¿Quién sufre más, padre o hijo?

Julián Retegi y Fernando Arretxe harán de botilleros de Julen e Iker

ENRIQUE ECHAVARRENPAMPLONA.
Campeones. Julián Retegi y Fernando Arretxe, ayer en el Labrit de Pamplona. ::                             JAVIER SESMA/
Campeones. Julián Retegi y Fernando Arretxe, ayer en el Labrit de Pamplona. :: JAVIER SESMA

Julián Retegi y Fernando Arretxe ejercerán de botilleros de sus hijos Julen e Iker el sábado en el Labrit de Pamplona, en el estreno de ambos en el Manomanista de Primera. Julen ha llegado a jugar una previa hace años. En cambio, para Iker todo es nuevo. Entran en el campeonato en sustitución de Gonzalez y Olaizola II, respectivamente, y sueñan con entrar en semifinales. Para lograrlo deberán ganar los dos partidos.

Julián Retegi es el pelotari más laureado de la historia del Manomanista. En su palmarés figuran once txapelas. Comenzó a hacerse cargo de los destinos deportivos de su hijo cuando Julen tenía 15 años. «Le cogí el relevo a mi mujer. Hasta esa edad ella se encargaba de llevarle a los partidos y traerle luego a casa», apunta el de Eratsun.

Fernando Arretxe, con dos títulos en su zurrón, no ha dejado a su vástago en ningún momento. «Siempre hemos estado juntos, desde que Iker era un crío. Y seguimos estándolo. Es más, entrenamos juntos. Ser el botillero de tu hijo es algo bonito y estoy muy a gusto».

Repasando la historia, Martín Ezcurra ha estado siempre al lado de Julián durante su prolongada carrera, mientras que el de Valcarlos ha tenido a más de un consejero como Martín Alustiza, Salva Vergara, Miguel Santos o José Martín Martinicorena. «Con Martín Ezcurra había una química especial -recuerda Retegi-. Nos entendíamos sólo con mirarnos a los ojos y a eso ahora no se le da importancia. Hablábamos mucho, comentábamos las jugadas. Yo siempre escuchaba».

«Es muy llevadero»

Reconoce Arretxe que «en la silla se sufre bastante, mucho más que cuando estabas en la cancha vestido de blanco, pero es muy llevadero». Para Retegi, «el que realmente sufre es el pelotari, pero tú también lo pasas mal. Tratas de disimularlo, pero a veces no puedes».

Arretxe aclara que «siempre tratas de darle buenos consejos, pero nunca cómo tiene que jugar. Al final quien juega es el pelotari. Yo le digo siempre que dé todo lo que tiene en cada partido. Dicen que es muy parecido a mí».

Retegi considera que «el que tiene que sacar las castañas del fuego es siempre el pelotari, no el botillero. Y no es bueno que haya discusiones entre ambos durante el partido. Si el pelotari no está centrado, por mucho que le digas el partido se te escapa de las manos».

Más o menos caso

Coinciden al afirmar que sus hijos les hacen más o menos caso a sus indicaciones. «Iker tiene su propio estilo y su forma de jugar. Es muy inteligente en la cancha. Está progresando mucho y haciendo grandes cosas», afirma Arretxe.

Retegi señala que «ha habido ocasiones en las que Julen me ha echado una mirada que lo decía todo. La última vez fue en la final del Manomanista de Segunda. Y quedó campeón. Siempre le digo que no ceda y que dé siempre una buena imagen en la cancha».

Prevén «un partido muy duro porque ambos son luchadores. Iker y Julen se conocen desde pequeños. Han jugado a pelota en el mismo club, son de la misma edad y, además, amigos. Lo malo es que ambos están obligados a ganar los dos partidos para entrar en semifinales y uno de los dos se quedará el sábado en el camino», se lamenta Arretxe.

Retegi también prefiere ser cauto. «Son dos pelotaris con unas características similares. Nunca dan una pelota por perdida. Julen anda bien de juego y va a más. Ha jugado dos partidos duros en Segunda contra Beroiz y Leiza y los han sacado adelante. Le han venido bien para demostrar su juego. Ahora sí que puedo decir que tengo un manomanista en casa, aunque este año haya entrado en Primera por la puerta de atrás...».

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