El caserío Zabale, como nuevo

La casa torre representa la cuna y solar de uno de los linajes más interesantes de Ordizia. Un rayo impactó en la torre el 6 de agosto de 2008, provocando un serio incendio

ORDIZIA.
La torre se encuentra rodeada de una estructura metálica para su reconstrucción. ::
                             MARÍN/
La torre se encuentra rodeada de una estructura metálica para su reconstrucción. :: MARÍN

Un año y medio después del día de los hechos, todavía hoy los vecinos del caserío Zabale no se explican cómo el rayo, que sobre las 9.30 de la noche del 6 de agosto del 2008, impactase en la torre de esta casa solar y no lo hiciera en la subestación eléctrica situada a menos de 200 metros. Un percance que coincidió con la presencia en el caserío de uno de los vecinos, que supo ayudar a los bomberos, colaboración que evitó que no sólo la torre sino todo el edificio de estructura de madera, almacén, a su vez de todo tipo de materiales fácilmente combustibles: hierba, leña, etcétera, pasase a ser una estampa para el recuerdo.

Fue una tormenta muy intensa, de ésas que obligan a los habituales de la Plaza Mayor, presentes por supuesto ese día de agosto en el lugar, a guarecerse entre las cuatro columnas centrales porque la lluvia entra hasta la mitad del recinto. Pasadas las 9.30 de la noche se escuchaba un fuerte estruendo provocado por un rayo que se intuía había caído cerca.

A partir de ahí, era el teléfono el que informaba de que la descarga eléctrica había alcanzado de lleno a la torre del caserío Zabale. A continuación tocaba evaluar los daños. Proteger el tejado de la torre con toldos y finalmente afrontar el proyecto de reconstrucción y rehabilitación. El caserío Zabale, como ejemplo de las casas torre, casa fuerte, que perviven en Gipuzkoa, no ha recogido nunca el interés de los especialistas de ninguna materia universitaria.

Consta en el documento (29-9-1612) con el que Domingo de Zavala, el más ilustre de los descendientes de este linaje ordiziarra coetáneo, en buena medida de Andrés de Urdaneta, instituye el mayorazgo o conjunto de bienes que luego pasarán a su primogénito, que entre sus propiedades figura la casa solar de Zavala (caserío Zabale), «que fue de mis padres, abuelos e antepassados».

«Desmochar las torres»

Centrándonos en el caserío casa-torre Zabale, cabe retrotraerse a mediados del siglo XV. Todo ello sin perder de vista que Gipuzkoa está incorporada a la corona castellana desde 1200. Pues bien, esos años en torno a 1450, asisten ya a un panorama de fin de etapa, en la que los señores feudales, aquí llamados Parientes Mayores, desafían a las villas constituidas en plazas fuertes y muradas, y ramplan a sus anchas ante el campesinado.

Será la Hermandad de las Villas la que ponga en un brete a los Parientes Mayores ante el monarca, Enrique IV de Castilla, quien en 1457 opta por desmochar las torres de los Parientes Mayores, es decir, no derruirlas sino derribarlas, sólo y exclusivamente, hasta media altura imagen que quedaba como símbolo de sumisión y sometimiento. Una práctica y marca habitual en los conflictos de la Edad Media.

Pues bien, el caserío Zabale conserva la torre original desmochada, una auténtica fortaleza, eso sí, oculta a la vista por la fachada de la casa. Torre con una base de, aproximadamente, 7,5m por 7,70m, que alcanza una altura de 6 metros, construida con grandes piedras de mampostería, que le brindan un espesor medio de 60 cm. Sobre estos muros se alza la torre mudéjar, que cuenta con 8 metros de altura, levante que mandó llevar a cabo Domingo de Zavala, al parecer por influencia de sus largos años de residencia en Sevilla (1605-1613), como responsable de la Hacienda Real.

En el Archivo de la Casa Zavala (San Sebastián), se conserva documentación relativa al hecho de que fue Domingo quien reedificó la torre del caserío, en estilo mudéjar (entre los años 1606-1610), un estilo arquitectónico, muy extendido, en esos años, en la península Ibérica, centrado en la utilización del ladrillo caravista, frente a la piedra de cantería, ladrillos y tejas que fueron producidos en la tejería de Arama.

Además, cabe reseñar, en este sentido, que fue el propio Domingo de Zavala el que mandó construir en 1579, el palacio Zabala (popularmente hoy casa del bar Olano), palacio que reproduce a menor tamaño las almenas de la torre del caserío.

Así las cosas, la derrota de los Parientes Mayores y del sistema económico que representaban viene a ser ya definitiva. Surge, en cualquier caso, ese proceso impulsado por la propia corona de transformación de la nobleza feudal en cortesana. Hubo quienes no pudieron o no quisieron adaptarse a la nueva situación y los que optaron por la vía posibilista. Entre quienes hicieron carrera en la corte se encuentra el mencionado Domingo de Zavala, nacido en Villafranca en 1.535, quien a los 12 años, todo parece indicar que para ejercer de paje al servicio de una casa nobiliar del interior de la Península, llegando a ocupar, con el tiempo, los cargos de máxima responsabilidad en la burocracia cortesana, a los que llegó tras prestar servicio a unos de los hombres más influyentes en la España del siglo XVI; Luis de Requesens, del que fue su secretario particular y hombre de absoluta confianza, lo que le llevó a participar en la batalla de Lepanto como responsable de la galera; Granada, (batalla de la que adquiere su sobrenombre el más reconocido escritor en lengua castellana), así como en la Guerra de Flandes. Interesantísimo a este respecto, sin duda el libro 'Domingo de Zavala. La guerra y la hacienda (1535-1614)', escrito por el profesor de la UPV, Arturo Cajal, y promovido por Luis Zabala, heredero directo de esta saga.

Renovación

Pues bien, apuntes históricos a un lado, desde el pasado mes de enero, bajo la dirección del arquitecto José Eizmendi y la supervisión de los técnicos de la Diputación se llevan a cabo las labores de rehabilitación de la torre, de la que el punto más afectado ha sido el tejado. «Hemos recuperado -explica Eizmendi- todos los elementos que hemos podido recuperar; solivos, forjados, ladrillos, etcétera, y afrontamos una reconstrucción de la torre al pie de la letra para dejarla lo más exacto a como era». Tarea que concluimos en breve.

En cualquier caso, la grúa no se retira porque aprovechando la ocasión los vecinos van a afrontar la renovación de las fachadas y cubiertas del caserío.

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