La izquierda abertzale pide a ETA que atienda la declaración de los mediadores

El acuerdo de Bruselas reclamaba un alto el fuego permanente y verificable. El mundo de Batasuna admite que «la represión» del Estado y los atentados «bloquean la solución»

JORGE SAINZPAMPLONA.
Cierre de filas. Los alrededor de 175 dirigentes de la izquierda abertzale durante la lectura del manifiesto en Pamplona en apoyo a las vías políticas. ::
                             LUIS AZANZA/
Cierre de filas. Los alrededor de 175 dirigentes de la izquierda abertzale durante la lectura del manifiesto en Pamplona en apoyo a las vías políticas. :: LUIS AZANZA

La izquierda aber-tzale dio ayer un paso más en su apuesta por las vías exclusivamente políticas. El mundo de Batasuna presentó un manifiesto que pide «tanto a ETA como al Gobierno español» que «atiendan de forma constructiva» el emplazamiento de los mediadores internacionales que pidieron a la organización un alto el fuego permanente y verificable, y al Ejecutivo central que responda abriendo una negociación.

La declaración de la izquierda abertzale admite incluso que la «actividad represiva» del Estado y también «la reanudación de las acciones armadas por parte de ETA», en alusión al fallido proceso de 2006, «lejos de solucionar los bloqueos en el diálogo, no han hecho sino producir un bloqueo superior».

El manifiesto, titulado 'Tras las conclusiones, el camino y los pasos. La izquierda abertzale, en marcha', fue presentado de forma solemne, con presencia de 175 dirigentes políticos de diferentes generaciones, en un hotel de Pamplona. Se trata de un documento que recoge la 'hoja de ruta' que pretende recorrer este sector político tras presentar las conclusiones de su debate interno que apostó por utilizar «las vías exclusivamente políticas».

El lenguaje empleado introduce algunas novedades al citar expresamente a ETA y equipararla con el Gobierno a la hora de emplazarle a dar pasos en favor de un proceso democrático, mientras que la izquierda abertzale se sitúa en una posición intermedia. No obstante, sigue situando la responsabilidad del «conflicto» en «la imposición» de España y Francia. Otro aspecto resaltable es que enmarca «el proceso de liberación nacional y social en una nueva fase política» en la que la base debe ser «la actividad exclusivamente política», a la vez que recuerda que la autodeterminación debe ser el «núcleo» del proceso democrático.

La puesta en escena evidenció el cierre de filas del sector político independentista en torno a los principios posibilistas apuntados en noviembre en la propuesta de Alsasua. Acudieron históricos dirigentes de la ilegalizada Batasuna como Rufi Etxeberria, Jone Goirizelaia o Iñigo Iruin, la líder del sindicato LAB, Ainhoa Etxaide, alcaldes de ANV, como las de Hernani o Arrasate, parlamentarias de EHAK y miembros de colectivos de apoyo a presos, entre otros.

Karmele Aierbe y Txelui Moreno, en euskera y castellano, leyeron el manifiesto, de cuatro folios y sin posibilidad de hacer preguntas. Un fondo con el lema Zutik Euskal Herria, título de las conclusiones del debate interno, y una ikurriña y la bandera navarra, completaban el escenario. El texto destaca que abrir el proceso democrático ha sido «una decisión unilateral de la izquierda abertzale, sin depender de compromisos previos».

Tres pasos

El documento recoge tres pasos principales. El primero sería la suma de fuerzas soberanistas mediante iniciativas que surgen «de sensibilidades y trayectorias políticas diferentes», en alusión a la colaboración con EA, para lo que pide «respeto y confianza mutua», en un claro mensaje a que se respeten los ritmos de la izquierda abertzale.

El segundo paso se refiere a la declaración de Bruselas presentada el 29 de marzo por un grupo de mediadores internacionales, con el sudafricano Brian Currin a la cabeza, y varios premios Nobel de la Paz. Para el mundo de Batasuna esta «aportación desde el ámbito internacional supone un ingrediente de primer orden». Tras agradecer su apoyo al proceso interno de la ilegalizada coalición y a la «resolución del conflicto», los ex dirigentes de la antigua Batasuna consideran que «los emplazamientos hechos públicos por las personalidades que firman la declaración de Bruselas, tanto a ETA como al Gobierno español, deberían ser atendidos ambos, de forma constructiva».

Éste es un aspecto clave del documento, ya que el grupo de Currin reclamaba a ETA que declarara un alto el fuego permanente verificable por un organismo internacional independiente y pedía al Gobierno español que, si ETA da ese paso, respondiera entablando un nuevo proceso de diálogo. La asunción de las tesis de los mediadores supone que Batasuna acepta avanzar en la apuesta por «un proceso pacífico y democrático» sin «injerencia ni violencia de ningún tipo». La incógnita vuelve a residir en si ETA hará un pronunciamiento nítido en apoyo de estas tesis o se cumplirán los pronósticos del Gobierno español y partidos como el PNV, que se muestran escépticos y observan dificultades para que Batasuna arrastre a la organización hacia el final de la violencia.

Reparación de las «víctimas»

El tercer y último paso, con el que concluye el documento presentado ayer, toma como referencia el modelo de Anoeta, que limita la negociación entre ETA y el Estado a la desmilitarización y liberación de presos y «un tratamiento justo y equitativo al conjunto de víctimas del conflicto», en otra de las alusiones significativas.

En este punto el texto hace una reflexión novedosa, en referencia al último proceso. Señala que «la experiencia demuestra que el esquema ante los desacuerdos que ha pivotado, por parte del Estado, sobre la activación represiva y, por parte de ETA, sobre la reanudación de las acciones armadas, lejos de solucionar los bloqueos en el diálogo, no ha hecho sino producir un bloqueo superior, que ha llevado a las partes a posiciones alejadas de la solución y a un escenario de colapso». Para superar este esquema apela a los principios del senador estadounidense Mitchell, aplicados con éxito en Irlanda del Norte, que defienden la negociación y la desmilitarización total para no influir en los acuerdos finales. El punto final será el diálogo y negociación entre los partidos vascos, incluido el mundo de Batasuna, para alcanzar «un acuerdo político» sobre un nuevo marco basado en «el derecho a decidir».