El Ayuntamiento ha tramitado en cinco años 115 sanciones por realizar grafitis

Seis personas se dedican a su limpieza, que cuesta más de 200.000 euros al año. Elorza pide a la Guardia Municipal que persiga y «sancione duramente» a los autores, que dañan muchas veces mobiliario urbano recién inaugurado

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.
Parque de San Francisco Javier. Hace unos meses se abrió al público esta zona de estancia de Egia y ya está plagada de grafitis. ::
                             A. M./
Parque de San Francisco Javier. Hace unos meses se abrió al público esta zona de estancia de Egia y ya está plagada de grafitis. :: A. M.

Es una plaga que afecta a todas las ciudades y que en San Sebastián está cogiendo fuerza de un tiempo a esta parte. Los 'terroristas del spray' no respetan nada y además se ceban con el mobiliario urbano recién colocado. El alcalde, Odón Elorza, hizo ayer un nuevo llamamiento a concienciar del daño que producen estas actuaciones e instó a la Guardia Municipal a perseguir «duramente» estas conductas. En los últimos cinco años el Ayuntamiento ha tramitado 115 sanciones tras haber identificado a los autores de estos hechos, cuya limpieza cuesta no menos de 200.000 euros cada año.

La presentación de un mapa con itinerarios del parque Cristina Enea fue aprovechada por el alcalde para volver a pedir responsabilidad a la ciudadanía sobre el mantenimiento de los espacios públicos. «Las brigadas de limpieza hacen un gran esfuerzo a primera hora de la mañana por mantener limpia la ciudad y con ayuda de la ciudadanía nos ahorraríamos mucho dinero cada año». Elorza afirmó que ha dado orden a la Guardia Municipal para que «sancione duramente» grafitis, pintadas y roturas de mobiliario urbano. En su mente estaba la visita que realizó hace unas semanas al parque de Ametzagaina, aún por inaugurar. Los bancos y el mirador de este gran espacio verde están llenos de grafitis. Pero no es la única zona. La zona de estancia urbanizada sobre el nuevo parking de residentes de San Francisco Javier (en la parte alta de Egia) no se había abierto al público cuando de la noche a la mañana apareció llenó de pintadas: las papeleras, los maceteros, los bancos, el minifrontón, y el vallado alrededor de las canchas de deporte aún lucen los grafitis.

Pero el spray no distingue entre barrios y se puede observar en cualquier lugar, sobre todo en las zonas más alejadas del centro de la ciudad. Son más visibles en Altza, Amara, o Anoeta, pero también se han realizado en el nuevo vial de borde de Riberas de Loiola.

La prevención y persecución de estas conductas no es sencilla. Los grafitis se pueden realizar a cualquier hora del día y de la noche y son anónimos. Desde la entrada en vigor de la ordenanza de civismo, en 2005, hasta el pasado diciembre, la Guardia Municipal ha tramitado 63 sanciones por pintadas y 115 por grafitis. Esto quiere decir que se ha identificado a los autores, se ha cursado el correspondiente expediente y se ha tramitado la sanción. La pintadas son consideradas conductas «muy graves» que acarrea multas de entre 501 y 3.000 euros, mientras que los grafitis son considerados «infracciones graves» con multas que oscilan entre los 201 y los 500 euros. Sólo el año pasado, se cursaron 28 sanciones por realizar grafitis.

Seis operarios en tres brigadas se dedican en exclusiva a la limpieza de las pintadas, lo que cuesta no menos de 200.000 euros cada año a la ciudad, según explicó el concejal de Mantenimiento, Alberto Rodríguez. Unas brigadas que requieren de vehículos y de máquinas especiales para limpiar con chorros de agua a presión la pintura, con resultados muchas veces no del todo satisfactorios. «Pintar cuesta muy poco, pero limpiar mucho», se lamentó el responsable municipal.