profesor en la concienciación sobre la importancia de los retos europeos. «A veces, lo que se nos hace ajeno o complejo intentamos minimizarlo. El proceso de integración ha llevado a estructuras que tienen unos sistemas de decisión muy complicados. Comprendo que ante esa complejidad, la gente no termine de entender».

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