La bicicleta del futuro es eléctrica

La evolución del mercado en ese segmento no para de crecer

BENITO URRABURUSAN SEBASTIÁN.
La bicicleta del futuro es eléctrica

Cuando Lee Iacocca habló con la empresa taiwanesa de bicicletas Giant hace quince años para decirles que el futuro de este vehículo era eléctrico, no sólo le escucharon, sino que se convirtió en la primera firma que comenzó a desarrollar ese modelo de bicicleta.

Lee Iaccoca (15 de octubre de 1924) tenía acceso a los altos dirigentes de Giant. En realidad, tenía abiertas las puertas de cualquier empresa del mundo puesto que a finales de la década de los ochenta reflotó la General Motors y se convirtió en un gurú de los negocios, un visionario al que escucharon en muchas partes del mundo. Escribió su biografía y también un libro que tiene vigencia en éstos momentos: '¿Dónde se han ido todos los líderes?'.

Desde aquellos escarceos iniciales, lo cierto es que el mercado de la bicicleta eléctrica no para de crecer en todo el mundo. Los datos avalan esa teoría. En Europa se han vendido 700.000 unidades, en Japón, 300.000, en los Estados Unidos, 200.000 y en China, ¡20 millones de unidades!, aunque en esa cifra están incluidas los 'scooter eléctricos'. La cifra real en China se mueve entre los ocho y los diez millones de unidades.

De hecho, Giant tiene tres fábricas en China con una producción de un millón de unidades el año pasado entre las tres.

Sorprende el mercado de Estados Unidos, bajo, para un país con 400 millones de personas. Las firmas de bicicletas lo achacan a que la bicicleta no está considerada como un medio de transporte. Se utiliza más desde el punto de vista deportivo que como medio de transporte, al menos por el momento.

En Europa, el mayor mercado se encuentra en países como Dinamarca, Alemania o Holanda, países fríos, en los que por mentalidad y por ecología tienen mucha aceptación.

Las estadísticas que maneja una de las empresas del sector, Giant, que produjo en 2009 un total 95.00 unidades -fuera del mercado chino-, de las que 25.000 fueron vendidas en Holanda, es que «el incremento en los últimos cinco años es del cien por cien», explica José Casla, director de la empresa taiwanesa en el mercado nacional. En Gipuzkoa habrá en estos momentos alrededor de doscientas unidades funcionando y España, 5.000 unidades.

Ayuda en los esfuerzos

Dicen los expertos que será en las ciudades donde crezca ese mercado. Las razones es que «se busca comodidad y la bici eléctrica te da lo bueno de la bicicleta y en las zonas de cierta dureza las hace más fáciles. A nivel ecológico es igual que una bicicleta normal, el sensor no contamina nada, es todo eléctrico», explica Casla.

Cuando hay que subir una cuesta, en una bicicleta eléctrica «entra en funcionamiento un sensor que te ayuda, lo mismo que cuando hay viento o al tener que arrancar cuando se está parado en un semáforo».

El sensor detecta la fuerza que tú haces y «cuándo necesitas asistencia». Los estudios realizados dicen que una persona normal cuando pedalea a 15 kilómetros por hora hace el mismo ejercicio que una persona andando, sobre todo en el llano.

En terreno llano, encima de una bicicleta, apenas si se tiene que hacer fuerza, basta con mantener la inercia. Los 'problemas' llegan cuando surgen las dificultades.

¿Cómo funciona una bicicleta eléctrica? Lleva una o dos baterías que tienen una autonomía de 130 kilómetros. Se recargan en casa igual que se hace con un teléfono móvil. En cuatro horas ya están llenas. La bicicleta, sin baterías, pesa unos 20 kilos, y con ellas, alrededor de 23, o 26, si se va con dos baterías.

Antes de que las empresas de bicicletas tomarán la decisión de embarcarse en un nuevo mercado, marcas del mundo de las motos, de las más importantes y conocidas, intentaron comercializar ese nuevo invento, pero se salieron por una razón principal: se hablaba de una bicicleta, no de una moto, con lo que se toparon con un mercado y una redes de distribución que no eran las suyas.

Los cierto es que hay 'scooters' que cuestan lo mismo que una bicicleta eléctrica (entre 1.200 y 2.000 euros). La decisión, entre escoger una u otra opción, depende del usuario. El precio es el mayor problema que se están encontrando los interesados en comprar una bicicleta eléctrica, aunque la tendencia es que los precios bajarán en un futuro no muy lejano y podrán tener un mercado mayor.