Entre rapaces, juglares y malabares en Ordizia

Armas medievales. Hubo lanzas, alabardas, escudos, hachas, mazas y, cómo no, espadas para batirse en duelo. / JOSETXO MARIN
Armas medievales. Hubo lanzas, alabardas, escudos, hachas, mazas y, cómo no, espadas para batirse en duelo. / JOSETXO MARIN

Ordizia disfruta con la Feria Medieval, que el año que viene cumplirá 25 ediciones | Los goierritarras volvieron al pasado con los talleres de distintos oficios o exhibiciones de aves y disparos de catapulta

A. L. ORDIZIA.

Ahora que el final de 'Juego de Tronos' está en boca de la legión de los acérrimos seguidores de la serie, muchos rincones de Ordizia recordaron a lo largo del fin de semana las andanzas de sus protagonistas. El municipio goierritarra volvió a albergar, como todos los años desde hace más de dos décadas, la esencia del mundo medieval, con sus profesiones, mitos y y leyendas. Los más extraños personajes se pasearon por sus calles, campando a sus anchas, mientras los malabaristas hacían ejercicios imposibles al son de música medieval, un cirujano barbero recorría la calle 'sanando' a los enfermos y vendiendo pócimas milagrosas, el señor inquisidor acudía al mercado tras ser informado de la presencia de una bruja entre los artesanos, y las aves rapaces levantaban el vuelo.

Hubo mucha diversión, con talleres como el de caligrafía, cartografía o costura, aunque por momentos el buen ambiente se tornó en tensión con los combates entre caballeros. Espadas, hachas, dagas, escudos, mazas o alabardas de tamaño real forjadas a mano retrotraían a épocas pasadas, así como la exhibición de disparos de catapulta.

El mundo medieval se adueñó de Ordizia, cuyas calles sirvieron de escaparate para mostrar las raíces históricas de distintos oficios. Una feria repleta de artesanos y cómicos a la que se apuntó hasta el bueno tiempo.

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