Mi vecino iría por la acera

IÑAKI IZQUIERDO

El lugar natural de las bicicletas es la parte derecha de la carretera. Junto al casco, el mejor sistema defensivo de los ciclistas es el oído. Cualquiera que haya andado en bici lo sabe. Por el ruido se distingue muy bien qué tipo de vehículo viene por detrás, su velocidad y la distancia lateral que piensa guardar al adelantarle a uno.

A partir de ahí, empiezan los detalles. ¿Cómo deben ser los bidegorris? Lo ideal, como el de La Concha. Junto a la carretera pero separado por una barrera física (en este caso una diferencia de altura). La realidad es que en las ciudades no abundan los espacios tan perfectos y se impone compartir. En lugares como el Boulevard o entre el Náutico y la Perla o en San Martín lo lógico es con los peatones. Hasta ahora circulan con normalidad y es lo más seguro y barato. Con pintar rayas en el suelo basta. En el resto, las bicicletas van mejor por la derecha de la calzada, que es el sentido del tráfico y donde se puede solucionar mejor una situación de riesgo. Para proteger a los ciclistas, lo primero será siempre su sentido común. Después, todas las medidas que se adopten para mejorar la seguridad serán pocas, pero no hay una solución ideal.

Lo que no veo del todo claro es lo de ocupar carriles bus, y menos los de Donostia, acorazados por barreras a un lado y otro. Yo no iría muy tranquilo con el bordillo de la acera a la derecha y un autobús que no cabe en su carril pegado al sillín de mi bici tratando de adelantarme... Yo, aunque el alcalde se enfade conmigo, iría por la carretera. Mi vecino del sexto, en cambio, seguro que iría por la acera con sus nietos.