Las Siervas de Jesús, 133 años de historia en Tolosa

Imagen de la guardería durante sus primeros años de funcionamiento./
Imagen de la guardería durante sus primeros años de funcionamiento.

El municipio inauguró en 1892 la primera guardería infantil de Europa de la mano de esta Congregación

ELENE ARANDIATOLOSA.

La historia que envuelve a la Congregación de las Siervas de Jesús cumple 133 años. Desde su llegada a Tolosa, han formado parte de la dinámica del municipio hasta convertirse en una familia más. Recuerdan que, al igual que la ciudadanía, han respirado «la guerra, las inundaciones de 1932, 53 y 83, la desindustrialización de las papeleras, el terrorismo o la crisis», los cuales les han llevado a vivir en primera plana «situaciones extremas».

Esta congregación ha destacado por ser pionera en el servicio que ha ofrecido. Su trabajo y dedicación a los más necesitados ha formado parte de la historia de Tolosa de unas hermanas que afirman haber sentido «carisma congregacional» por las Siervas de Jesús, una «atracción» por esta congregación religiosa que ratifican con el paso del tiempo. «Lo nuestro es la sanidad y la asistencia de personas enfermas, en ellos reconocemos al Señor».

Detrás del hábito blanco que las caracteriza conocemos a Sor Pureza, Icíar, Jessica, Carmen, Mª Luisa, Verónica y Sara. Pureza lleva en Tolosa 45 años, mientras que Jessica, Madre Superiora, y en este caso la más joven, lleva siete años en Tolosa.

«Es necesario que la mirada en tu día a día esté fijada en Dios, si no esto se nos cae encima»

«Estaban acostumbradas a luchar contra el tifus o la viruela, no a cuidar a niños pequeños que lloraban»

La jornada de estas mujeres comienza realmente pronto. «Nos levantamos a las 05.30, y a las 06.00 realizamos una hora de oración en la capilla, cantamos y rezamos los Laudes, primera oración de alabanza a Dios. Después desayunamos, rezamos el Rosario, y a las 08.00 acudimos a misa a Las Clarisas antes de abrir las puertas del centro de día al público, a las 09.00, actividad que se prolonga hasta las 18.00. Después, contamos con un poco de tiempo libre y a las 18.45 volvemos a rezar, el rezo de Vísperas, cenamos a las 19.30 y hasta la hora de dormir aprovechamos para ver la televisión», cuentan.

La historia de la congregación en Tolosa cuenta con dos fechas señaladas: la primera nos lleva a su fundación en 1886. Durante un viaje a Valladolid Florencia Esnarrizaga y Leandra Lasquíbar, dos mujeres oriundas de Tolosa y de buena familia, entablaron amistad con Don Cristóbal Rubio del Campo, canónigo de Valladolid y amigo de Santa Mª Josefa Sancho de Guerra, fundadora de las Siervas de Jesús. Desde 1871, las religiosas atendían a las personas enfermas de epidemias e infecciones (tifus, viruela o cólera), y al observar que Tolosa no contaba con su presencia, estas mujeres comunicaron a Don Cristóbal su propuesta de ampliar la atención a Tolosa.

Mª Josefa Sancho de Guerra aceptó esta nueva misión, que llegó a Tolosa un 6 de julio de 1886 junto con un grupo de seis religiosas. Una vez en la villa, solicitaron al Ayuntamiento la fundación de una nueva comunidad de Siervas de Jesús para la atención a los enfermos. El Ayuntamiento aceptó la propuesta y facilitó una casa en la calle Santa María junto a la parroquia y asumió su alquiler.

Pasaron seis años hasta que la congregación se trasladó a la ubicación actual, en Belate. Antonio Elósegui Lizargarate realizó una donación de un terreno para que durante ese tiempo construyeran el convento de esta comunidad que se conserva en la actualidad.

Una gran novedad

Otra fecha clave de esta historia, y que ha marcado la memoria histórica de la localidad, es 1892, año en el que las Siervas fundaron la primera guardería infantil, toda una novedad para la época, sumergida en plena fase de expansión de la industrialización. «Las papeleras se instalan en Tolosa y todo el sistema social cambia radicalmente: las mujeres empiezan a trabajar en las fábricas, lo que implica que los niños empiezan a ser desatendidos. Para solucionar el problema, el entonces concejal del Ayuntamiento Celestino Mocoroa pensó en instalar un asilo donde dejar a los niños durante las horas de trabajo de las madres y que fueran cuidados por las Siervas. La congregación, por supuesto, aceptó la propuesta», cuenta Iciar.

No se había creado nada igual hasta entonces, más allá de la reconocida figura y concepto de escuela, y fue precisamente en Tolosa donde se creó la primera guardería infantil de Europa, gratuita durante los primeros años. «Para las monjas era una nueva situación; andaban, incluso, desubicadas, ya que estaban acostumbradas a luchar con el tifus, la viruela o la gripe, no a cuidar a niñas y niños pequeños que lloraban nada más verles, vestidas entonces con hábito negro. Poco a poco, con el paso de los años, fueron conociéndose unos a otros y aprendieron a quererse y a entenderse, lo cual no es nada fácil», apunta la hermana Iciar Elguea rodeada del resto de hermanas, que sonrientes sujetan entre sus manos una fotografía del último grupo de niños de la guardería, relativa a 1996 con un total de once críos.

«Los centros escolares del municipio empezaron a trabajar con sus respectivas guarderías, y al ver que este servicio había empezado a llegar al ocaso y que no éramos necesarias en este campo, pensamos que había que reconvertirse y renovarse, aunque en la congregación todavía existen guarderías por el estado», afirma Elguea.

De niños a personas mayores

El centro es desde 1999 un Centro de Día para personas mayores, en su mayoría dependientes, que atiende en horario de 09.00 a 18.00 a un total de 42 personas ancianas, la mayoría en situación de dependencia, con la ayuda de un equipo y personal de apoyo en la atención sociosanitaria. La creación de este centro fue también innovadora este año. Tras unas obras de remodelación que duraron tres años, comenzaron a ofrecer su servicio. «Es curioso, pero donde antes jugaban los niños ahora atendemos a las personas mayores», destacan.

Uno de los problemas al que se enfrentan es la falta de personal. «La mayoría de las monjas se han muerto o son muy mayores, y tenemos muy poca gente joven. Somos parte de una congregación religiosa, y no está de moda hoy día. Lo que te ofrece no es dinero, es algo que te va a llenar mucho más y que te va a hacer feliz. Es necesario que la mirada en tu día a día esté en Dios. Nos da alegría, tristeza, satisfacción... pero contamos con su ayuda. Lo cierto es que si no vivimos de fe, todo esto se nos cae encima».