Baso Eskola lleva el bosque al aula de los escolares de Samaniego y Laskorain

El aula se trasladará una vez a la semana al bosque./
El aula se trasladará una vez a la semana al bosque.

El proyecto ha sido fomentado y desarrollado con la colaboración de los centros, el consistorio y Kutxa Ekogunea

E. ARANDIA TOLOSA.

El bosque también puede convertirse en metodología de aprendizaje. A partir del próximo mes de septiembre, los escolares de tercer curso de Educación Infantil, alumnos y alumnas de cinco años, de los centros Samaniego y Laskorain iniciarán un nuevo proyecto que llevan todo un año trabajando. Se trata del proyecto Baso Eskola, una iniciativa que pretende trasladar el aula a la naturaleza para mejorar el aprendizaje de los escolares.

En el curso recientemente finalizado han estado trabajando en esta metodología, y a partir del siguiente curso, se aplicada en el tercer curso de Educación Infantil de los dos centros. El Ayuntamiento y Kutxa Ekogunea han colaborado con los centros.

Los inicios de este proyecto se remontan a 2017, cuando los centros conocieron la iniciativa Ekogunea. Durante el año, ambos centros han realizado varias reuniones y han trabajado en la búsqueda de lugares adecuados, han realizado cursos de formación para el profesorado, reuniones informativas con los padres y madres, cursillos sobre el juego libre, cambio en la estructura del sistema educativo...

El profesorado de los tres centros educativos de Educación Infantil de Tolosa ha recibido la formación sobre la metodología para los denominados «bosques escuela», en un cursillo de cuatro días, y el alumnado de Samaniego y Laskorain ha participado en el proyecto pre pilotaje basado en dicha pedagogía.

En esta ocasión, señalan los dinamizadores del mismo, «el bosque, la naturaleza... nos brindan la oportunidad de observar los cambios que se dan en el día a día: los cambios que se dan en las flores (el crecimiento, el florecimiento, la maduración la fruta, la pérdida de la hoja), las estaciones, la trasformación que sufre la naturaleza. Son diversas las formas en las que se puede acercar la naturaleza a la escuela: la huerta, el gallinero, las pozas... Pero son opciones artificiales, según Amantegi, «Nunca será como ir al monte, o saliendo de las cuatro paredes de la escuela, acercarse al espacio natural más próximo. Además, la naturaleza no difiere juguetes para niños y niñas: se mezclan los roles, se enciende la imaginación, se deja de lado el juego individual y guiado...».

Este año, en esta primera fase han sido los alumnos y alumnas de cuatro años quienes, dejando el tiempo a un lado, han salido al exterior. «Durante el mes de mayo, han salido una vez a la semana. Han seguido la dinámica del aula, pero aprovechando los recursos que ofrece la naturaleza: las plantas, los árboles, los pájaros y los animales, el barro... han disfrutado de la naturaleza. Sobre todo ha tenido gran importancia el juego libre, el juego no estructurado. No han optado por los juegos habituales; la naturaleza ha sido el juego. En este proceso, el profesorado ha sido compañero de viaje en las mañanas. Su labor se ha limitado a proteger al alumnado de los riesgos, pero con la mínima intervención para respetar y proteger el proceso natural», cuentan.

En el caso de Samaniego, se han dirigido hacia Uzturre, y Laskorain al parque Elosegi, donde han hecho uso de los recursos que ofrece. A la hora de valorar la experiencia, el profesorado no ha dudado: «ha sido muy enriquecedor tanto para los alumnos, como para nosotros. Cuando empezamos a acercarnos, los alumnos solían salir alborotados, pero a medida que salíamos más días, el profesorado y el alumnado se han ido acostumbrado a comportarse con total normalidad y tranquilidad en estos lugares», detallan.

Durante todo el próximo curso, los centros tienen como objetivo trabajar en el bosque, su nueva escuela, con los grupos iniciados este año, que para entonces estarán en el último año de Educación Infantil, es decir, los que tengan 5 años.

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