Premio al comercio singular y tradicional

José Mª Unanue recoge su singular título. Y la familia Mujika-Lasa su reconocimiento por sus más de 50 años./
José Mª Unanue recoge su singular título. Y la familia Mujika-Lasa su reconocimiento por sus más de 50 años.

La Pastelería Unanue recibe la acreditación como comercio singular y la carnicería Mujika el reconocimiento a sus más de 50 años

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO ORDIZIA.

La asamblea anual de la Federación Mercantil conlleva, siempre, un aldabonazo y llamada de atención en favor del comercio tradicional, familiar; el de toda la vida. Asamblea en la que entre otras cuestiones, no faltó el momento en el que reconocer el empeño, afán, y esfuerzo por seguir en la brecha, en un contexto tan difícil, cita en la que dos comercios de Ordizia, entre otros, recibían su correspondiente galardón y reconocimiento; la Pastelería Unanue (que este año asiste a su 85 aniversario), como establecimiento singular 'Singular Dendak' y la Carnicería Mujika como comercio cincuentenario, que cuenta ya con una historia de 56 años.

La Federación Mercantil de Gipuzkoa, con el apoyo de la Diputación viene desarrollando, desde hace unos años, la iniciativa 'Singular Dendak' a la que enseguida se sumó el Ayuntamiento de Ordizia, lo que ha permitido que varios comercios del municipio como; Ness, Etxola, GofiBerri y Suquia se hayan involucrado en este programa y a su conclusión, recibido el distintivo. Una propuesta de trabajo de dos años de duración, en los que afrontar un guión el que trabajar las ventajas competitivas del comercio local y a través del cual, reforzar su profesionalización, posicionamiento y diferenciación respecto a los grandes competidores en beneficio siempre del cliente.

Un proceso de mejora en el que al día de la fecha se hallan inmersos varios comercios del municipio. Este modelo se basa en 4 pilares: las personas del comercio, el producto, el punto de venta y la comunicación, con el objetivo de potenciar la mejora competitiva del establecimiento, la diferenciación, la dinamización, valorización y posicionamiento del sector. Tras una primera evaluación a través de la técnica del 'cliente misterioso', que permite conocer los puntos fuertes y débiles del comercio en relación al comerciante, establecimiento, producto y comunicación se realiza un trabajo individualizado que tiene como objetivo implantar las mejoras que les permiten obtener el mencionado distintivo.

Una iniciativa en la que, independientemente de su veteranía y larga trayectoria, ha concurrido la Pastelería Unanue, comercio que de la mano de la Federación Mercantil ha podido implantar y planificar nuevas mejoras en su empresa con el objetivo final de satisfacer a los clientes, lo que le ha permitido recoger el distintivo y reconocimiento 'Singular Dendak', diploma que al actual cabeza de la saga Unanue, José Mari, le hacía entrega, precisamente el alcalde de la localidad, José Miguel Santamaría. Diploma acreditativo, que asume como un nuevo y motivador punto y seguido dentro de un sector muy competitivo en el que a nivel comarcal e incluso más allá del Goierri, la Pastelería Unanue siempre ha sido un referente.

Y en ese apartado en el que la segunda generación, 50 años o más, hace tiempo que asumió la responsabilidad de llevar las riendas del establecimiento Iván Gutiérrez, miembro del Consejo de dirección de la Federación Mercantil, hacía entrega de la placa conmemorativa y reconocimiento a la fundadora y matriarca de la casa, Ignacia Lasa, que junto a sus hijos, Juan Ignacio, Maite y Javier quiso dedicar este reconocimiento a su, ya fallecido esposo y compañero de viaje en esta larga trayectoria, Juan Mujika.

La historia de Mujika Harategia comienza con Juan Mujika quien inicia su andadura siendo muy joven (14 ó 15 años) en el matadero de Beasain. Como solía ser habitual en aquellos años, tuvo la oportunidad de trabajar en varias carnicerías de distintos municipios guipuzcoanos: Beasain, Tolosa, Errenteria, etc.

Tras aprender el oficio y con la experiencia obtenida, en 1963 decide establecerse por su cuenta y abre su carnicería, junto a su mujer Ignacia, en el barrio Buztuntza.

El año 1983 es muy importante en la trayectoria de la familia Mujika-Lasa puesto que deciden abrir otra carnicería en la calle Mayor. Carnicería a la que se sumaban los tres hijos. Tras el fallecimiento del cabeza de familia y la jubilación de Ignacia, la saga continúa con Juan Ignacio y su mujer Elena en la carnicería de Beasain y con Maite y Javier en Ordizia, manteniendo el legado de sus aitas, pero adaptándose a las nuevas necesidades de sus clientes, innovando cada día y ofreciendo trato directo y producto de calidad, como durante tantos años hicieron sus padres.