Tres seismiles en los andes bolivianos

García y Iglesia en el descenso del Mentok Kangri (6.250m)./
García y Iglesia en el descenso del Mentok Kangri (6.250m).

Amalia Iglesias y Pedro García pretenden coronar tres cimas de más de 6.000 metros en el altiplano boliviano

ORDIZIA.

Acostumbrados, como nos tiene el alpinista Pedro García, a grandes retos, en agosto del año pasado sin ir más lejos el propósito no era otro que ascender al Manaslu (8.1634m), que de conseguirlo (fue imposible) hubiera representado su séptimo ochomil, poner la vista este año en tres seismiles se diría que se trata de una cuestión menor. Nada de eso.

Tierras de las cimas más altas del planeta, de donde faltaba desde el 2014, en el que coronó el Cho Oyu (8.201m), su sexto ochomil. Curriculum de éxitos de picos coronados por encima de los 8.000 metros que inauguró en el 2004 al hollar el Shisha Pangma (8.045m), al que le siguieron, en el 2005, a la segunda intentona, el Cho Oyu (8.201m) que como decimos conquistaba, por segunda vez, en el 2014. En el 2006 ascendía al Gasherbrum II (8.035m), en el 2007, Broad Peak (8.040m), y en el 2010; el techo del mundo, el Everest (8.848m).

Tarjeta de presentación en la que anota tres intentonas fallidas a un pico por encima de esa mítica cota; Cho Oyu, en el 2.000, Makalu (8.463m) en el 2008, y en la trágica expedición al Gasherbrum I del 2013, en la que perdían la vida tres compañeros de cordada.

Entre medio, un amplísimo y sensacional palmarés que anota, una decena de sietemiles del Asia Central; Korzhenevskaya (7.105m), Kantengry (7.000m), Pobeda (7.439m), Pico Lenin (7.164m), Pico Komunismo (7.495m), Muztagh-Ata (7.546). Las montañas más altas de los Andes: Cotopaxy (5.897), Chimborazo (6.310), etc, lo que le convierte en uno de los más acreditados alpinistas amateur del territorio histórico, curtido en mil batallas.

Para empezar bien 2017, Amalia y Pedro ponían rumbo en enero a Chile para abordar el volcán, Ojos del Salado (6.893m), la montaña más alta del país andino, la segunda cumbre más elevada de América y también el volcán, activo, más cercano al cielo, del planeta. Sin duda un destino muy especial.

Una cumbre, casi tan alta como el Aconcagua (6.960m) que le supera por poco más de 60 metros. Techo del Nuevo Continente que el alpinista ordiziarra afrontó en 1994 pero no coronó. Ojos del salado, que tras varias puntas a 4.000m, 5.000 y 6.000 metros, a modo de aclimatación, quedaba inscrita entre sus numerosos logros. Listado que incluye además, las cimas más representativas de Europa, del Atlas, etc.

Y este verano, junto a su mujer, Amalia Iglesias, precisamente en el aniversario del enlace matrimonial, la decisión no es otra que volver a Sudamérica, hacia donde ponen rumbo el próximo día 29.

«Vamos a Bolivia, apunta Pedro García, donde ya estuve hace 10 años. Repito país pero no montaña», destaca. Nos dirigimos al Parque Nacional Sajama a 320 km al Oeste de la ciudad de La Paz en la frontera con Chile. La idea no es otra que afrontar, durante los primeros 10 días, del 1 al 10 de agosto, otras tantas marchas en altura en una cota entre los 4.000 y 5.000 metros. Aclimatación que servirá para el 11 de agosto afrontar el ascenso al volcán Acotango (6.052m). Justo al día siguiente intento de cima al volcán Parinacota (6.340m). Tras dos días de marcha, colofón, el día 15 con el propósito de ascender al Sajama (6.542m), la máxima elevación del territorio boliviano, un imponente volcán que es difícil no ver a distancia, debido a su aislamiento y a sus glaciares, razón que le hacen destacar sobre la basta superficie del altiplano.

Conseguido o no el propósito, la agenda reseña para el día 16 regreso a La Paz, fin de la expedición alpina. «Hemisferio sur, estamos en invierno, indica Pedro García por lo que esperamos cimas con hielo y nieve, y en algunos momentos rampas de 50 grados. La mayor dificultad, las bajas temperaturas, y los fuertes vientos que a menudo azotan estas cimas».

«Vamos en un buen momento de forma. Hemos tenido aquí un invierno muy complicado a la hora de hacer monte, preparación que hemos compensado con más horas de gimnasio. Para el verano que viene toca ir pensando en mayores cotas», concluye.

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