Jesús María Arrieta: «Estoy realmente contento, nuestros cristianos responden»

Jesus María Arrieta, en el interior de Santa María./IÑIGO ROYO
Jesus María Arrieta, en el interior de Santa María. / IÑIGO ROYO

El párroco de de la comunidad parroquial de Santa María cumple su undécimo aniversario

E. ARANDIATOLOSA.

El tiempo ha pasado rápido para Jesús María Arrieta (Martutene, 1947). Nombrado párroco de Tolosa al mismo tiempo que de la comunidad parroquial de San Bartolomé de Ibarra hasta el año 2014 por el obispo Juan María Uriarte, su labor se ha centrado en organizar y coordinar las celebraciones litúrgicas, atender las personas y grupos que colaboran con la parroquia, y a colectivos con necesidades específicas. Nos reunimos con él en un año en el que encara su undécimo aniversario como párroco en la iglesia Santa María de Tolosa.

-¿Qué balance hace de estos últimos once años? ¿Cómo ha cambiado Tolosa?

-Se mantiene con vigor la marcha de la vida pastoral en la parroquia. Tiene sus altibajos; en la catequesis hay años en los que hay menos niños porque se bautizaron menos o porque hace seis o siete años también nacieron menos niños. Independientemente de la natalidad, en la solicitud de bautismos hemos registrado un descenso notable; la media hace once años era 12-14 niños bautizados cada tres meses, y actualmente de seis u ocho. Ocurre lo mismo en los matrimonios eclesiásticos, con una media de 6-7 matrimonios al año. Pero, los dos últimos ha aumentado el número de niños inscritos a la catequesis. En asistencia dominical, 35-40 personas acuden cada domingo a la misa en euskera, en Izaskun 50-60 personas. La más nutrida es la misa de las 12.00 con alrededor de 200 personas. El perfil más común es la persona madura y de cierta edad, pero no voy a decir que no se ve ningún joven o niño. No es un gran número, pero sí se ven: autóctonos, algunos de origen sudamericano e incluso africano. Estoy realmente contento, nuestros cristianos responden. A todos nos gustaría que fueran más, pero los que lo hacen lo hacen con convicción.

«La formación religiosa en el colegio no es catequesis; ésta no debería faltar en la oferta formativa»

-Dice que la parroquia de Tolosa tiene una «fuerte personalidad».

-Siempre ha tenido en nuestra memoria histórica un prestigio especial por lo que ha sido y sigue siendo actualmente Tolosa. Al municipio no se le ha ido nunca el ambiente capitalino, además de que el templo mismo, en volumen es el segundo más grande de Gipuzkoa. Es verdad que a lo largo de la historia ha contado también con sacerdotes, párrocos, músicos... de gran prestigio.

-¿Qué contacto mantiene la parroquia con las demás iglesias locales?

-Cada parroquia abarca un espacio o territorio propio, tiene su propia personalidad y ambiente, pero estamos agrupándonos en una unidad pastoral, un conjunto de parroquias colindantes que tratan de mantener relaciones más estrechas, lo cual es muy necesario, y coordinar la tarea pastoral, colaborando mutuamente y realizando reuniones arciprestales periódicas con sacerdotes de toda la zona.

-Tolosa es un municipio muy ligado a la tradición en muchos aspectos, ¿cree que ha perdido la fe o la vive de manera distinta?

-De ningún modo diría que ha perdido la fe, ya que es una actitud personal y es prácticamente imposible contabilizarlo. Ahora, la manifestación de la fe ha cambiado, en números ha disminuido, pero no creo que el descenso sea dramático. La vida eclesial se mantiene, y no creo que exagere al decirlo.

-¿Qué echa de menos en la Semana Santa de Tolosa?

-En Tolosa es muy importante, y se vive con mucha intensidad en las celebraciones. No las conocí, pero hubo procesiones, cuyos pasos desaparecieron con el incendio de Amarrandegi, y que son prácticamente imposibles de recuperar hoy.

-Las visitas a Santa María han sido un éxito en verano. ¿Abrir los lugares de culto ayudaría a atraer a la gente a la iglesia?

-Es una forma de iniciar el contacto. Hace tres años que desde la junta económica parroquial decidimos que sería interesante abrir la iglesia para visitarla. La experiencia fue muy positiva y este ha mejorado notablemente. No podemos abrirla sin vigilancia porque lamentablemente no se respeta. No sabemos si el año que viene aumentará la oferta. Tenemos pendiente reunirnos con el consistorio para tratar de habilitar también la visita a la cubierta o bóveda, pero es un lugar que no está acondicionado para una visita grupal por seguridad. Sin duda, la iniciativa tiene un valor e interés cultural; tenemos una iglesia grandiosa que impacta por sus dimensiones y es interesante. Pero, al mismo tiempo, debemos tener en cuenta que en el interior del templo, todo lo que podemos ver de arte es, al mismo tiempo, catequesis. Es decir, cuando el artista labra o talla una imagen lo hace no sólo con una intención artística, también pedagógica, para despertar ciertos sentimientos y transmitir una visión de fe, respecto del sentido del ser humano, de la historia, del mundo... No podemos olvidar que lo religioso, como fenómeno, es un elemento connatural, intrínseco, al ser humano, que busca el sentido de su existencia. Ese contacto en este ambiente de un templo supone entrar en un clima donde prima la religión. Hay quien sale como indiferente, con los brazos hacia atrás, y quien afirma haber salido transportado a otra dimensión. Es interesante para todos, especialmente para los jóvenes, tener esta experiencia. Muchos se han acercado y han descubierto un lugar que lo habían visto siempre pero que no conocían. En la educación apenas se toca lo religioso y, sin embargo, el bagaje histórico que tenemos artísticamente es enorme. . Pero, repito, no es solo arte lo que puede visitarte en una iglesia.

-¿Qué propiciaría una mayor asistencia de fieles?

-Aunque nos preocupa el número, no creo que sea la pregunta más importante, ni la que más nos tiene que preocupar. Las personas que han sido creyentes y que han tenido relación con la vida eclesial o quienes todavía no han descubierto lo que es el Evangelio pueden tener la oportunidad de oír hablar de la 'Buena Noticia' y sentirse de alguna manera interpeladas por ella. Poder llegar a ello es para nosotros lo fundamental. Actualmente, estamos recibiendo tal cantidad y tan diversa información, de culturas, pensamientos... que es muy difícil que en el ambiente sociocultural se dé una sola opción de estilo de vida: ser cristiano católico. Por otra parte, la actitud personal ante lo religioso ha cambiado. Hoy se habla mucho de indiferencia; muchas personas no se sienten especialmente interpeladas o interesadas por lo religioso. Algunos, incluso sienten cierto rechazo, quizá por la experiencia que han podido tener, o por la lectura histórica que se hace de este tema...

Todo eso influye, naturalmente, y no podemos pretender que al tener lecturas tan distintas unos y otros, la asistencia a las celebraciones sea habitualmente tan masiva como en un tiempo. En días especiales, y con motivo de funerales, por ejemplo, la iglesia se llena. Lo mismo ocurre en el mes de mayo: la iglesia de Izaskun se llena todos los días del mes para la misa de las siete menos cuarto, haga malo o buen tiempo. Es un fenómeno realmente destacable, unas 100 personas acuden. Para llegar a aquella vivencia religiosa de un tiempo hace falta un proceso personal y un clima de serenidad y seriedad. En la vorágine en la que vivimos hoy día no resulta fácil plantearse en serio estos aspectos, y se tiene que sentir interpelado para iniciar la búsqueda.

-¿Cómo vive un párroco?

-De lo más normal. El despertador suena a las 06.45, menos en mayo que para subir a Izaskun lo hace a las 05.15. Abro la iglesia a las 08.30 y celebramos dos eucaristías a las 09.00 y a las 10.00. Después, atiendo a las personas que acuden por una causa u otra, y preparo las tareas de la tarde o dedico un tiempo considerable a la traducción del euskera de documentos eclesiales, en particular la Biblia. La tarea de la tarde es, sobre todo, la catequesis, con reuniones de los padres y sesiones con los niños. Por la tarde celebramos una tercera misa a las 19.00, a veces, es una misa-funeral y otras ordinaria. A partir de las 20.00, es mi hora de despacho para realizar reuniones con grupos de liturgia, padres y madres, con aquellos que asisten a personas enfermas, grupos de reflexión, consejo pastoral...

-¿Qué relación mantiene la iglesia de Tolosa con el obispo Munilla? No le hemos visto por el municipio...

-En los últimos años ha acudido a celebraciones concretas como confirmaciones, las cuales no son muy multitudinarias. Aparte de eso, no se han dado ocasiones en las que haya tenido que venir. La actitud de cada uno es personal, pero como colectivo, no ha habido relación especial con el obispo.

-¿Qué opina sobre la formación religiosa en los colegios?

-Pienso que en la oferta formativa no debería faltar el estudio de la religión; otra cosa es cómo tratar académicamente ese tema. La formación religiosa no es catequesis; ésta quiere transmitir una actitud de fe. El objetivo de una clase de Religión es estudiar el fenómeno religioso en el ser humano con una metodología científica, haciendo un recorrido histórico del fenómeno, informando sobre las diversas religiones que existen en el mundo... Por supuesto, desde el respeto. Pero, hay una serie de deficiencias desde aquellos que no admiten que ni siquiera se oferte en el centro escolar esa opción y que incluso presionan para que se evite, hasta otros que ridiculizan a los alumnos y profesores que trabajan en ese campo.

-¿Cómo ha vivido los escándalos sexuales de la Iglesia católica?

-Con mucho dolor, sin ninguna duda. Es un drama terrible principalmente para las víctimas, y supongo que también para los autores cuando tomen conciencia del daño que hacen, e igualmente para el conjunto de la comunidad cristiana. También hay que tener en cuenta que este problema no es exclusivo de la Iglesia Católica; en otros estamentos, colectivos e incluso familias el fenómeno está presente. Ese dramático problema tiene también como efecto que impide ver y reconocer la tarea positiva y beneficiosa que otros muchos están realizando en favor de niños, jóvenes, familias, marginados, etc. Lamento y condeno rotundamente aquellos hechos, y espero que no se repitan, pero todos sufrimos la debilidad humana y evitarlos del todo lo veo difícil. Lamentablemente, la historia está marcada por la violencia.

-¿Es fácil ser párroco hoy día?

-No es fácil serlo en un ambiente de indiferencia religiosa particularmente ante el hecho cristiano, que quizá no valora lo que la Iglesia ofrece a la sociedad y lo que la tarea del cura puede aportar. Sin embargo, las personas que se sienten miembros de la Iglesia valoran esa tarea y muchos colaboran activamente, lo cual agradezco, y sin la cual sería prácticamente imposible la actividad parroquial. Uno se puede preguntar: ¿merece la pena? Para responder hay que mirar al verdadero motivo que te ha llevado ser, y continuar con este trabajo, como cristiano y como sacerdote: la grandeza de la llamada y el Evangelio. Eso nos lleva a buscar no tanto la eficacia material y computable de nuestra tarea cuanto a hacer llegar a cuantos podamos la invitación a conocer a Jesús.

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