El tiempo de descuento traiciona al Eibar

Montañés aprovechó una contra para abrir la lata, Javi Gómez empató tras una falta y Matas sentenció. Cayó a última hora en Ontinyent pese a que había neutralizado la ventaja valenciana

MIKEL MADINABEITIASAN SEBASTIÁN.
El capitán del Eibar, Urzelai, corta el avance de un delantero del Ontinyent. ::                             FRANCISCO GARCÍA/
El capitán del Eibar, Urzelai, corta el avance de un delantero del Ontinyent. :: FRANCISCO GARCÍA

El Eibar necesitará una nueva victoria en Ipurua para seguir amarrado al sueño del ascenso. Los de Manix Mandiola cayeron ayer por 2-1 en Ontinyent en el descuento, cuando habían neutralizado la ventaja inicial de los valencianos para obtener un resultado valioso. El 2-1 no es malo del todo, el Eibar tiene argumentos para ganar en casa, pero no le permite cometer errores en un duelo de vuelta que será tremendo.

El partido no fue vistoso. El Eibar lo llevó al terreno que le interesaba. A excepción de los diez primeros minutos, en los que el conjunto valenciano achuchó por la banda de Etxaniz con varios centros peligrosos, los armeros lo tuvieron controlado. Tenían al Ontinyent donde querían, lejos de la portería, y atascado en las innumerables segundas jugadas.

Manix sabe muy bien lo que quiere de los suyos. Y no le importa no tener el balón durante muchos minutos porque sabe lo que tiene que hacer sin él. Tiene mérito haber inculcado estas ideas a sus jugadores en apenas un mes. La cara del equipo ha cambiado de manera sustancial. Ya no parece fatigado, como estaba en abril.

Primer aviso

La primera acción ofensiva del Eibar llegó en una falta frontal. Era el minuto cinco. Sutil se dispuso a disparar pero el colegiado debió anular la jugada porque la barrera de los valencianos no estaba ni por asomo a la distancia reglamentaria. El extremo jienense protestó, intentó colar el balón, pero ocurrió lo lógico y la barrera despejó el peligro.

Los de Toni Aparicio sólo inquietaban por la banda de Etxaniz, que sufrió de lo lindo. El elgetarra suplía a Kijera y tuvo mucho trabajo. Vio una amarilla pronto y eso le condicionó.

Sobre la media hora Sutil dispuso de otra falta, ésta algo más lateral, pero su puntería no anduvo afinada. El nivel del primer tiempo fue discreto y la afición apenas tuvo caramelos que llevarse a la boca. Dejaron todo el acierto para el segundo tiempo.

En la reanudación, la cara del choque cambió. Fueron los peores momentos para el Eibar. El Ontinyent estaba cerca del gol. Lo mascaba. Sobre todo en un cabezazo de Moreno que Zigor despejó como pudo. La grada celebraba el primero de la tarde, pero el de Arrigorriaga evitó el gol. Estuvo imperial.

Un contragolpe

Una de la suertes de este deporte, vital en estas eliminatorias tan reñidas, permitió a los de Toni Aparicio abrir la lata. Los armeros atacaban, pero perdieron la pelota y Montañés, tras dos disparos a bocajarro, cerró una contra para marcar. Fue una jugada desafortunada, pero estas jugadas jay que cerrarlas de otra manera.

El Eibar navegó en aguas revueltas durante cinco minutos. Qué mal encajó el gol. Pero despertó en otras de las suertes del fútbol: el balón parado. Codina envió el balón al segundo palo, Arruabarrena, libre de marca, centró al segundo palo y Javi Gómez remachó al fondo de las mallas. El gol era un tesoro, cambiaba toda la perspectiva de la eliminatoria. Quedaba además Ipurua.

Pero con algo más de veinte minutos por delante, el Eibar no supo dormir el encuentro. O no pudo. Los blanquinegros se fueron a por todas, el empate no les valía, y arrinconaron a los armeros. Es verdad que apenas tuvieron llegadas claras, pero la sensación de peligro era evidente.

La puntilla

El tiempo de descuento, otro apartado a dominar, traicionó al Eibar. El Ontinyent estuvo hábil en la última jugada y Matas, que llevaba un cuarto de hora en el campo, más todavía para chutar ajustado al palo. Zigor, que cuajó un partidazo, no pudo hacer nada en su estirada.

El Eibar tiró de orgullo e intentó empatar a la heroica, pero no tenía tiempo para trenzar alguna jugada que pusiera en apuros a los locales. El Ontinyent celebró el 2-1 como el pase directo a Segunda. En realidad, mentalmente el resultado les es favorable, les ayuda, porque con el 1-1 se vieron más fuera que dentro. La puntilla final cambia el ganador moral de esta primera parte, pero tenemos argumentos para pensar que el Eibar lo tiene cerca.

Así nos lo hizo saber Mandiola en la conversación que tuvimos después. Y así lo creemos. Al Eibar le toca rematar el próximo domingo en Ipurua (ETB1, 19.30). Como contra el Alcoyano.

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