La sidra gusta a los británicos

'The Guardian' elogia la pujanza de las sidrerías guipuzcoanas. Un reportaje del diario inglés elige a las 'cider houses' de Gipuzkoa como las mejores de España y sitúa a Zelaia como la 'número uno'

MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.
Zelaia. José Antonio Gaincerain con sus hijas Oihana y Jaione en su sidrería de Hernani. ::
                             LUSA/
Zelaia. José Antonio Gaincerain con sus hijas Oihana y Jaione en su sidrería de Hernani. :: LUSA

«En Gran Bretaña tratamos de mantener la hermosa tradición rural de las 'casas de sidra', pero en el País Vasco las sidrerías funcionan hoy a tope y llevan a la gente a las montañas a comer, beber y ser feliz». Lo escribe el periodista Andre Hickman en The Guardian, uno de los periódicos de referencia en la prensa británica, en un artículo consagrado al fenómeno de las sidrerías vascas y recién aparecido en internet, aunque será mañana sábado cuando aparezca publicado en papel en un suplemento especial del diario londinense dedicado a «viajes por España».

El periódico presenta la información como «las diez mejores sidrerías españolas», aunque el reportaje se centra en los centros guipuzcoanos: recuerda cómo en los años 70 las cuadrillas y sociedades gastronómicas acudían a las sidrerías a catar la sidra del año para realizar sus pedidos y cómo a partir de esa tradición se fue gestando el hábito actual de cenar en esos 'caseríos escondidos' un menú fijo a base de tortilla de bacalao, chuleta y queso y nueces.

El periodista Andrew Hickman se atreve incluso a elegir las diez mejores sidrerías en una lista (reproducida aquí al lado). Y sitúa en primera posición a la sidrería Zelaia, que regenta José Antonio Gaincerain con su esposa y tres hijas.

¿Qué dice The Guardian de Zelaia? Traduzcamos de la mano del periodista gastronómico Iñigo Galatas, que destapaba ayer esta historia en su blog 'Sopa de ganso', en «'Cada sidrería tiene su personalidad', explica José Antonio Gaincerain, propietario de Zelaia. La nuestra se podría describir como orientada a la familia y a grupos. A los comensales se les sirve lo más clásico cocinado por Nati, la mujer de José Antonio, y servido por su hija Oihana, una estudiante de ingeniería agrícola empeñada en modernizar la sidrería sin que pierda su toque tradicional. Como tal, no hay una sola silla a la vista y la sidra se sirve quitando un pequeño tapón de madera en lugar de abrir un grifo. La bebida convence tanto como la comida, equilibrada y ligeramente ácida», se lee en el reportaje del diario londinense.

¿Y qué se siente al leer que un periódico británico selecciona tu negocio como el mejor? «Mucha ilusión, por supuesto, aunque lo que nos gusta es que sean los propios clientes vascos los que nos elijan como su sidrería cada temporada», respondía ayer a este periódico Oihana Gaincerain. Su establecimiento, como buena parte de las sidrerías de la comarca, mantiene abierta la temporada hasta finales de este mes y apura las últimas cenas de una larga racha que se abrió a mediados de enero.

El 'top ten' se nutre con sidrerías de la zona de Hernani y Astigarraga salvo una excepción: Calonge, en Igeldo. «Los más puristas creen que Calonge no es 'auténtico'», dice el reportaje, «pero las impresionantes vistas sobre la Bahía de Bizkaia (sic) y una bodega laberíntica merecen la visita. La carta va más allá de las ofertas de las sidrerías tradicionales y las sillas son un alivio para unas piernas cansadas», concluye.