Ongi etorri, kirolagunak

Kirolagunak. Tenemos suerte en el pueblo de tener tanta gente dispuesta a echar una mano. / IÑIGO ROYO
Kirolagunak. Tenemos suerte en el pueblo de tener tanta gente dispuesta a echar una mano. / IÑIGO ROYO

JAVIER ZURUTUZA

Qué sería el mundo sin voluntarios(personas que ayudan a cambio de nada). Este pueblo está lleno de ellos, siempre están ahí, aunque a veces, el destino les juega una mala pasada como al gran voluntario Javi Goenaga. El año pasado, cuando el Arsenal y Shanti, después de más de tres décadas organizando sus torneos, anunciaron su retirada. Hubo preocupación en el pueblo; sería una pena que acabara, pero afortunadamente, este pueblo tiene una gente... Ha nacido Kirolagunak. Una gente muy ligada al mundo del fútbol que llevará las riendas de estos torneos. Lo tienen claro; ellos han jugado este torneo y ahora lo hacen sus criaturas. No van a permitir que nadie ni nada perturbe la paz de un torneo, no nos olvidemos, nacido para que los más pequeños sean felices. Por ello, no han dudado en un momento dado de tomar decisiones importantes. Por ejemplo, a falta de tres minutos, un árbitro cansado de escuchar los improperios que lanzaba una persona desde la grada, paró el partido, dejó el chiflo sobre la mesa y se fue. Faltó tiempo para que la organización subiera a la grada y en medio de un silencio sepulcral invitaron a aquella persona a que abandonara el polidepotivo. Yo desde aquí les felicito y les ofrezco toda mi ayuda.

PD 1. Para voluntarios los del Arsenal. Siempre me he hecho cruces de esta gente. Algunos de ellos, como Txiki Lasa o Zubillaga muy poco futboleros. Pero que cogían una semana de vacaciones para encerrarse en el polideportivo y hacer felices a cientos de niños. El domingo, Kirolagunak les rindió un merecido homenaje. La ovación que les dedicó un público agradecido fue impresionante. Zorionak!

PD 2. Me imagino que la noticia ya la conocerás. Ese premio de la ONCE que todos desearíamos nos tocara, 2.000 euros al mes durante diez años, cayó en Orio. ¿Por qué será que no me sorprendió cuando desde Ordizia me llegó un WhatsApp diciendo que había caído a un tolosarra? ¡Si medio Orio es de los tolosarras! Efectivamente, como dijo el vendedor del cupón, es relacionado con una peña remera, pero no de Orio, sino de Tolosa. El otro día discutimos sobre cómo actuará Hacienda con ese premio. Le consulté al chaval de Irura que vende los cupones en la plaza de toros. «Muy sencillo», me dijo, «Hacienda suma lo que vas a cobrar en diez años, 240.000 euros, y te quita el 20%». Ufffff... Bueno, no me importaría. Aupa, Orio! Cómo hemos empezado, ¡eh!

PD 3. Con tu permiso, tengo que volver a Ibiza y a los viajes del Imserso. Vaya fallo! Resulta que tengo un amigo de Tolosa que tiene un restaurante (El faro) en el puerto de Ibiza, y me olvidé visitarle. Claro, Luis Ángel Cereceda, que fue músico de Los Tauro, estará enfadado. Tranquilo, volveré, porque vuelven los viajes del Imserso. Reconozco que viajamos en unas condiciones favorables, pero aquel señor gerente de la asociación de hosteleros muy enfadado por los precios, le preguntaría por qué nos reciben con los brazos abiertos a los pensionistas. Saben que si no fuera por nosotros estarían los hoteles cerrados y los empleados en el paro. Y es que, ¿quién va a ir en enero o febrero a Menorca o Ibiza si no nosotros? Lo que tienen que solucionar es el problema que están creando promocionando viajes, donde el desplazamiento corre a cuenta del pensionista. Ese es el problema de muchos de ellos.

Zurutadas. Las de esta semana son para despedir a unos amigos. Nasti e Isidoro fueron más que unos buenos vecinos; me dejaron entrar en sus vidas. Miguel Gabarain, ¡cuántas veces me he sentado en su banco de San Francisco para que me contara historias! Como aquel año que sus amigos Miguel Izaguirre e Hilario le convencieron para un Domingo de Carnaval hacer el saque de honor del partido vestido de andaluza. «El árbitro no nos dejaba...». ¡Cómo se reía! Y la última, para un hombre que vivió la vida como dice la canción «a su manera». Pedro Aranzábal se pasó media vida de crucero en crucero, haciendo lo que más le gustaba, tocar el piano y cantar. Recuerdo una anécdota que me contó un matrimonio tolosarra de crucero. Entraron al pub del barco y de repente, el pianista empezó a tocar 'Galtzaundi'. Pedrito regaló su fantástico piano a Iurreamendi. Para todos, un abrazo.

Chistazo. Un anuncio en Internet: «Busco esposo». Al día siguiente, abre la bandeja y había 3.000 mensajes. Todos coincidían: «Llévate al mío...». Juan Cruz, por lo menos, los fuegos artificiales te gustarían...