El papel de las mujeres trabajadoras

Trabajadoras de Bilore, en los años 50 en la 'Prazuela', posiblemente un día de comida en el Aurrera./
Trabajadoras de Bilore, en los años 50 en la 'Prazuela', posiblemente un día de comida en el Aurrera.

Barrena acoge mañana la presentación del libro 'Mujeres y trabajo en Ordizia 1880-1980' una perspectiva de género'

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO

La beca Victor Mendizabal vuelve a dar otro más que interesante fruto, en concreto, la publicación de la labor de investigación 'Mujeres y trabajo en Ordizia (1880-1980): una perspectiva de género', llevado a cabo por la investigadora Beatriz Gallego Muñoz, licenciada en Historia y también en Antropología social y cultural, propuesta premiada la cuarta edición (2016) de la convocatoria que, como legado lleva el nombre del mecenas ordiziarra. Publicación que se presenta mañana, a las 19.00 en el palacio Barrena.

El objetivo de esta investigación es la reivindicación del papel de las mujeres trabajadoras en Ordizia entre finales del XIX y finales del XX, especialmente en su proceso de industrialización pero también en otros sectores en los que han tenido una mayor participación, todo ello con el fin de visibilizar su aportación al desarrollo económico y social de la localidad. Para ello, la metodología empleada combina la consulta de bibliografía y documentación, pero sobre todo el recurso a las fuentes orales. La investigación está estructurada en dos partes generales.

La primera se refiere a la evolución histórica de diferentes ámbitos y su influencia en el marco laboral femenino: educación, legislación, sectores económicos (con protagonismo de la industria), etc. La información que contiene se basa en fuentes documentales y bibliográficas y está dividida en tres etapas cronológicas, que aproximadamente corresponden a la segunda mitad del XIX, el primer tercio del XX y el periodo comprendido entre el final de la guerra civil y los comienzos de la transición.

Esta segmentación pretende facilitar la observación de las características concretas de cada periodo, desde un contexto más general hasta la realidad local. Así, la autora ha intentado reflejar la realidad de las mujeres de Ordizia en las diferentes épocas, recurriendo a documentación municipal: censos, estadísticas laborales, expedientes del departamento de educación, registros industriales, fotografías, etc.

La segunda parte se centra en las fuentes orales, que refuerzan gran parte de los contenidos analizados en la anterior. En ésta, los testimonios directos, de mujeres, cobran protagonismo para que sean ellas quienes construyan su propio relato. Además, ha procurado que, en la medida de lo posible, las entrevistadas actúen como transmisoras de las vivencias de otras mujeres que les precedieron (madres, abuelas, etc), en un intento de recuperar también, de alguna manera, esas voces ya ausentes. De ese modo, ha pretendido que la oralidad sirva como homenaje a las que están y a las que estuvieron, compensando con sus relatos el silencio de las fuentes oficiales.

Es así como los testimonios nos muestran multitud de aspectos de la vida cotidiana, que es también económica, que permiten conectar las trayectorias vitales de diferentes generaciones, observando que a lo largo del tiempo, sus protagonistas se enfrentaron a las mismas desigualdades, por razón de sexo, y encontraron estrategias diversas ante encrucijadas similares.

Los dos primeros apartados dedicados a los testimonios se han dividido en función de los sectores que han contado con una mayor presencia femenina, según las informantes. El tercero recoge temas transversales relacionados con actitudes y mentalidades.

El libro se pone mañana mismo a la venta, en el palacio Barrena, Kiosko de kale Nagusia, D'Elikatuz, y librerías Larratxa, y Manso, de Buztuntza.