«Estamos hartos de las calumnias y manipulaciones de SOS Racismo»

Treinta monitores del centro de Deba niegan la acusaciones de maltrato realizadas por la ONG. La Diputación les acusa de boicotear la labor con los menores extranjeros

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.
En primer término, sentados, los responsables del departamento de Infancia de la Diputación. Detrás, monitores de la red foral de atención a menores extranjeros. ::                             AYGÜÉS/
En primer término, sentados, los responsables del departamento de Infancia de la Diputación. Detrás, monitores de la red foral de atención a menores extranjeros. :: AYGÜÉS

«Basta ya. Estamos hartos de que SOS Racismo nos calumnie y vierta informaciones falsas, erróneas y manipuladas». Joxi Insausti, director foral de Infancia y Juventud, dejó ayer a un lado su habitual templanza para contestar a un durísimo informe presentado la semana pasada por SOS Racismo sobre el centro de Deba en el que durante nueve meses se atendió a menores extranjeros problemáticos.

La ONG afirmó, apoyándose en testimonios de monitores y menores, que en el centro se vulneraron derechos y que no existió un programa educativo. SOS Racismo añadió en su informe que hubo quince denuncias por maltrato.

Estas manifestaciones han provocado una contundente réplica de los responsables forales y de una parte de los monitores que prestan servicio en la red de atención a los menores extranjeros. La Diputación escenificó la unidad en la respuesta convocando una rueda de prensa a la que acudieron una treintena de educadores pertenecientes a las tres empresas contratadas por el departamento.

Joxi Insausti no se anduvo con sutilezas. «Algunos miembros de SOS Racismo buscan socavar el trabajo que realizamos. Nosotros nos presentamos aquí dando la cara. SOS Racismo tira la piedra y esconde la mano», en referencia a que el informe de la ONG se basa en el testimonio anónimo de monitores. «SOS Racismo nos boicotea y miente. Estamos hartos».

Insausti cuestionó la validez del criterio de SOS Racismo sobre la educación de los menores extranjeros. En este sentido, recordó que en una mesa redonda realizada en los pasados Cursos de Verano un miembro de la ONG calificó de «chiquillada» el hecho de que un menor quemara un colchón. «Yo no creo, y supongo que ningún ciudadano con sentido común, que dar fuego a un colchón con la intención de incendiar el centro de acogida, con el consiguiente riesgo para los residentes, sea una chiquillada de adolescente. Pues bien, el miembro de SOS Racismo que cuestiona nuestra labor es el mismo que valoró de esta forma el incidente».

Insausti siguió arremetiendo contra la ONG, indicando su falta de experiencia con los menores extranjeros. «Nosotros les propusimos que tomaran contacto con esta realidad y les ofrecimos que gestionaran una acampada de verano. La organizaron y una vez terminada, se mostraron conformes con repetir, pero sólo si no les enviábamos chavales con problemas».

Comida fría

El director de Infancia quiso poner en su justo término alguna de las denuncias tramitadas por los menores, con el asesoramiento de la ONG. «Se quejaron de que se les daba comida fría. Los hechos son los siguientes. En el centro se comía a la una. Si a algún menor le apetecía comer a la cuatro, tenía a su disposición un microondas para calentar la comida. Algunos se negaron, querían que se la sirviéramos, pero evidentemente no lo hicimos: no somos ni camareros, ni colegas, somos educadores. Resultado: denuncia».

Mikel Lizarralde, responsable del Programa de Menores Extranjeros de Babesten, una de las empresas contratadas por la Diputación, leyó un comunicado suscrito por catorce educadores que estuvieron en Deba (no lo rubrican tres). Los firmantes señalan que «jamás hubo situaciones de maltrato a menores. Los chicos alojados presentaban graves problemas de conducta y las situaciones de amenaza, agresión e insultos eran contínuas, aspecto este que no viene reflejado en el informe de SOS Racismo».

Aseguran que hicieron «el mejor trabajo posible con la difícil población que atendíamos, poniendo en serio riesgo y en múltiples ocasiones nuestra integridad física».

Los firmantes reprochan a SOS Racismo que hable de derechos de los menores y se olvide de que éstos «suponen también la asunción de las debidas responsabilidades».

Lizarralde señaló que si vuelven a aparecer testimonios anónimos de supuestos educadores, como figuran en el informe de SOS Racismo, recurrirán al Juzgado para que se les identifique y emprender las acciones legales oportunas.

Agurtzane García, directora pedagógica del programa especializado y responsable del centro de Elgeta, afirmó que en Deba sí se desarrolló un programa educativo, en contra de lo manifestado por SOS Racismo. «Se ofrecieron clases de castellano y un taller de albañilería. Dieron un buen resultado, como lo demuestra el descenso considerable de las conductas disruptivas».

García explicó que en Deba se atendió a los menores más problemáticos. «Acumulaban más de 300 incidencias entre delitos, amenazas e insultos. La separación de este grupo del resto permitió que los chavales atendidos en otros recursos se centraran, al no tener a su lado a chicos que impedían que los educadores realizaran su trabajo. A su vez, a los problemáticos que se derivó a Deba se les pudo dar una atención específica. El resultado ha sido positivo y la mayor parte han vuelto a la red normalizada». Sólo cuatro de la treintena de chavales que ingresaron en Deba siguen presentando problemas graves.

Insausti finalizó la intervención con un mensaje positivo. «Nos han puesto zancadillas, hemos superado barreras y pasado por momentos de desaliento. Pero estamos unidos y dispuestos a ejercer nuestra labor: integrar a estos menores».