Los árboles donostiarras tienen DNI

Más de 35.000 ya están clasificados en función de su calle, código, especie, altura, edad... Un sistema técnico de georreferencia los sitúa en un plano digital de la ciudad con gran precisión

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.
Sistema de georreferencia. El programa tiene inventariados 35.000 árboles en la ciudad. Clasificados por barrios, muestra después el plano de la calle y cada ejemplar dispone de su propia ficha, como se muestra en las imágenes con la encina de Berio./
Sistema de georreferencia. El programa tiene inventariados 35.000 árboles en la ciudad. Clasificados por barrios, muestra después el plano de la calle y cada ejemplar dispone de su propia ficha, como se muestra en las imágenes con la encina de Berio.

Una de las polémicas más habituales de esta ciudad se dispara en cuanto se tala un árbol. La cultura ecológica que se tiene por estos lares, más desarrollada que en otros, al menos aparentemente, hace que los ciudadanos controlen cada ejemplar que es derribado y lo denuncien casi al instante. Urgull, Ulía, Santa Catalina, Avenida Tolosa, Errotaburu... La lista es amplia. A veces, incluso, se cree que la actuación de los empleados de Parques y Jardines es arbitraria, aunque nada más lejos de la realidad.

De hecho, y como apunta el concejal de Mantenimiento Urbano, Alberto Rodríguez, «San Sebastián tiene un sistema de control de las actuaciones que se realizan en los árboles que es único en Europa y que llevamos desarrollando desde hace cinco años. Toda actuación que se realiza responde a una razón y no hay árbol que se derribe sin que a los días sea plantado uno nuevo en el mismo lugar».

Antes de avanzar en la explicación de este pionero sistema, conviene reseñar que el Ayuntamiento destina 3 millones de euros para el cuidado de sus parques y jardines, labor en la que se ocupan cerca de 100 empleados. Viveros Pagola es la empresa que tiene adjudicada, mediante concurso público, la realización de este servicio. Juan Pagola, su director, encarna a la cuarta generación de una firma familiar dedicada a la jardinería y al mantenimiento del árbol que fue fundada en 1866 por su bisabuelo. Después de años dedicado a esta labor, Juan se propuso hace una década el reto de crear un inventario de todos los árboles que existían en Donostia en el que se anotasen sus características y las actuaciones que en ellos se realizaran. Es un trabajo que en otras ciudades es realizado por biólogos, que confeccionan un mapa arbóreo de la ciudad para utilizarlo como referencia.

Pero esta opción presentaba varios problemas, como apunta Juan Pagola: «Primero era caro, porque debías contratar a varios biólogos para que realizasen un trabajo de campo enorme durante un tiempo determinado. Pero es que, una vez concluido, no era válido, porque un árbol que, por ejemplo, fuera derribado ayer por el viento, no iba a constar como caído. Era un inventario que nunca reflejaría la fotografía exacta de la ciudad».

Con Greenwich y el Ecuador

Por eso, hace seis años se le ocurrió contactar con una empresa informática de Madrid para dar forma a su idea. Se había dado cuenta de que las personas ideales para realizar el inventario era los jardineros, aquéllos que viven el día a día a pie de calle, y que éstos a su vez necesitaban de una herramienta que les facilitara su trabajo. Año y medio después, su persistencia tuvo premio y esta compañía informática puso en marcha un sistema de georeferencia que permitía fijar, con un margen de error inferior a un metro, la situación de un árbol respecto al plano digital de la ciudad. Bastaba con establecer sus coordenadas respecto al Meridiano de Greenwich y al Ecuador. Eso sí, había que introducir uno a uno cada árbol de la ciudad en la base de datos.

En 2006 comenzaron con esta labor y, actualmente, ya hay más de 35.000 árboles clasificados. Dado que el invierno es la época de más trabajo para los empleados, por las condiciones meteorológicas y las labores de poda, es entre marzo y junio cuando cuatro personas se dedican expresamente a esta labor. El año pasado añadieron 15.000 ejemplares nuevos a la base de datos y en los próximos meses esperan sumar otros tantos. «Ya tenemos inventariados todos los árboles que se encuentran en el casco urbano y en algunos parques como el de Miramar o la zona alta del de Aiete. Zonas como Urgull, Ulía o Ametzagaina están aún pendientes, pero es que dada su masa forestal es un trabajo de chinos. Hay que tener en cuenta que en el término municipal de San Sebastián puede haber entre 150.000 y 180.000 árboles. No obstante, el objetivo es tenerlos todos inventariados dentro de unos años», asegura sin ningún tipo de duda Juan Pagola.

Los datos de cada árbol son volcados a una web de internet a la que tienen acceso todos los operarios que trabajan en el servicio en tiempo real. Sólo necesitan introducir la clave correspondiente. Los empleados que realizan cualquier actuación en un árbol acuden con un portatil al lugar e introducen primero el barrio en el que se encuentra. Después la calle y en ese momento se abre una pantalla en la que aparecen todos los árboles de la misma. Basta con 'clickar' sobre el ejemplar en cuestión para que se despliegue una ventana con sus datos completos: código, barrio, calle, especie, fecha en la que fue datado, fecha de plantación, proveedor, altura, diametro de copa, perímetro del tronco, trabajos realizados y fotografías del ejemplar para comparar posteriormente su evolución en el tiempo. Cualquier actuación que se lleve a cabo quedará registrada en esta base de datos.

Por ejemplo, hace unas semanas fueron plantados ocho plátanos de 11 metros de altura traídos de un vivero cercano a Florencia (Italia) en la calle Consulado, en la desembocadura de la Autovía del Urumea en Amara. Desde ese mismo momento, son incorporados al sistema por los mismos operarios que han realizado los trabajos. Pero es que, incluso, los técnicos del departamento de Obras y Proyectos pueden seguir desde sus ordenadores en el Ayuntamiento estas labores y advertir de si se produce algún error en el registro u otra incidencia.

Este método de trabajo permite controlar a la perfección la evolución de cada árbol de la ciudad. Cuando los operarios detectan que alguno está enfermo y que corre el peligro de caer sobre la vía urbana, se procede a talarlo para evitar cualquier desgracia humana. Juan Pagola así lo explica. «Soy biólogo y puedo alegrarme de estar ejerciendo una profesión que es mi verdadera vocación. Pero debemos tener muy presente que la función ecológica la realizan los bosques. Los árboles de la ciudad tienen un objetivo meramente decorativo, ornamental».

Según apunta, el sistema desarrollado en Donostia «es único en Europa y creo que el más fiable. En el Jardín Botánico de Londres se les ocurrió hace unos años implantar un chip a cada árbol para controlarlos mejor, pero resultó que cuando crecían terminaba destrozándolo y dejaba de funcionar».

Ejemplares significativos

Además de la aplicación práctica que tiene para los empleados de Parques y Jardines, esta base de datos nos permite conocer algunos de los ejemplares más significativos de la ciudad. El más alto y también el que presenta un tronco más grueso es una secuoya que se encuentra en el Parque de Aiete. Tiene 50 metros de altura y su tronco, un diámetro de 4 metros y un perímetro de 10. Como referencia, el árbol considerado como el más alto del mundo, una secuoya gigante a la que se denomina General Sherman y que se halla en el Parque Nacional de las Secuoyas en California (Estados Unidos), mide 84 metros y su tronco presenta un diámetro de 11 metros y un perímetro de 24. Eso sí, el americano se calcula que tiene unos 3.500 años y el donostiarra sólo entre 120-140.

El ejemplar más antiguo de San Sebastián es la encina de Berio, con una edad estimada entre los 300 y 400 años. Hace diez años, durante la realización de unas obras, perdió uno de sus brazos que la dejó algo desfigurada, pero se ha recuperado bien en este tiempo y presenta un buen aspecto. Dentro de su especie, la encina más antigua de Europa tiene 800 años. Se encuentra en el municipio de Zarza de Montánchez (Cáceres) y los lugareños se refieren a ella como La Terrona.

En cuanto al más ancho -así consideramos al que presenta el mayor diámetro de copa-, es un cedro libanés de Cristina Enea. Su copa llega a medir 25 metros, todo un registro en estos lares, y supera los 20 que presenta de altura. Es decir, que es más ancho que alto. El hecho de comtemplarlo a escasa distancia impone, ya que presenta ramas que parecen auténticos troncos. Tiene unos 140 años.

El árbol más numeroso es el , un plátano resultante del cruce de una especie asiática y otra norteamericana. En Donostia hay cerca de 3.000 ejemplares, siendo uno que se encuentra en los jardines de Pío Baroja el más simbólico de ellos por su altura. Aunque antiguamente pertenecía al Palacio de Miramar, quedó fuera de sus muros cuando la extensión de sus jardines se redujo de las 15 antiguas hectáreas a las 5 actuales hace medio siglo para la construcción de viviendas en la zona.

Muy cerca de allí, en Sanserreka, se localiza el árbol más exótico, un ombú argentino que fue plantado hace unos años por un desconocido, mientras que el más representativo de la ciudad sería el tamarindo, cuyos ejemplares de Alderdi Eder llegan a alcanzar los 100 años.

Fotos

Vídeos