La crónica de hoy, de propina

21 de julio, Andosilla. Los auroros tolosarras, sobre todo amigos de cantar, disfrutaron. / MAITE
21 de julio, Andosilla. Los auroros tolosarras, sobre todo amigos de cantar, disfrutaron. / MAITE

JAVIER ZURUTUZA

Hoy, día grande para mi familia. Santiago. Cómo le gustaba este día al aita, era su cumpleaños. Después de comer, se nos escapaba a Villabona, a casa de su amigo Juanito Aristegui. También nos llevaba a Ordizia, a ver la carrera ciclista. El boxeo le hizo volver al Goierri. En cierta ocasión me dijeron que llegó a boxear como aficionado en esa velada. Aprovecho para desear felices fiestas a mis amigos y lectores, tanto de la pequeña París, Villabona, como de Ordizia. En especial a esa cuadrilla que cincuenta años después va a rememorar una comparsa que fue muy famosa: La Boda. También felicito a las personas que han reabierto el mítico bar Olano de Ordizia, un tipo de bar que no debería faltar nunca en ningún pueblo. Me han dicho que está bonito, pero no sé si han colocado la mítica cabeza disecada del toro. Quizás el día de Santa Ana lo visite. Actúa un grupo que homenajea a Maná y tengo muy buenas referencias.

PD1. La Banda cerraba su temporada con un concierto que ellos titularon como 'sesión de bailables', y aunque musicalmente el repertorio fue magnífico, ¿cómo bailas tú, por ejemplo, el tema que hicieron de Steve Wonder? Como siempre, les faltó comunicación. Estoy convencido de que si Kike, el director, o Josu, el percusionista, cogen el micro y dicen: «Bueno, vamos a tocar un pasodoble y si no bailáis, nos vamos con la música a otra parte»..., pues todos habríamos bailado. Al final, con el poupurri de San Fermín y el 'Guk Euskaraz', se animó la gente. Como digo siempre, me gusta ver pasar a la Banda tocando canciones de amor.

PD 2. En este pueblo siempre hay algo. Ya sabes que ante la sorpresa generalizada, sobre todo en Navarra, en Tolosa hay un grupo de auroros. ¿Y qué son los auroros? En síntesis, grupo de personas que van cantando de madrugada acompañando a una persona que toca una campana. Hay grupos en Andalucía, Murcia, Valencia, Castilla La Mancha..., pero donde verdad proliferan es en Navarra, con 71 grupos. El domingo llegaron cansados de esa cita, este año en Andosilla. Pero Josetxo, con su campana, nos llevó hasta el Karela, donde nos emocionamos escuchando esa Salve Rociera adaptada al euskera por Ander Letamendia. Ya sabes, eso de 'Olé olé olé y olé....'. ¿Son las fiestas del pueblo?, me preguntó una pareja de despistados turistas. «Qué va, en este pueblo siempre hay algo», les contesté.

PD 3. ¿Te acuerdas de aquella historia de los indianos que te conté? Aquellos que se reunían en el oscuro bar que era Felipe Enea. Pues bueno, una persona que conoció aquel bar me contó cómo un grupo de indianos tolosarras, en Filipinas, regalaron al Ayuntamiento una preciosa estatua de San Miguel tallada en marfil, que misteriosamente había desaparecido de su lugar habitual, el despacho del alcalde. «Investiga», me dijo. Y lo primero que descubrí es que quizás un alcalde poco amigo de esas cosas, lo había retirado. Pues resulta que lleva ya varios años en su lugar. La estatua es preciosa y muy interesante lo que cuenta el texto que le acompaña. Es un acta de julio de 1740. Dice que «Don José de Guisasola, por encargo de Don Vicente Raimundo Eguia, solicita a un escultor mallorquín que haga una estatuta, que llegará a Tolosa en 10 cajas, en homenaje al general Miguel de Allanegui». ¿Cómo termina la estatua en Filipinas? ¿Qué tolosarras la volvieron a traer? Alguien me contará.

Zurutada. ¿Qué se le puede pedir a un libro?. Mi amigo Iñigo lo explica a la perfección en este correo que me mandó: «Javier, dices que el libro de Ortiz te ha divertido y qué más se le puede pedir a. Cada uno les pedirá aquello que desee, pero en mi humilde opinión a un libro hay que pedirle todo lo que uno puede pensar, ser o imaginar en esta vida. E incluso más. A un libro hay que pedirle que te mate, que te hiera (...), que te dé sentido a esta vida o que te lo arrebate, que no puedas pensar cómo era tu vida antes del momento de abrir aquella primera página, que te acompañe, que te mime, que te obligue, que te transforme, que te deje sin palabras, que te ponga del revés, que nada importe, que todo importe, que te ilumine, que te oscurezca, que...» .

Ya sabes, pon un libro en tu vida.

Un chiste para terminar. «Cariño, le dice el marido, camionero de oficio, a su mujer. He hecho un seguro de accidentes impresionante. Si me pasa algo, se os queda todo lo de la casa pagado, y encima en la cuenta corriente 200.000 euros para ti y nuestros hijos». «Paco, cariño, responde la mujer, con que te mueras es suficiente». ¡Feliz verano!