Lagun Aro se acerca a la permanencia tras derrotar al Alicante

Lagun Aro deja al Alicante en cinco puntos en el último cuarto y logra un triunfo clave

BORJA SANTAMARÍASAN SEBASTIÁN.
Lagun Aro se acerca a la permanencia tras derrotar al Alicante

Lagun Aro GBC consiguió ayer ante el Alicante una victoria que vale mucho más que eso. Los de Laso dejan atrás a un rival directo y le ganan el average. Además, por lo visto en el último cuarto, le dejan bastante tocado. Es, por tanto, una victoria de muchos quilates.

La logró gracias a un último cuarto vibrante, intenso, en el que por fin sacó ese caracter del que ha adolecido durante muchas semanas. Había que ganar como fuese, y el quinteto del acto decisivo demostró que era consciente de ello. Sobre todo una sociedad que cada día va ganando enteros: la de Ricardo Uriz y Albert Miralles.

Junto a Lorbek, Barbour e Ignerski disputaron los diez minutos de un cuarto en el que el Lagun Aro se impuso 21-5 a un Alicante que, también hay que decirlo, puso bastante de su parte. El pívot catalán recogió el testigo del buen trabajo de Doblas para erigirse en protagonista indiscutible del triunfo. Su números del último cuarto fueron para enmarcar: ocho puntos, cinco rebotes, dos de ellos ofensivos, cuatro faltas recibidas y un tapón para trece de valoración.

Una estadística que, además, no refleja su gran trabajo defensivo ante la superioridad física de los cincos rivales. Faceta en la que también destacó Uriz. El navarro no tuvo un inicio de temporada sencillo, con partidos en los que no se quitó el chándal. Una situación en la que no es fácil no venirse abajo. Pero el capitán no lo hizo. Cuando hay que dar la cara, siempre se puede contar con él.

Ayer dirigió todo el último cuarto, y protagonizó una jugada clave. La que dio la vuelta al marcador. El colchón visitante se había ido desinflando hasta los tres puntos (53-56) con los que se llegó al acto decisivo. En el primer ataque donostiarra, Ignerski, desacertado hasta ese momento, anota un triple.

Mientras Donostia Arena celebraba el empate y el Alicante lo asimilaba, Uriz tenía el saque de fondo entre ceja y ceja. El capitán corta el pase de Cazorla, asiste a Lorbek y el esloveno, que por lo visto ayer puede ayudar bastante, pone el 58-56. Cinco puntos en pocos segundos que supusieron la rampa de despegue hacia la victoria. Rejón falló, forzado, en la siguiente acción. Uriz y Miralles volvieron a conectar y el catalán anotó el 60-56. Eran los primeros pasos de un parcial abrumador. En ocho minutos y medio, el Alicante sumó un punto, por 19 del Lagun Aro (72-57).

Ayer, por fin, los de Laso tuvieron espíritu para levantarse de un inicio que auguraba la tragedia. Porque el guión de salida recordaba peligrosamente a esos encuentros ante rivales de corte similar al Alicante que han condenado al Lagun Aro a estar cerca de la zona caliente.

El cuadro levantino, el mismo equipo que sumó cinco puntos en el último cuarto, metió 23 en el primero ante un cinco inicial que, de nuevo, no funcionó atrás. Ignerski no podía con Katelynas, Avdalovic sumó sus únicos ocho puntos ante Barbour en esos minutos iniciales y los pívots también hacían daño.

En ataque la cosa tampoco funcionaba. Tras dos canastas iniciales (4-3), el Lagun Aro estuvo más de cuatro minutos sin anotar. Se dedicó a intentar meter en el partido a un Barbour que comenzó con el pie izquierdo y, a cambio, sólo obtuvo varias pérdidas, cinco en total, y tiros fallados.

Pese a que en el segundo cuarto, de nuevo con la rotación, el problema de la defensa y las pérdidas fue remitiendo, se unió el del rebote. El Alicante, el equipo con menos capturas ofensivas de la Liga, cogió catorce en el total del choque. En los tres primeros cuartos fue un lastre.

Nervios en la pista

La desventaja era de diez puntos a dos minutos y medio del descanso. Entonces apareció Barbour. Y los nervios. Tras su tercera canasta consecutiva llegó un tiempo muerto de Quintana en el que se produjo un conato de tangana entre Barbour y Sow. Los árbitros se vistieron de Rey Salomón y castigaron a ambos con una antideportiva. Donostia Arena, que, con razón, no estaba nada contento con lo que veía en el parqué, asignó al pivot del Alicante el papel de malo de la película.

La reacción de Sow fue impresentable. Se dedicó a hacer gestos al público durante el resto del choque. Algo que, dicho sea de paso, no vino nada mal ya que encendió a la afición donostiarra, que tuvo de nuevo su parte en la victoria.

De nuevo con el cinco inicial en pista, los de Laso confundieron jugar rápido con precipitarse y, pese a haberse colocado por delante (41-38, min.22), volvieron a tirarse más de cuatro minutos sin anotar (41-48, min.26). Tocaba reponerse, y ayer el Lagun Aro lo hizo. Panko tiró del carro para acortar distancias. Una canasta de Erdogan daba tres puntos de ventaja a los levantinos en el último instante del tercer periodo (53-56). Sería la última, porque ahí apareció la sociedad Uriz-Miralles. Y la mejor defensa.