Pottokas en la plaza de toros

Uno de los caballos que participó ayer en el I Encuentro de Pottokas. /  IÑIGO ROYO
Uno de los caballos que participó ayer en el I Encuentro de Pottokas. / IÑIGO ROYO

JUANMA GOÑI TOLOSA.

Blax, Beltzegi, German, Kutixao, Eder, Egibeltza... Son los nombres de los bellos sementales de la raza Pottoka que desfilaron ayer por la plaza de toros. Nerviosos y agitados, esperaban el inicio de su paseo por el coso para ser evaluados por los técnicos, y después eran llevados a un 'photocall' para participar en una sesión de fotos como si fueran estrellas de cine.

La plaza de toros acogió este I Encuentro de Pottokas, en el que participaron dieciocho caballos. El objetivo básico era hacer una selección de los mejores sementales de esta raza y darla a conocer al público. «Es un caballo autóctono de Euskal Herria, negro, proporcionado, fuerte, con carácter. Es un bien que tenemos que preservar», comentaba ayer uno de los representantes de Gipuzkoako Pottokazaleen Elkartea.

La cita buscaba también dar a conocer el trabajo silencioso que realizan los criadores en sus casas en la labor de recuperación de la raza Pottoka. «Es la raza equina autóctona más antigua de Euskal Herria», su-brayaban desde la organización. Se establecieron, asimismo, líneas de trabajo de cara al futuro. «Es como un censo de los sementales que tenemos en Gipuzkoa, lo que nos puede servir mucho para mejorar la raza», comentaban los organizadores. Los sementales fueron valorados en distintos aspectos por parte de técnicos especialistas. Su porte, su aspecto, su elegancia, su manera de trotar... Los mejores criadores recibieron una distinción.

Este I Encuentro sirvió también para recordar que la pottoka, hoy en día, es un animal en peligro de extinción. Ha sido marginado a las montañas y rincones inútiles por varias razones: la modernidad, la mecanización de los trabajos agrícolas, la propiedad privada de las tierras y su utilidad productiva, la propia raza y la falta de mercado para sus productos. «Pero la raza está mejorando en calidad y cantidad gracias a las medidas de protección», admiten desde la asociación, que se deshacen en elogios hacia estos caballos: «Son vivos y rápidos, han vivido libres en la naturaleza, por lo que tienen muy desarrollado el instinto defensivo y de supervivencia».

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