«La mirada de un bebé no siempre significa amor»

Ofrece hoy una conferencia en el Aquarium de Donostia a las 19.30 horas

JAVIER GUILLENEA JGUILLENEA@DIARIOVASCO.COMSAN SEBASTIÁN.
Michael Posner, en un momento de la entrevista. ::
                             USOZ/
Michael Posner, en un momento de la entrevista. :: USOZ

Michael Posner es uno de los pioneros en el campo de la neurociencia cognoscitiva. La labor de este profesor emérito de la Universidad de Oregón, que desde hace décadas investiga el cerebro humano, ha sido reconocida con numerosos galardones, entre ellos la Medalla Nacional de las Ciencias de EE UU, que le entregó Barak Obama. Ofrecerá hoy a las 19.30 en el Aquarium de San Sebastián una conferencia 'La educación modela el cerebro del niño', organizada por el centro de investigación BCBL.

-¿Cuál es su primer recuerdo de la infancia?

-Mi primera experiencia es que a los dos años fui desde el New West a California. No recuerdo más, supongo que fue esa.

-¿Qué pasó en su cerebro para que haya guardado ese recuerdo?

-No es una memoria directa porque a esa edad la parte del cerebro encargada de recordar no está suficientemente desarrollada, pero es una memoria que tengo porque me lo contó mi familia y las memorias son a veces colectivas y uno va recordando lo que otra gente cuenta.

-¿Lo que no se recuerda de la infancia queda en alguna parte del cerebro?

-De momento no hay ninguna evidencia para afirmarlo, pero puede que de alguna forma el cerebro recuerde esos primeros momentos y que cuando regresa a un lugar donde estuvo antes tenga reacciones más tranquilas o placenteras o sentirse emocionalmente mejor.

-Cuando un bebé de dos meses me mira fijamente, ¿qué está pensando?

-Los ojos de un niño se ven atrapados por la variedad, donde hay estímulos. Normalmente es la cara de la persona que tiene enfrente, y eso a veces la gente lo interpreta como amor, pero no siempre significa eso. Si uno le pone delante un tablero de ajedrez, que tiene mucha variación, también los ojos del bebé quedarían atrapados y eso no sería interpretado como amor. Lo que al bebé le atrae la atención es lo que varía mucho, como los ojos de la persona que tiene delante.

-¿Acelerar el aprendizaje de un niño a edades tempranas es bueno o demasiado prematuro?

-Estimular el lenguaje al principio es algo interesante, pero cada niño es diferente: unos soportan mejor la estimulación pero otros necesitan menos porque sería contraproducente. Una mayor estimulación no es lo óptimo.

-¿Cómo es el pensamiento de un niño de dos años?

-A los dos años hay cosas muy interesantes que tienen los bebés. Por ejemplo, vienen con todo el repertorio posible para descifrar cualquier fonema en cualquier lengua del mundo y van ajustando esos fonemas a los de su propia lengua. Otra cosa interesante es que toman conciencia de sí mismos y de que son una persona distinta a su madre o a su cuidador. De ahí vienen los años terribles de esas personas de dos años que quieren autoafirmarse. Es entonces cuando empiezan a decir no y a diferenciarse del resto.

-Entonces, decir 'no' es bueno para el desarrollo de una persona.

-Y para el entrevistado también.

-¿Es mucho mejor ser bilingüe?

-La ventaja que tienen los bilingües es en tareas de control. Dado que asocian a distintas personas con idiomas diferentes son mejores en tareas que implican autocontrol. Por el contrario, probablemente el vocabulario que tiene un bilingüe es menor que el de un monolingüe porque tiene que lidiar con un vocabulario mucho mayor que en dos lenguas. Pero la evidencia que existe es el del tema del control.

-¿Usted es monolingüe?

-Sí, por eso no me controlo, ja, ja.

-¿Qué se ha perdido al ser monolingüe?

-La lengua es una entrada en la cultura, si yo hubiera hablado castellano sería mucho más divertido este viaje.

-El título de la conferencia que ofrece hoy es 'La educación modela el cerebro de un niño'. ¿Desde qué edad se puede modelar?

-Los experimentos que hacemos son en torno a los cuatro meses de edad, pero desde el nacimiento se puede de alguna manera modelar el cerebro de los niños con los estímulos.

-¿Es cierto que la música de Mozart influye en los niños desde el feto?

-No hay experimentos que demuestren que escuchar a Mozart en el vientre de tu madre mejore tu inteligencia.

-Nos hallamos entonces ante una campaña de marketing de Mozart.

-Puede que lo que acabo de decir haga bajar las ventas de sus discos.

-¿Hablar de estimular y modelar el cerebro de los bebés no suena algo peligroso, como si se pudiera hacer que todos sean iguales?

-Si uno piensa en la Unión Soviética, donde se intentó modelar a los niños para que fueran iguales, hay que recordar que la URSS ya no existe.

-Hagamos ciencia ficción. ¿Un niño entrenado desde su nacimiento en un centro especializado para ser muy inteligente será al final un superdotado o un desdichado?

-Es impredecible. No se parte de una tabla rasa. Hay una interacción importante entre la genética y la experiencia. Tú no puedes hacer lo que quieras, hay unas ciertas restricciones sobre lo que puedes modelar.

-Antes de venir aquí he tomado un café en un bar para hacer tiempo. He visto la televisión, mientras oía las conversaciones de los clientes y pensaba en esta entrevista. ¿Qué ocurría en mi cerebro?

-Usted no estaba haciendo las tres cosas al mismo tiempo. Lo que hacía era mezclar distintas tareas.

-Usted estudia la atención. ¿Qué es?, ¿fijarse sólo en una cosa?

-Hay tres aspectos en la atención. La alerta, que es estar despierto; la orientación, como cuando usted estaba en el bar y dirigía la atención hacia la televisión, las conversaciones o la entrevista; y la autorregulación, que es poder elegir después entre una cosa u otra. Son tres sistemas muy distintos que tienen un sustrato cerebral diferente.

-¿Podemos pasar por encima de la genética o la herencia cultural?

-No es posible evitarlas. Las dos están interrelacionadas y es lo que nos hace ser como somos.

-Somos prisioneros del pasado.

-Sí. Llevamos las restricciones de nuestra herencia.

-¿Hacia dónde se dirige el cerebro?

-Nuestro cerebro evoluciona mucho más lentamente que la cultura. Probablemente los cambios que nuestro cerebro está experimentando no son cambios en la evolución sino que se deben a la presión cultural.

-¿El cerebro guarda muchas sorpresas?

-Hay mucho que aprender, todavía estamos tocando la superficie.

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