Un 'Donustiarra' para desayunar

Néstor Rebollo reinventa este dulce inspirándose en la bahía. Ideó 'Limubike' y ahora desafía a la crisis de forma muy golosa

M.L.SAN SEBASTIÁN.
Iñigo Codó, Néstor Rebollo y Bittor Cruz, sostienen los bollos bañados de azul y blanco. ::                             M.L./
Iñigo Codó, Néstor Rebollo y Bittor Cruz, sostienen los bollos bañados de azul y blanco. :: M.L.

San Sebastián ya tiene su propio postre y contrariamente a lo que podría pensarse, no se trata de un pastelito con forma de tambor como los que se venden la víspera del patrón de la ciudad. El dulce en cuestión se denomina , un nombre que ya nos pone sobre la pista de cuál es su punto de partida: un donuts de obrador bañado en una gruesa capa de chocolate puro belga blanco sobre el que se dibuja un círculo azul sin cerrar.

«Simula el agua de la bahía de La Concha», apunta Néstor Rebollo, su inventor, quien destaca el juego de palabras que dio origen a la creación de este producto de bollería y también el simbolismo de los colores empleados en su imagen. «Los mismos que los de la bandera de San Sebastián», apunta.

Para su elaboración, encontró la complicidad de Iñigo Codó, de Pastelería Betilan, una empresa asentada en el polígono de Martutene que puso sabor a los bocetos salidos de la pluma de Rebollo. En sus instalaciones se hornean a diario los llamativos roscos que fueron lanzados al mercado el pasado 15 de enero y en la actualidad se encuentran a la venta en una decena de establecimientos hosteleros de la capital guipuzcoana.

«Éste es un producto humorístico y el mejor lugar para distribuirlo es en bares, donde la gente está más dispuesta al humor y lo entiende. En una pastelería no tendría tanta salida y más teniendo en cuenta su precio, que es algo superior al de otros bollos, 1,20 euros, porque 1 es el mes y 20 el día de Donosti», explica Néstor Rebollo.

El primero en ofrecérselos a la clientela fue el bar-restaurante Cachón, donde Bittor Cruz les augura un futuro prometedor, «sobre todo, de cara al turismo». Más tarde fue extendiéndose a otros locales del Centro y posteriormente, a Gros y Amara.

Aseguran quienes ya los han probado que la versión donostiarra del donuts es algo más dulce que la tradicional, pero igual de apetecible.

El no es el primer invento de Néstor Rebollo. Este joven es el promotor de otras muchas empresas, entre las que destaca Limubike, la bici-limusina que, conducida por un chófer ataviado al detalle, recorre las calles de la ciudad mostrando en sus cinco metros de longitud diferentes anuncios publicitarios.

La mayor parte de sus creaciones tienen un denominador común, su espíritu . El mismo que le ha llevado a comenzar a trabajar en su próximo proyecto, bautizado como . «Se trata de una marca exclusivamente femenina que pretende ser un referente bajo el que se agrupen 19 sectores, como peluquería, calzado, esteticistas. Todos creados por mujeres y que se harán publicidad unos a otros. De momento ya tenemos el Opel Corsa edición Donos-tia, la moto Piaggio Liberty Donos-tia y hasta la bici», indica su artífice.

La crisis no parece frenar sus ansias de continuar innovando. «No es un impedimento. Cualquier idea puede ser una alternativa viable», admite Rebollo. Sus esfuerzos se centran ahora en continuar dando a conocer ese artículo que aspira a ser el dulce típico de la ciudad, pero también un negocio redondo.