Una visita al interior de la iglesia Santa Clara

Escultura de la Virgen de Iurre, imágenes del altar y el retablo barroco de Ignacio Ibero. A la derecha, el pasillo que lleva al atrio de la iglesia, construido primero, y donde albergó la iglesia en un primer momento. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO IÑIGO ROYO
Escultura de la Virgen de Iurre, imágenes del altar y el retablo barroco de Ignacio Ibero. A la derecha, el pasillo que lleva al atrio de la iglesia, construido primero, y donde albergó la iglesia en un primer momento. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO IÑIGO ROYO

La Vírgen de Iurre, el retablo de Ignacio Ibero o el relieve del Sagrario de Juan de Ancheta, algunos tesoros a descubrir |

E. ARANDIATOLOSA.

Las puertas de la iglesia Santa Clara se abrieron ayer de par en par para ser descubiertas por los tolosarras. La visita 'Los dos templos de Tolosa' se inauguró ayer y se llevará a cabo hasta el 31 de agosto, únicamente los sábados a partir de las 12.00 horas.

La iniciativa surgió hace dos años de la demanda y propuestas realizadas por los visitantes y locales a lo largo de los últimos años. Su puesta en marcha resultó un éxito, y el Ayuntamiento ha apostado una vez más por continuar con esta labor.

Una hora y media de duración, el orden de visita a los templos ha sido establecido teniendo en cuenta el horario de las religiosas, de moso que el recorrido comienza en la iglesia Santa Clara, y después, los visitantes se trasladan a Santa María.

El tolosarra Ramón San Sebastián, graduado en Historia del Arte por la UPV y especializado en Patrimonio Histórico y Cultural, es quien realiza la labor de guía, y afirma haberse enriquecido de referencias históricas y leyendas para construir su relato, lo que ayudará en la divulgación de la riqueza de todo un conocimiento.

La iglesia de Santa Clara es todavía un «rincón» desconocido para la mayoría de los tolosarras, ya que abre sus puertas en reducidas ocasiones.

La hemeroteca nos confirma que la orden de las monjas clarisas lleva más de 400 años instalada en Tolosa. El matrimonio tolosarra Miguel Pérez de Mendiola y Magdalena de Unanue pusieron a disposición de la primera comunidad su casa-torre de Iturriza, lugar donde primitivamente se alojó la comunidad. El Ayuntamiento, en 1609, les ofreció la ermita de la Magdalena en Santa Lucía, sin embargo, descartaron esta opción porque se encontraba lejos del núcleo urbano. «Empezaron con ocho monjas en 1612, pero en seguida se les quedó pequeño. Para 1636 ya eran 38, máximo establecido. La calle Correo no era un lugar adecuado para ellas, ya que no contaban con huerta, había mucho ruido de los herreros y albañiles de la zona...», cuenta Ramón San Sebastián.

Gracias a esta visita, se podrá conocer la historia de la construcción de la iglesia el convento de las monjas clarisas, así como las obras artísticas que se conservan en su interior. Como curiosidad, el guía informa de que donde hoy se encuentra el atrio se construyó en primer lugar la iglesia.

Destaca, por un lado, el retablo de estilo barroco clasicista, austero, fruto del trabajo del reconocido escultor azpeitiarra Ignacio Ibero y el relieve del Sagrario, de estilo romanista, de Juan de Ancheta, de inspiración de Miguel Ángel y Rafael, donde destaca «el trabajo realizado con los volúmenes, los colores y la sugerencia del movimiento». Según cuenta el guía, el relieve, de un valor artístico muy importante, fue creado inicialmente para Santa María.

Entre las esculturas, encontramos obras de Tomás Gargollo. Entre sus piezas, destaca la réplica de la escultura de la Vírgen de Iurre, perteneciente a la época románica, del siglo XII o anterior, pieza escultórica más antigua que conserva a día de hoy Tolosa. «Es el tesoro de Santa Clara. Se dice que proviene de la parroquia de Iurre, hoy San Blas. Tuvo su altar en la ermita y no se le mencionará en los escritos a partir del siglo XVI. No sabemos lo que pasó con ella, pero teniendo en cuenta que la casa torre de Iurreamendi estaba cerca, se cree que la resguardaron allí. Aunque no haya nada escrito, una de las hipótesis que se barajan es que la trajeron desde Iurreamendi en el siglo XVII. Esta es una copia, ya que la original la conservan las clarisas. Este tipo de esculturas se llevaban antiguamente a las guerras. No son macizas, sino huecas por dentro, para que pesaran menos, y se dice que la llevaron a la Batalla de Las Navas de Tolosa de 1212», cuenta el guía.

Por último, el templo alberga dos capillas construidas en 1759, que representan a San Joaquín y San José, y a San Juan y a la Virgen Dolorosa.

Segunda más grande

Las guerras e inundaciones han sido motivo durante la historia del traslado y muda para la comunidad clarisa hasta nada menos que en cuatro ocasiones. Se conoce que el convento fue ocupado por tropas francesas durante la Guerra de la Convención (1794-1795), estas se trasladaron a Alegría-Dulantzi por un año, ya que fue utilizado como hospital militar.

Después, durante la Guerra de la Independencia (1807-1813), de nuevo se convirtió en hospital militar y tuvieron que trasladarse a Alkiza, y lo hicieron también en la guerras carlistas. «Tal y como hemos podido saber, durante la guerra civil las monjas acogieron a niños y niñas a petición de diversas familias tolosarras, por lo que podemos decir que aunque han vivido en clausura nunca han estado aisladas de la sociedad y de lo que ocurría en Tolosa», añade San Sebastián.

El recorrido se completa con la visita a la iglesia Santa María, un templo que a diferencia de Santa Clara, su patrono principal será el Ayuntamiento y el pueblo de Tolosa. Además de la importancia arquitectónica, Santa María es la segunda iglesia más grande de Gipuzkoa detrás de la Catedral del Buen Pastor de Donostia, y se podrá conocer su historia, la historia del órgano Stolz Fréres de 1885, las esculturas y frescos, y otros tesoros que alberga la parroquia.